Deposita Elena Poniatowska parte de su legado familiar y literario en el Instituto Cervantes
*Un ejemplar de la primera edición de su obra La noche de Tlatelolco, una edición de lujo del mismo libro, así como un manuscrito en papel revolución y una pulsera de latón que perteneció a su padre, la cual era su identificación mientras combatía durante la Segunda Guerra Mundial, fueron los materiales que entregó
Carlos Rubio / Agencia Reforma
Madrid
La escritora mexicana Elena Poniatowska depositó un legado familiar y literario en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes, en homenaje a su padre, sus hermanos y en agradecimiento al autor de El Quijote de la Mancha.
“Agradezco a Cervantes que hizo El Quijote y nos ha convertido un poquito en quijotes”, declaró la escritora frente a la bóveda acorazada.
Acompañada por familiares, amigos y ante José María Lasalle, secretario de Cultura del gobierno de España, y Víctor García de la Concha, director del Instituto Cervantes, la Premio Cervantes de las Letras 2013 introdujo tres textos en la Caja 1515, la cual será reabierta en 10 años.
Se trató de un ejemplar de la primera edición de su obra La noche de Tlatelolco, una edición de lujo del mismo libro, así como un manuscrito en hojas revolución.
También depositó una pulsera de latón que perteneció a su padre, Jean Poniatowski, la cual era su identificación mientras combatía durante la Segunda Guerra Mundial.
Su caja está junto a la número 1525, que está a nombre de José Emilio Pacheco, quien depositó ahí su legado el 21 de abril de 2010, la cual será reabierta en el año 2110.
Aunque Poniatowska había olvidado en el hotel las cuartillas con las palabras que pronunciaría esta tarde, expresó que el libro que depositaba hablaba del 68 mexicano.
“El 68 fue un año muy importante para México, porque los jóvenes se preguntaban qué país nos iban a dejar los adultos, y este libro se refiere a eso”, dijo.
La autora recordó que La noche de Tlatelolco fue un libro que el gobierno censuró en su día, y no obstante eso fue bueno, porque todos lo querían tener antes de que fuera incautado.
Durante el acto, García de la Concha explicó que la Caja de las Letras guarda un legado “mágico” donde creadores de diversas disciplinas artísticas depositan un testimonio de su obra.
Esta bóveda está ubicada en el sótano de lo que era un viejo banco que después se convirtió en sede del Instituto Cervantes.
García de la Concha también recordó que un día Carlos Fuentes se preguntó cuál era el género literario de Poniatowska y se respondió diciendo que era el género cervantino.
“Es periodismo, biografías noveladas y novelas biográficas; voces de tantas gentes, voces universales”, agregó el director del Instituto Cervantes.
Se trata, concluyó García de la Concha, de un regalo magnífico.
“Al depositar palabra viva que crecerá y dará voz a tantos y tantas que no han tenido voz”.
Ese es mi broche de oro: Poniatowska
Elena Poniatowska aseguró que recibir el Premio Cervantes es el broche de oro a su carrera.
Ayer, durante un encuentro con la prensa, la escritora reconoció que se trata de un honor inmerecido ser la primera, de las cuatro mujeres que han obtenido el Cervantes, en subir al podio.
Las escritoras María Zambrano, Ana María Matute y Dulce María Loynaz no lo han podido hacer por motivos de salud.
“Me marea, es un compromiso para que en los años que siguen los libros que escriba justifiquen este premio; pero es también una apertura para las mujeres, porque hay muchas que deben aparecer en este palmarés”, expresó.
La escritora respondió a todas las preguntas que se le hicieron. Habló de la muerte de García Márquez, el gobierno de Peña Nieto, de Andrés Manuel López Obrador y adelantó el contenido del discurso de aceptación.
“Primero había hecho un discurso hablando de Cervantes, y se lo enseñé a Marta Lamas, quien me dijo que estaba de la patada, así que lo rehice y hablo de la gente de América Latina que no tiene ni coche ni burro, y que va a pie”, destacó.
Agregó que asistirá a la ceremonia que presidirá el rey de España vestida con un traje rojo y amarillo que le regalaron unas mujeres juchitecas.
“Me lo dieron para que lo use cada vez que gano un premio”, dijo.




