Pese a la vigilancia, cientos de ambulantes ofrecen sus productos a turistas en Caleta y Caletilla
A pesar de los múltiples operativos de vigilancia de las autoridades federales y municipales, en las playas de la zona Tradicional del puerto cientos de comerciantes ambulantes ofrecen sus productos a los visitantes, e incluso, establecen puestos semifijos, como es el caso de las playas Caleta, Caletilla y el puente que divide ambos balnearios.
En un recorrido por la zona, se observó a una gran cantidad de vendedores semifijos, desde la entrada al puente que comunica al islote de las playas Caleta-Caletilla. La mayoría de los productos que ofrecen son alimentos, como botanas, mariscos en platos de unicel, quesadillas, ostiones y pulpas, así como diversos artículos de playa.
Sobre el puente que comunica al islote también se ofrecen diversos servicios, como paseos en lancha, recuerdos y caracoles naturales; y a pesar de que se encuentra un módulo de atención y denuncia ciudadana de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), la venta de caracoles y corales blandos continúa.
El ambiente de playa es de diversión, aunque ésta a veces se ve interrumpida por la insistencia de vendedores ambulantes, quienes ofrecen sus productos a los paseantes.
La delegación del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) exhortó a la ciudadanía a no consumir alimentos en la calle.
En la playa, los vendedores ambulantes instalan sus puestos provisionales bajo la sobra de algunos árboles de almendro, o bajo el rayo del sol. Por la tarde, sacan algunos anafres y ofrecen elotes hervidos, esquites y plátanos fritos con leche condensada. Durante la mañana, hombres y mujeres ofrecen, en tablas perforadas, enormes mangos con chile y limón, recipientes desechables con sandía o jícama y cocteles de fruta con miel. (Karla Galarce Sosa).




