Arturo Solís Heredia
CANAL PRIVADO
* Menos melodrama y más realismo
¡ Ah cómo nos gusta el melodrama a los mexicanos! Se nos da el azote del drama meloso, no por nada casi toda la época dorada del cine nacional se llenó de lágrimas y risas de la Lamarque, la Sara García, Pedrito, la María, Dolores, Arturo de Córdova y don Fernando Soler y sus carnales.; no por nada el prime time de la telera nacional sigue monopolizado por los culebrones de siempre, con romances imposibles de criadas y riquillos.
Quizá por todo eso, muchos aspirantes, precandidatos y candidatos a cargos de elección popular se venden con argumentos y desplantes de héroes al rescate o caudillos reivindicadores, capaces y dignos de grandes cruzadas y causas elevadísimas.
Na’ más reparen un poco en los lemas, eslóganes, discursos y compromisos electorales, y echen ojo a las poses de sus fotografías, y verán que a muchos les encanta el melodrama.
Promesas de cambio, renovación, progreso, un futuro venturoso (¡dos futuros venturosos!, dirían los de Les Luthiers), mañanas mejores que hoy, a cargo de candidatos del pueblo, con la gente, honrados, íntegros, comprometidos con la sociedad y decididos a sacrificarse por la patria.
Chale, tons no entiendo por qué tantos mexicanos se sienten tan desencantados y engañados por tantos políticos, si hay tantos aspirantes, precandidatos y candidatos tan excepcionales.
Lo único que se me ocurre para explicar la paradoja es que no lo son, sólo se autocalifican como tales, porque por idiosincrasia les encanta el melodrama.
Si es por eso, relájense, no es para tanto, serenos morenos. A estas alturas del deterioro, la mayoría de los electores son prácticos y realistas, y se dirían satisfechos si los candidatos electos se convierten en gobernantes razonablemente eficientes, aunque no sean héroes ni caudillos.
No esperan que un alcalde los conduzca al futuro venturoso, necesitan que se haga cargo de lo que le corresponde como autoridad municipal. Por ejemplo, en Chilpancingo, esperan que todos los candidatos propongan, debatan y argumenten proyectos para resolver problemas concretos: desabasto de agua potable, basura, seguridad, vialidades e infraestructura y planeación urbana.
Menos melodrama y más realismo. Nada más, pero nada menos.




