Vacaciones en playa Icacos: niños que juegan y niños que trabajan
Daniel Velázquez Olea
En estas vacaciones de fin de año, es común ver a niños sonrientes corriendo sobre la arena tras una pelota o chapotear en la ?orilla del mar, pero también ver a otros menores, sudando bajo el fuerte sol y caminando sobre la ardiente arena, cargando ?mercancías para vender a los turistas.?Efraín, Anayeli, María Fernanda, Rodrigo, Eli y Santiago son niños entre 6 y 9 años, entre primero y cuarto de primaria, todos ?están en Acapulco, aunque por razones diferentes.?Mientras para unos niños hablar de la playa es diversión para otros es trabajo y a las 2 de la tarde cuando se les pregunta cuánto ?han vendido, las facciones de niño se tornan serias, fruncen la frente y responden “nada”.?Playa Icacos es tan solo un escenario donde se puede apreciar esta situación que se repite en muchas playas del puerto, niños ?cargados con diferentes artículos van y vienen por la playa, mientras otros niños, ríen, juegan y disfrutan de sus vacaciones.?Playa Icacos va desde La Base hasta el estacionamiento del hotel Calinda dicen los prestadores de servicios, pero ahora está ?dividida en secciones y se les conoce por el nombre del hotel que tienen enfrente.?Así frente a los condominios Torre Victoria, el hotel Hyatt y el condominio la Joya conviven todos los visitantes, pero ?segmentados por el sitio de alojamiento, el tipo de sombrilla y hasta en el tipo de playa.?La playa frente al hotel Hyatt es un caos multicolor, un parián: sombrillas de la Coca cola, Corona, XX Lager, y otras se mezclan ?entre las palapas que colocan los hoteles para sus huéspedes.?Frente al condominio Torres Victoria todo es disciplina: los espacios de playa están regulados para que los usen los condóminos ?de cada una de las tres torres que integran el complejo, nadie puede cruzarse a un espacio que no le corresponde. Los ?ambulantes puedan caminar por ahí pero no se pueden detener.?Y en el condominio La Joya un grupo de policías de seguridad privada resguarda que nadie entre a la zona restringida para sus ?condóminos. Un jardín perfectamente cuidado con césped y palmeras.?Los comerciantes ambulantes van de un lugar a otro paseándose entre las sombrillas y los toldos, entre las masajistas, las motos ?acuáticas, lanchas y paracaídas.?A los turistas se les ofrece de todo, chicharrones, nieves, artesanías, sombreros, quesadillas, juguetes, paseos en lancha, ?masajes, trajes de baño, pulseras, collares… Recostados o sentados, frente a ellos desfilan todo tipo de mercancías.?En playa Icacos, frente al Condominio La Joya, camina Anayeli Santiago Santiago, cargada con una caja de chicles, y dos ?muestrarios de pulseras, hechas con hilo o conchas.?Con un pantalón de mezclilla, una playera rosa y el cabello recogido en una trenza ha caminado desde el CICI hasta Icacos. Tiene ?9 años, es originaria de Amatitlán “que está más adelante de Chilpancingo” y va en tercer año de primaria. Vino a Acapulco por ?las vacaciones, pero no para jugar en la playa, sino a vender pulseras –que hace su mamá– y chicles.?A las 10 de la mañana llega a la playa y se va “cuando oscurece”. A la hora de la comida come quesadillas de las que venden en la ?playa.?No es la primera vez que viene a Acapulco ni es la primera vez que camina por la playa para ofrecer las pulseras y los chicles. Su ?mamá también esta en la playa ofreciendo “cubetitas” pero ella camina sola de un lugar a otro.?Maria Fernanda Parra Justo también está en la misma playa, también tiene nueve años, ella estudia el cuarto grado, es originaria ?de Ciudad Juárez y está es la tercera vez que visita Acapulco.?Dice que en la playa se la pasa jugando en la arena de las 2 de la tarde hasta las 5. Le gusta hacer castillos de arena, bañarse en ?el mar, que le hagan trencitas y comer picaditas.?Efraín García Mendoza tiene nueve años, estudia el cuarto año de primaria y recorre las playas ofreciendo a los turistas canciones ?de navidad. Sólo se sabe dos: Campanas de Belén y El burrito sabanero y acepta lo que el turista le quiera dar.?Las cooperaciones que le dan son de 5 hasta 50 pesos y en un día puede juntar hasta 200 pesos.?Llega a la playa a las 11 de la mañana y se va a la 5de la tarde.?“Me gusta venir porque me subo a la banana y como son mis amigos, es gratis”, afirma con un gesto de picardía.?Otra niña camina en la arena, cargada con bolsas y abanicos, a las 2 de la tarde no ha vendido nada, no entiende mucho español, ?se nota por la desconfiada forma en que mira cuando se le pregunta.?Dice que estudia el primero de primaria, no sabe leer, tiene ocho años y se llama Eli, no sabe de donde viene, pero dice que aquí ?no vive.?En esa misma playa también están Rodrigo Ismael Fernández García de seis años y Santiago Fernández Sabás. Ellos son primos ?originarios del estado de México y dicen que no es la primera vez que visitan Acapulco, y que han visitado otros lugares como ?Manzanillo, Ixtapa y Playa Paraíso.?Jugar en la arena a la orilla del mar es lo que les gusta, para comer le gustan los camarones y las almejas y pueden pasar hasta ?tres horas jugando en la playa.




