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Los turistas compran menos y ya llegan con sus despensas, dice niño quesadillero

Karla Galarce Sosa

Decenas de personas que tienen como única opción ofrecer alimentos a los turistas en la playa, deben recorrer largos tramos sin terminar de vender sus productos.
Mario Ríos de Jesús es originario de la región del Alto Balsas. Él vende quesadillas de papa y pescado en una charola. Es bajito y parece más un niño de siete años, y no aparenta los diez años que dice tener.
Desde que comenzó la temporada vacacional viaja en camión cada mañana para que su madre le dé una charola llena de quesadillas, que lleva en su cabeza para venderla a los turistas.
Su punto de partida es la estatua del buzo Apolonio Castillo, donde rellena una botella de aceite con la salsa verde que pondrá a las quesadillas que venda.
Contó que hace dos años acompañaba a su hermana Laura, quien ahora hace trencitas y le ayuda con el cobro de la venta; pero que este año, los turistas compran menos.
Recordó que en 2010 hacía hasta tres viajes para volver a llenar la charola pero lamentó que ahora, los turistas llegan con sus despensas de los centros comerciales y no compran a los ambulantes que hoy en día son más que hace dos años.
Su trabajo comienza a las 10 de la mañana en playa Papagayo y se camina hacia La Condesa. “Si no termino en ese tramo, pues me espero para regresar caminando, descanso un rato y luego me voy”, dijo.
Para Mario, la posibilidad de tener dinero para comprar unos zapatos nuevos está en la temporada vacacional, sin embargo ahora la competencia es contra los precios de los centros comerciales, sortear las vicisitudes de los operativos de Vía Pública y las persecuciones de los inspectores de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
El año pasado, agregó, los de Vía Pública “nos quitaron todo lo que traíamos de comida”.
Mencionó la inspección que las tres instancias de gobierno desarrollaron en la playa Tamarindos durante las vacaciones de verano de 2011, y que los mantuvo fuera de esa playa durante los tres días que se mantuvo la vigilancia, por lo que él y su hermana optaron por ir a Caleta y a Caletilla, a donde también llegan muchos turistas.
Autoridades de la Profepa informaron que las playas que más problemas de comercio ambulante registra el puerto son Caleta, Caletilla, Papagayo, Revolcadero y Puerto Marqués.
El lunes pasado, comenzó el operativo de vigilancia para evitar el comercio ambulante.

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