Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Jorge Camacho Peñaloza

Cambio de modelo

No creo en la casualidad ni en la necesidad, mi voluntad es el destino. John Hamilton.

Ángel Aguirre lleva ya seis años de gobierno, los tres de interino que desplegó de 1996 a 1999 y los tres que ha ejercido como gobernador constitucional de 2011 a 2014, periodo en el cual en suma ha hecho mucho por Guerrero: hospitales, mercados, sistemas de drenaje, campos deportivos, ayuda asistencial, fertilizante, escuelas, apoyo a la universidad, proyección turística, entre las acciones más contundentes, un gobernador que va a pasar a la historia de la entidad.
No obstante, ha sido un gobierno de dos etapas distintas, con características y problemáticas propias: la primera en un régimen político nacional dominado por el priísmo desde más de setenta años, en un estado hasta ese entonces históricamente priísta, una oposición en crecimiento y un priísmo estatal en declive.
La segunda etapa, la actual, con una oposición perredista estatal en declive, un priísmo en ascenso, un régimen político nacional más plural, y con una participación de las organizaciones de la sociedad más decidida.
En la primera etapa, a finales del siglo pasado, el tema de la inseguridad pública todavía no rebasaba los límites de la gobernabilidad, la delincuencia organizada operaba principalmente en el trasiego de droga a Estados Unidos y peleaba solo rutas de paso hacia el vecino país del norte.
Hoy la inseguridad pública se ha acrecentado a partir de la necesidad de los cárteles de la droga de colocar su mercancía en el país por lo que luchan por el control territorial del mismo, lo que ha provocado una guerra encarnizada entre ellos y ante la demanda de la sociedad de seguridad, entre el gobierno y los grupos criminales.
Hoy hay una sociedad más participativa y demandante, más decidida a encontrar respuestas a sus demandas en las áreas de gobierno en donde los recursos son limitados y a veces desviados.
Los partidos políticos predominantes en Guerrero, el PRI y el PRD, con una mayor diferenciación interna, con sus añejos y nuevos grupos, los mismos y nuevos liderazgos, que hacen menos predecible su comportamiento y lealtad partidista.
La principal diferencia entre los dos periodos de gobierno de Ángel Aguirre Rivero es, obviamente, que en el primero defendió y representaba al PRI y en el segundo al PRD, lo que entre la militancia y las preferencias electorales de la sociedad se ha traducido en una menos identidad partidista e ideológica hacia estos partidos, lo anterior quiere decir que en el primer periodo gobernó como priísta y en el segundo como perredista, que al final del día, pareciera ser o es el mismo modelo, la sociedad así lo percibe.
Realidades distintas y el mismo modelo, el mismo gobernante por partidos diferentes, modelo de gobierno el mismo, esa es la conclusión de estos tres años de un gobierno con altibajos que pasará a la historia por haberse partido en dos no sólo en el tiempo sino partidistamente, tres años para el PRI y tres años para el PRD.
El pasado miércoles Aguirre Rivero envió al Congreso del Estado su tercer informe de gobierno, el sexto en realidad, en el que hace una relatoría de las acciones, problemas y obras que enfrentó a lo largo del tercer año de gobierno, el sexto, un recuento objetivo en el que habla de los problemas con las policías comunitarios, la detención de algunos de sus dirigentes, la devastación de la tormenta tropical Manuel, etc., en realidad uno de los años más difíciles por los que ha pasado gobierno alguno de los últimos que hemos tenido.
Sin embargo, la persistencia, agudización y surgimiento de nuevos problemas que impactan en la gobernabilidad estatal, es necesario platearse la pregunta sobre si el actual modelo de gobierno y de desarrollo del estado va a poder solucionar los crecientes problemas de los guerrerenses ante recursos limitados y formas tradicionales.
Mirando hacia adelante, hacia la sucesión gubernamental quedando ya poco menos de 17 meses al gobierno de Ángel Aguirre, y a poco menos de 15 para la elección de las elecciones, y ante la agitación de ciertas almas en pos de sucederlo, conviene perfilar una reflexión acerca del gobierno que Guerrero requiere ante la nueva circunstancia que enfrenta marcada por la existencia y agravamiento de sus problemas estructurales.
En primer lugar se requiere de una nueva visión de gobierno, por ende nuevas estrategias y acciones, Aguirre Rivero llegó al poder gracias a la legitimidad de su trayectoria, hoy se necesita alguien que llegue legitimado no sólo por su trayectoria sino por su eficiencia y eficacia, que represente una propuesta fresca y con un perfil eficaz, sustentado en el conocimiento de las soluciones y las herramientas para ponerlas en marcha, no hay posibilidades para la continuidad.
Se requiere de un modelo de gobierno más abierto no sólo en el contacto personal sino a la participación de la sociedad en la toma de decisiones y búsqueda de soluciones utilizando los medios tecnológicos como el internet y abierto al escrutinio de la ciudadanía, que rinda más cuentas y más transparente, la sociedad ya no soportará los mismos niveles de apertura y participación que hay habido, se requiere de más.
Un gobierno que comparta la responsabilidad de conducir el gobierno con los ciudadanos y con los demás partidos, un gobierno de coalición con la sociedad y los partidos, que lleguen a los cargos de responsabilidad los más preparados, ya no se va a poder continuar con el reparto del gobierno como si fuera un botín con funcionarios basados en la lealtad y en el liderazgo de grupúsculos partidistas.
Se necesita de un modelo que abra a Guerrero al país y al mundo y deje de estar cautivo a su clase política, que lo conecte con oportunidades más allá de sus límites geográficos, en otros estados, continentes y países.
Se necesita una visión moderna, alejada de la demagogia, del juego y ambición del poder por el poder, con Ángel Aguirre se va a cerrar un ciclo el de los gobernantes carismáticos respaldados en los partidos, se abrirá el del gobierno abierto, moderno, eficaz y respaldado en la sociedad. Necesitamos un nuevo modelo.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A quienes andan soñando con ser gobernadores que se ya se bajen de la nube en que andan a cuatro mil metros de altura, que acá abajo la realidad está más dura, que se requieren, más que sus calenturas, propuestas de altura.

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