Rubén Aguilar Valenzuela
El presidente debe argumentar a favor de las reformas
Hasta ahora el gobierno que encabeza el presidente Enrique Peña Nieto ha discutido y negociado las reformas constitucionales en el espacio reducido y cerrado de los partidos políticos y del Congreso, pero no ha explicado y argumentado a favor de éstas en el espacio grande y abierto de la ciudadanía.
No está en duda que estas reformas aprobadas en el marco del Pacto por México, a lo largo del 2013, son de una gran dimensión y establecen, en una buena medida, una plataforma de despegue distinta y mejor para impulsar el desarrollo político y económico del país. Eso se debe reconocer al presidente y los partidos.
El bajo nivel de aceptación que tienen las reformas en amplio sectores de la población se debe, en buena medida, a que el presidente y su gobierno no han explicado el contenido de éstas y tampoco han ofrecido razones y argumentos a su favor en el espacio de los medios masivos que es donde la ciudadanía se puede enterar.
La política en una sociedad democrática no se puede reducir sólo al acuerdo de las cúpulas políticas. El gobierno hasta ahora, tanto en las reformas constitucionales como en las leyes reglamentarias, se ha limitado a crear la correlación de fuerzas para sacar los votos necesarios. Sin duda que es una tarea prioritaria, pero no basta.
En los meses que van de este 2014, el impulso reformador del presidente y su gobierno, parece haber desaparecido. Todos los días gana camino la idea de que el gobierno, en las leyes que reglamentan las reformas constitucionales, ha dado pasos atrás y actúa de manera cada vez más conservadora. La sospecha se acrecienta y se presta a todo tipo de especulaciones porque el gobierno está ausente de la discusión.
Los reducidos niveles de aceptación que ahora tiene el presidente, los más bajos en la historia del país, tienen que ver con una manera de hacer y comunicar la política. El presidente y su gobierno en lugar de salir a debatir, de argumentar, de razonar las reformas constitucionales que impulsaron se han encerrado y guardan silencio.
De seguir la presidencia en la actual posición, que resulta incomprensible para una sociedad democrática y también mediática, su victoria inicial, la de sacar las reformas, se puede convertir, eso está pasando, en una derrota ante la ciudadanía. Ésta, para comprender las bondades de las reformas y las leyes reglamentarias, requiere ser informada más allá de los mensajes de los spots bien hechos, pero que no comunican.
La crítica contra el presidente y su gobierno va a seguir creciendo y el discurso de las fuerzas de la oposición ganará cada vez mayores espacios mientras que el presidente y su gobierno no luchen por sus iniciativas y no ofrezcan argumentos que convenzan a la ciudadanía. Quien calla otorga. El gobierno por el bien del país, del suyo propio, debe ya reaccionar y cambiar su manera de hacer política y de comunicarse con la ciudadanía.
Twitter: @RubenAguilar




