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Lorenzo Meyer

AGENDA CIUDADANA

 
* Una mirada externa

Reporte. La Fundación Bertelsmann es un “think tank” alemán creado en 1977 que acaba de publicar su sexto informe de 2014 –el sexto– sobre el estado que guardan 129 países “en proceso de transición”. El objetivo de esta fundación, una de las mayores de su país, es identificar sus grandes problemas sociales y en el caso de las 47 páginas dedicadas a México registra casi tanto el mismo número de problemas como páginas: 47.
Para la Bertelsmann, tres son los asuntos que caracterizan hoy el panorama mexicano: 1) la lucha contra el crimen organizado, 2) los efectos de la crisis financiera internacional y 3) el retorno del PRI a la presidencia.
Violencia. La estrategia de Felipe Calderón contra el crimen organizado finalmente no dio el resultado que ofreció. Ese tipo de crimen no ha perdido su capacidad de actuar pero la cifra de víctimas mortales, desaparecidos y desplazados, más los abusos de los derechos humanos, asemejan al país, sin serlo, a uno propio de los sistemas dictatoriales y represivos. La decisión de militarizar el combate al crimen obedeció, en parte, a una genuina necesidad de recuperar el control territorial, pero en parte, dice la fundación, fue una táctica de Calderón por ganar la legitimidad que no se logró en la elección de 2006 y, en parte, fue resultado de la presión e influencia norteamericana. En la actualidad los carteles son menores que en 2006 pero más numerosos –25– y se han diversificado: hoy se dedican también al robo, la trata de personas, la extorsión y el secuestro. Finalmente, la táctica calderonista puso en evidencia el enorme grado de corrupción en el aparato judicial y los cuerpos policiacos.
El actual gobierno de Peña Nieto está menos centrado en la lucha contra las drogas y se propone reducir la violencia, pero aún no ha sido capaz de definir una nueva estrategia. Mientras tanto, el crimen organizado se mantiene como una de las mayores amenazas para la democracia pues se puede decir que en México “los jóvenes que se incorporan a los carteles están desarrollando un tipo de insurgencia civil anómica en contra del gobierno y de la economía legal”.
La Economía. La fundación considera positivo que México tenga hoy una de las economías más abiertas del mundo, que la deuda externa aunque en aumento sea aún relativamente baja –30% del PIB–, que Pemex y la CFE se hagan autónomas del gobierno y se asocien a otras empresas y que la inflación esté controlada. Sin embargo, los resultados no son de celebrar: un déficit externo estructural, un crecimiento económico débil, una economía informal enorme, una pobre creación de empleo, salarios muy bajos lo mismo que la formación de capital (apenas un 20 por ciento del PIB) o la captación fiscal (10 por ciento del PIB). Todo esto, concluye, “ha puesto en evidencia que un modelo orientado hacia la exportación no es el adecuado para un país del tamaño de México. El gobierno debería considerar como una prioridad absoluta desarrollar el mercado interno”.
La incapacidad para evitar la excesiva concentración de poder en ciertos sectores económicos, como telecomunicaciones, la banca o el cemento, indican la “captura del Estado” por esos actores poderosos, lo que impide la competencia y va en detrimento del interés general.
La Política. Fuera del crimen organizado, en México no existen fuerzas anti sistema y la estructura institucional es relativamente estable. La guerrilla es insignificante y, a diferencia de la derecha mexicana, la fundación considera que Andrés Manuel López Obrador no fue ni es “un peligro para México” pues siempre ha operado dentro del sistema. Y aunque el PRI ha mostrado que sigue siendo lo que siempre fue –autoritario–, “probablemente no va a estar en posibilidades de imponer el estilo de gobernar que desarrolló a lo largo de siete décadas de autoritarismo”.
El problema político principal es que si bien todos los actores relevantes están comprometidos con la democracia electoral, ésta aún carece de bases reales. El sistema es, en la práctica, “una partidocracia” cuya estabilidad “no proviene de sus raíces en la sociedad, de la cual se encuentra distanciada… sino de las reglas que gobiernan los sistemas electoral y político, que los mismos partidos han reforzado”. Las instituciones electorales –IFE, hoy INE, y Trife– nunca recuperaron la credibilidad que una vez tuvieron y el público mexicano cree en la democracia sólo en teoría y no en las instituciones que efectivamente existentes.
Sociedad. Para la Fundación Bertelsmann, el problema central de la sociedad mexicana México como sociedad es que sigue siendo “muy desigual”. Las oportunidades que ofrece están desigualmente distribuidas y unas son tremendamente deficientes, como la educación. En realidad, la desigualdad en México es un problema más serio que la pobreza y, para concluir, “el Estado de Derecho en México es algo muy cuestionable”.
Finalmente ¿Una visión distinta? No tanto. Ver y juzgar desde fuera la naturaleza de nuestro país no necesariamente asegura una visión más objetiva y exacta de lo que ocurre en México. Sin embargo, la perspectiva externa, si sabemos incorporarla a la propia, nos permite conocernos mejor a reaccionar y nos obliga, al final, a encontrar soluciones. Finalmente, también nosotros podemos y debemos hacer juicios sobre Alemania… pero cuando tengamos tiempo y recursos.

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