Permanece decapitada la Virgen de la Inmaculada Concepción en Santa Prisca
Ha pasado casi un año y la Virgen de la Inmaculada Concepción, en la parroquia de Santa Prisca, sigue sin cabeza; todo parece como un caso de misterio y negligencia burocrática, después de que el temblor cimbró esta ciudad y sacudió la escultura que se encuentra en la parte alta custodiada por las torres.
En los primeros minutos del 17 de junio del año pasado, el temblor de 7.1 grados en la escala de Richter, hizo que la cabeza de la Virgen se desprendiera de la escultura y, al caer al piso del atrio, quedó hecha añicos.
Desde entonces, el INAH que es la autoridad competente, no ha dado a conocer el avance en el proceso de la reparación de los daños ante la compañía aseguradora que debe atender este caso y destinar los recursos financieros para la intervención en el monumento histórico y religioso.
Lo cierto es que, desde distintos ángulos, al centro de la parroquia del barroco mexicano, justo arriba del reloj, la gente observa con curiosidad y se muestra suspicaz ante este hecho en el que una Virgen aparece sin cabeza y el Instituto Nacional de Antropología e Historia en Guerrero no da señales al respecto.
Según ha trascendido, en esta institución están a la espera de que la compañía aseguradora de respuesta sobre el trámite que se hizo, luego de que se presentó un presupuesto y costos que tiene, para constatar los daños ocasionados por este fenómeno y hacer la entrega de los recursos, siempre y cuando la empresa aseguradora haga efectivo el seguro.
Consultado sobre el caso, el residente de los trabajos de restauración que se realizan actualmente en otras áreas de Santa Prisca, Isaac Estrada Guevara, aseveró que la responsabilidad del INAH es asumir sus funciones con la compañía aseguradora para que el trámite surta efecto y se haga la reparación correspondiente,
Advirtió que los daños actuales de la estructura de la escultura pueden agravarse con mayores afectaciones; hasta ahora, lo más evidente es que no tiene cabeza, al haberse desprendido con el movimiento telúrico.
En términos técnicos, Estada Guevara expresó que el temblor ocasionó que todo el cuerpo de la escultura, formada por varios bloques de cantera, tuviera daños al haberse movido estos y despegarse de su sitio: “ahorita si están ahí, la escultura tiene un alma metálica que la sostiene en su lugar, pero todas estas juntas están abiertas y es necesaria la consolidación –es decir la intervención–, para que, otra vez, la escultura tenga una solidez estructural y, además, se le vuelva a colocar la cabeza”.
Destacó que “si este trabajo no se hace pronto, eventualmente sí se pueden acumular deterioros, empezar a haber filtraciones de humedad al interior de las juntas, deteriorarse la cantera desde el interior y, eventualmente, que la estructura acuse mayor debilidad o haya rompimiento de algunos elementos, por lo que sí es necesaria la consolidación, el sellado de las juntas y la colocación de la cabeza”. (Claudio Viveros Hernández / Taxco).




