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Tomás Tenorio Galindo

OTRO PAÍS

*Secuestros: mentiras, estadísticas y realidad

El estado de Guerrero ocupa oficialmente en este momento el cuarto lugar en las estadísticas de los secuestros, según informó el viernes pasado el coordinador nacional antisecuestro, Renato Sales Heredia. No proporcionó el número de plagios, pero obviamente se refirió a los ocurridos durante enero y febrero; tampoco precisó si esa clasificación proviene del número de casos por cada cien mil habitantes. En esos meses se habría manifestado una reducción de 33 por ciento en el número de secuestros, de acuerdo con el procurador Iñaky Blanco Cabrera, quien tampoco mencionó cuántos se produjeron en ese lapso, lo que impide verificar su declaración.
Sales Heredia se esforzó para no hacer un diagnóstico más profundo en materia de secuestros en Guerrero, seguramente porque no había forma de que dijera algo amable y porque se encontraba en Acapulco en la reunión de secretarios de seguridad pública de los estados. El caso es que sin los datos de cuántos secuestros se han registrado en enero y febrero, las palabras del cooordinador y del procurador guerrerense no son más que referencias vagas. Un poco peor, porque en realidad Iñaky Blanco dijo una mentira que los datos desmienten: no hay un descenso de 33 por ciento.
El amplio contraste entre lo que dijo Sales Heredia, quien reportó un aumento de 24 por ciento en el número de secuestros para ese periodo en el país, y lo que dijo Blanco Cabrera, quien sostuvo una reducción de 33 por ciento en Guerrero, bastaría para poner en duda la declaración del procurador. ¿Qué mecanismo mágico hizo que en el tránsito de diciembre de 2013 a marzo de 2014 hayan bajado 33 por ciento los plagios en Guerrero mientras en el resto del país han subido 24 por ciento? Ninguno, porque no han bajado.
El Sistema Nacional de Seguridad Pública registra en sus estadísticas que ocho secuestros fueron denunciados en Guerrero en enero de este año. El dato de febrero no ha sido incorporado. Si se comparan esos ocho casos con los siete de diciembre de 2013, lo que se obtiene es un incremento, no una reducción. Como se sabe, el año pasado Guerrero fue el estado con el mayor número de secuestros denunciados (que son los únicos que se registran en las estadísticas oficiales): 207. En el 2012 se denunciaron 165 plagios, lo que arroja un incremento de aproximadamente 25 por ciento entre uno y otro año, como se afanó en precisar el gobernador Angel Aguirre el pasado 22 de enero. Tampoco hay una reducción significativa si se comparan los secuestros de enero de este año con enero de 2013, pues en aquel mes hubo 10 plagios. Con esos datos precisos, y la certeza oficial de que en enero están registrados ocho secuestros, uno más que en diciembre anterior, ¿de dónde saca el procurador Iñaky Blanco la versión de que los plagios disminuyeron en Guerrero 33 por ciento?
Es posible, sólo posible, que el gobierno de Ángel Aguirre esté comparando enero-febrero (23 secuestros en 2013), porque en febrero de 2014 se hayan reportado unos seis o siete casos menos. De ser así hace cuentas insostenibles y echa los cuetes por adelantado, como se puede comprobar en la pesimista tabla que se adjunta sobre el comportamiento oficial del fenómeno del secuestro en el estado de 2012 a la fecha. Ahí se encuentra la explicación de que Sales Heredia no haya querido comprometer una opinión.
Como ha sucedido en el caso de los homicidios, el gobierno de Ángel Aguirre responde con simulación al problema de los secuestros, que se han disparado precisamente desde que asumió la gubernatura hace tres años (igual que los homicidios). Un efecto de la negligencia oficial es que el estado ocupó en 2013 el tercer lugar en el número de casos de secuestro por cada cien mil habitantes, pues pasó de 4.7 a 5.8. Morelos y Tamaulipas tienen todavía los primeros índices. Pero en números brutos fue el que más secuestros aportó a las estadísticas nacionales.
De acuerdo con las tablas del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en el 2013 fueron denunciados mil 702 secuestros, casi 300 más que en el 2012. Pero esos datos reflejan una porción mínima de la realidad, pues como el mismo coordinador nacional antisecuestros ha reconocido, existe una gran “cifra negra” de casos no denunciados, que de acuerdo con estudios del Instituto Nacional de Estadística y Geografía podría llegar hasta más de 90 por ciento. Es decir, por cada caso denunciado podrían existir otros nueve o más que no se documentan. De acuerdo con un informe derivado de una encuesta que el Inegi realizó el año pasado para hechos del 2012, en ese año fueron denunciados mil 317 secuestros, pero los realmente sucedidos, informados en la confidencialidad, fueron 105 mil 682, una cantidad alucinante que encendió la alarma en el gobierno federal y motivó la creación de la oficina especial que desde enero encabeza Sales Heredia.
Una alarma semejante no se ha encendido en Guerrero. El propio gobernador se la pasa diciendo que la violencia, los homicidios y los secuestros van a la baja, cuando van a la alza. Por eso mandó decir al procurador la patraña de que los plagios cayeron 33 por ciento.

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