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Acercarse a familias afectadas por la violencia, pide el arzobispo a sacerdotes

Karina Contreras

Durante la misa crismal, donde los sacerdotes renovaron sus votos, el arzobispo Carlos Garfias Merlos los convocó a que se acerquen a las familias, sobre todo las que están bajo su cuidado pastoral, y que se interesen por conocerlas, saber cuáles son sus aspiraciones, sus problemas, sus preocupaciones y sueños.
En la carta sacerdotal Vive tu sacerdocio en plenitud acompañado de y acompañando a las familias, Carlos Garfias dijo que la familia está llamada a ser un recinto de paz y bienestar, que no se puede hacer de lado y reconocer con profunda tristeza que en los años recientes las familias mexicanas y guerrerenses han “sido azotadas por el flagelo de la inseguridad y de la violencia”.
Añadió: “Violencia que había estado presente ya, por desgracia, en el seno de varios hogares, pero que ahora nos ha mostrado su rostro más cruel y diabólico que ha generado el crimen organizado. Violencia que nos ha arrebatado vidas y ha destrozado familias. También miramos con profunda preocupación que entre las familias los jóvenes han sido el sector más vulnerable y de cuyas vidas hemos tenido que lamentar su pérdida en un cuantioso número”.
Agregó que los sacerdotes se debe acercar con el corazón de pastores a las familias, empezando por la propia, y que entren en el recinto sagrado de cada ubna como lo hacía el Señor.
Pidió a los sacerdotes que siembren amor y que hagan posible que las familias de sus comunidades parroquiales, de las escuelas, de los jóvenes, de los pueblos y comunidades sientan en su cercanía el amor de Cristo.
Indicó que no se debe sentir como una carga apostólica sino una oportunidad impostergable de que Jesús vuelva a pasar por en medio de las familias, pues dijo que la “solución definitiva a la violencia y la inseguridad pasa, en efecto, por el corazón del hombre, de cada hombre que nace, crece y es, casi podríamos decir, modelado de forma por demás innegable, en el seno de la familia”.
El arzobispo aseguró que la construcción de la paz como la han venido soñando y actuando desde hace muchos meses en la Arquidiócesis, “encuentra un campo fertilísimo en las familias. De hogares pacíficos podrán brotar hombres y mujeres constructores de la paz. De familias donde reine el bienestar, que es fruto de la justicia y del amor, podrán surgir auténticos artífices, creativos, intrépidos e infatigables, de esas vida nueva que la sociedad anhela, más aún que como la tierra árida añora el agua”.
Recordó a los sacerdotes que no se debe olvidar que son un país donde la mayoría son jóvenes, que en Guerrero y Acapulco se tiene una deuda con los jóvenes y son a quienes se les debe de atender. Que la pastoral juvenil es un compromiso profundo y decidido para acompañar a los jóvenes  y ayudarlos en su discernimiento vocacional. La misa inició con la procesión de los sacerdotes que pertenecen a la Diócesis de Acapulco.

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