Tomás Tenorio Galindo
OTRO PAIS
*El PRD (es) de Los Chuchos
Según determinó el Consejo Nacional ayer, la elección del presidente del PRD la realizará ese órgano el 30 de agosto en una votación secreta. Antes, ese mismo mes, serán elegidos los consejeros nacionales, proceso que se convertirá en la verdadera disputa por la dirección del partido.
Esas decisiones dejan ver el predominio absoluto de las corrientes aliadas Nueva Izquierda y Alternativa Democrática Nacional en el Consejo Nacional, y alejan todavía más la posibilidad de que Cuauhtémoc Cárdenas sea nombrado presidente del partido por un acuerdo de todos los grupos y fuera de contienda. Por no decir que la anulan.
La sesión del Consejo Nacional era la ocasión apropiada y quizás la única oportunidad para resolver la designación de Cárdenas. Pero ni los propios impulsores de esa iniciativa hicieron sentir su presencia, ni los dueños del Comité Ejecutivo Nacional lo permitieron. En cambio, los consejeros dejaron el terreno emparejado para el triunfo del candidato de Nueva Izquierda, Carlos Navarrete.
Como es obvio que Cárdenas no accederá a un “arreglo” con?Los Chuchos, y sin un arreglo y reparto previo del botín Los Chuchos no aceptarán a Cárdenas como presidente nacional, no hay motivos para esperar que de aquí a agosto se destrabe esa situación.
No hay duda, pues, de que Los Chuchos ganaron el forcejeo desatado con los grupos que alentaron la candidatura de unidad de Cárdenas, ingenuamente convencidos de que un acuerdo bastaría para desplazarlos del poder partidista. El propio Cárdenas debe estar sorprendido, o de que la fuerza de su prestigio haya sido insuficiente para derribar a Los Chuchos, o de la enorme estulticia que exhibe el grupo que durante seis años ha explotado la franquicia perredista, a la que se aferra incluso a costa del partido mismo.
En una muestra de esa necedad, Carlos Navarrete no tiene reparos en decir que el PRD debe ser puesto de pie y convertido en un partido útil a México y exigente frente al gobierno. Pues sí, pero el grupo que llevó al PRD a esa condición que diagnostica es el suyo. ¿Cómo puede ser “exigente” frente al gobierno del PRI un partido cuya dirigencia se puso en la práctica al servicio de ese gobierno mediante el Pacto por México?
Al margen de la fuerza de los grupos, el razonamiento que dio pie a la propuesta de entregar a Cárdenas la dirección del partido parte del reconocimiento de ese debilitamiento que señala Navarrete. Pero ese debilitamiento nació de las posturas entreguistas que desarrollaron Los Chuchos, tan eficaces que tendieron el puente para que el presidente Enrique Peña Nieto, el PRI y el PAN hicieran aprobar en el Congreso la reforma energética que supuso la anulación de la expropiación petrolera.
Navarrete no tiene límite a la hora de alabar a Cárdenas, “el hombre más respetado dentro y fuera del PRD”, pero al mismo tiempo le cierra las puertas porque “debe estar por encima de las pugnas internas”. Precisamente porque es el único que puede estar por encima de las pugnas internas entre los perredistas, fue propuesto para recomenzar de cero la dirigencia del partido y tratar de levantarlo del piso en el que lo tienen Los Chuchos.
La avaricia política de Los Chuchos, y muy posiblemente sus compromisos con el gobierno de Peña Nieto, les impide reconocer el fin de su ciclo, el impacto negativo que su obcecación tiene en el PRD –la desbandada hacia Morena es cada vez más real– y el destino marginal que le aguarda. De haber sido el partido más grande en la historia de la izquierda mexicana, con?Los Chuchos?el PRD se aproxima a ser algo así como un nuevo PST. Es una verdadera lástima.
Willy Reyes, prófugo
Hace ocho días el procurador Iñaky Blanco Cabrera declaró prófugo al ex alcalde de Tlapa, Willy Reyes Ramos, acusado de haber ordenado el asesinato de diputado federal Moisés Villanueva de la Luz y su chofer Erick Estrada Vázquez. Y con eso parece haberse dado por satisfecho. Pero no explicó por qué durante un año y medio, desde octubre de 2012, la Procuraduría no hizo nada para detenerlo, y por qué la orden de aprehensión en su contra fue emitida, o reactivada, una vez que el inculpado se había esfumado. No dijo nada sobre el hecho de que la orden de captura haya sido liberada por el juez el 7 de noviembre del año pasado, y sin embargo no haya sido ejecutada pese a que se sabía que el ex alcalde continuaba en Tlapa.
La exposición pública del caso en estos términos confirma que si Willy Reyes evadió a la justicia fue porque contó con el apoyo de las autoridades, que le avisaron a tiempo para huir. Y que si todo ello pudo ocurrir, fue porque tuvo el aval del gobernador Ángel Aguirre Rivero, amigo de Willy Reyes. Y si esta presunción es falsa, entonces muy pronto estará en prisión el ex alcalde priísta.




