Un joven, el encapuchado que allanó su casa y la amenazó, dice la esposa de Longino Vicente
*Algunos de sus vecinos le dijeron que desde el jueves 17 de abril habían visto en dos ocasiones, a las 2 de la mañana, una camioneta azul oscuro estacionada afuera de la casa donde vive
Zacarías Cervantes
Chilpancingo
Despertó y el hombre ya estaba allí, parado al pie de la ventana, “¡levántese!”, le ordenó. Blandina Diéguez Castro, esposa del político indígena desaparecido, Longino Vicente Morales, cubrió con sus brazos a su hija de tres años que, llorando, también se despertó, aterrada porque vio que el desconocido les apuntaba con una pistola.
Eran aproximadamente las 3 de la madrugada del viernes 25 de abril, a partir de entonces a la angustia de no encontrar a su esposo, desaparecido desde el 22 de junio de 2012, Bladina sumó el miedo por la inseguridad, el riesgo y la vulnerabilidad en que se encuentran su hija y ella, que están solas.
El desconocido se presentó encapuchado, pero Bladina pudo calcularle una edad de entre 25 a 28 años; vestía pantalón de mezclilla azul, suéter azul marino y tenis, no recuerda de qué color, y al parecer otro hombre lo esperaba en la calle a bordo de un vehículo.
En entrevista este domingo, tras el incidente, Diéguez Castro declaró que algunos de sus vecinos le comentaron que desde el jueves 17 de abril habían visto en dos ocasiones, a las 2 de la mañana, una camioneta azul oscuro estacionada afuera de la casa donde vive, con hombres dentro que miraban siempre hacia el cuarto que renta en la segunda planta, por lo que el temor por su integridad física aumentó.
La mujer joven y su hija de tres años, viven en una colonia popular pero no muy alejada del centro de la capital, en una habitación que se encuentra en la segunda planta, por lo que el hombre que allanó su departamento abrió por la fuerza una ventana, que se encuentra en la parte de atrás de la casa a una altura no menor de tres metros, “necesariamente tuvo que ser auxiliado por otra persona”, señaló Bladina, visiblemente preocupada por la situación de inseguridad en que se encuentra, ahora con su hija.
“Como se dieron las cosas, al parecer no se trata de un robo común, el tipo sólo se llevó un teléfono y una cadena de mi hija y amenazó con hacerme otra visita, realmente nos sentimos y estamos en un estado de indefensión”, manifestó la mujer, quien desde el viernes presentó la denuncia de hechos ante la fiscalía especial de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), que lleva la investigación de la desaparición de su esposo.
Además, a través de la Comisión Estatal de Defensa de los Derechos Humanos (Codehum) solicitó al gobierno estatal medidas cautelares para su seguridad, pedimento que le contestaron afirmativamente el sábado a través del fiscal de Derechos Humanos de la PGJE, Mauricio Camacho González, pero hasta este domingo no le habían enviado elementos de seguridad y el funcionario sólo le llamó para decirle que se ponía a su disposición para el momento que necesitara el auxilio.
Diéguez Castro supone que el objetivo principal del hombre que allanó su habitación fue intimidarla por alguna situación.
Durante los aproximadamente 20 minutos que estuvo dentro de su habitación, el tipo encapuchado y armado, no sólo tuvo tiempo de amenazarlas apuntándoles con el arma, sino de quitarle el seguro a la pistola y le advirtió a Bladina: “Si se acaban las balas de la pistola aquí traigo más” y de la bolsa sacó un puño de cartuchos útiles, que le mostró a la aterrorizada mujer.
Explicó que esto ocurrió cuando su hija lloraba, aterrada al ver la presencia del hombre encapuchado y apuntándoles con la pistola. El llanto de la niña desesperó al tipo, quien ordenó a Bladina: “Cállela o la callo yo”, al tiempo que desviaba su mano, apuntando con la pistola hacia la niña, “al fin que si se me acaban las balas de la pistola aquí traigo más”, le dijo y le mostró el resto de cartuchos que traía en la bolsa del pantalón.
Bladina explicó que le preguntó al hombre qué es lo que quería, “si quiere dinero, no tengo”, le aclaró, pero dijo que el tipo no le contestó.
El sábado, en un boletín, el Taller de Desarrollo Comunitario (Tadeco) informó que el desconocido, al entrar a la vivienda de Bladina Diéguez, le preguntó por su esposo, que dónde se encontraba, a qué se dedicaba, cuánto ganaba y cómo se llamaba; y que al no encontrar objetos de valor dentro del domicilio, lo único que se llevó fue un teléfono celular que se encontraba sobre la cama y amenazó con regresar a darle “otra visitadita”.
Pero el delincuente no hizo por buscar algún otro objeto de valor y sólo se llevó lo que encontró a la mano; el teléfono celular, que se encontraba sobre la cama, y una cadena de la hija de Bladina. Después de que las mantuvo a raya amenazándolas apuntándoles con la pistola, volvió a salir por la ventana por donde había entrado forzándola.
Dijo que antes, el desconocido les ordenó que se agacharan “y no me vean” y fue cuando tomó el teléfono y la cadena de la niña. Antes de brincar la ventana hacia afuera, le recomendó que no presentara denuncia, “porque le voy a dar otra visitadita”.
Diéguez Castro dijo que, al parecer, cuando menos otro hombre esperaba afuera de la casa, a bordo de un vehículo, porque los vecinos le comentaron que escucharon cuando alguien dijo: “Vámonos”, y después oyeron el motor de un vehículo que se alejó.
Después Bladina pidió auxilio y llegaron efectivos del Ejército mexicano, policías federales y estatales, pero ya no encontraron a nadie.
“Yo no quiero relacionar el caso con la desaparición de mi esposo, tal vez no haya ninguna relación, pero todo va vinculado, porque se aprovecharon de que nos han visto y saben que estamos solas”, dijo.
Informó que este domingo, algunos de sus vecinos le comentaron que desde el jueves 17 de abril vieron en dos ocasiones que una camioneta azul oscuro se estacionó, aproximadamente a las 2 de la mañana, afuera de la casa donde renta y que los hombres que se encontraban dentro miraban hacia la habitación donde vive.
Por estas circunstancias, demandó a la PGJE una investigación a fondo del caso.
Confió en que el caso se esclarezca y de detenga al o a los responsables. Dijo que el mismo viernes, después de que presentó la denuncia de hechos, se comunicó vía telefónica con ella el subprocurador de Control Regional de la Procuraduría, Víctor Jorge León Maldonado, para ponerse a sus órdenes; además del fiscal de Derechos Humanos, Mauricio Camacho González.
Bladina Diéguez explicó que a raíz del incidente su hija ha tenido secuelas, pues desde esa madrugada no quiere comer y que a cada rato dice que un hombre la quiere matar, que se la pasa viendo la ventana por donde salió el desconocido armado.
En cuanto al caso de su esposo, el político indígena, Longino Vicente Morales, quien desapareció la noche del 22 de junio, después de que fue a visitar a un amigo en la colonia La Haciendita de esta capital, aseguró que no ha tenido resultados de las investigaciones.




