Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Carlos Pérez Aguirre

Otro año de un infausto gobierno

Realmente será cierta aquella frase común que reza ¿los ciudadanos tenemos el gobierno que nos merecemos? En el caso de Guerrero, por el error de haber llevado a la gubernatura a alguien de quien ya se conocían sus desatinos parecería cierta.
Recordemos que Ángel Aguirre obtuvo en su segundo proceso electoral para ser elegido como gobernador, una muy alta votación que los analistas atribuyen a las virtudes de quienes lo eligieron, entre ellas, la gran generosidad de la población; la esperanza –en encontrar un gobernante adecuado– y la ilusión.
Esto ultimo se cumple íntegramente con la figura del actual gobernante, pues todos ya lo conocíamos, ¿pero que nos convenció? Lo fundamental fue la postulación hecha por un partido de izquierda cuyas figuras nacionales, como López Obrador y Cuahutémoc Cárdenas, generan un gran respeto y confianza. Por ello al ser la propuesta de la izquierda de inmediato se borró de la memoria colectiva su pasado, por que esa propuesta apoyada por personajes con mucha solvencia inhibió el análisis objetivo sobre lo que representaba Aguirre, puesto que si se hubiese analizado con detenimiento se hubiese percibido la esencia de su actuación de ayer y de hoy.
Siempre este personaje buscó sus intereses personales, por ello se convirtió en un peón figueroista que alcanzó por dedazo su primer periodo de gobierno, como suplente. La demagogia y el doble discurso han sido sus constantes, la represión a los movimientos sociales y organizaciones ciudadanas y del pueblo que no comulguen con sus ambiciones económicas o políticas, también.
La desatención a la problemática ciudadana también ha sido persistente; su actuación en el huracán Paulina parte desde la ubicación de su amigo presidente municipal de Acapulco –hoy flamante director del Colegio de Bachilleres– quien se encontraba divirtiéndose en el extranjero mientras la población era diezmada por el huracán, situación igualada por Ángel Aguirre quien disfrutaba de una fiesta, sin avisar a la población ni desarrollar las alarmas pertinentes cuando llegó la tormenta tropical Manuel.
En Acapulco también son recordados hasta la fecha los desvíos de apoyos entregados tras Paulina, almacenándose sin razón aparente, eso fue y es un símbolo de su desatención, como lo demostró de nueva cuenta ahora con la ayuda enviada por Manuel y que se escondió y deterioró almacenes del DIF y Finanzas, sin ninguna investigación hasta la fecha ni consecuencias para los responsables.
Pero regresando al punto de su elección, también podría ser la razón de su copiosa votación a que el candidato alternativo era su primo –todo en familia y ambos priistas– con antecedentes muy cuestionables, que orillaron a la población a votar contra el peor.
Hoy existe en la sociedad un evidente hartazgo y desprecio para este gobierno por las contundentes arbitrariedades y constantes corruptelas que se le han descubierto; ello ha generado un desgaste que sorprende por su rapidez.
Aunque el título de este artículo puede llevarnos a una confusión, por que el lector se preguntará a qué nivel de gobierno nos referimos. ¿acaso al municipal de Chilpancingo, al federal o al estatal? Evidentemente como quedó de manifiesto, nos referimos al estatal, puesto que independientemente que el título le pudiese corresponder a cualquiera de los enunciados, le corresponde al gobierno estatal que en este mes cumplió un aniversario más de actividad en beneficio de sus familiares y amigos.

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