La inercia, la ineficacia y la corrupción, lastres para el trabajo cultural en Guerrero, sañalan
*El corresponsal en Chilpancingo del Seminario de Cultura Mexicana, Óscar Cortes Tapia, agrega en Taxco, sede del XIII Coloquio Nacional Cultura y nación hoy, que a pesar de los recientes cambios y esfuerzos aún hay camino por andar
Óscar Ricardo Muñoz Cano
Taxco
La inercia, la ineficacia y la corrupción son tres de los lastres que aún arrastra el trabajo cultural en Guerrero, destacó en sus conclusiones Óscar Cortés Tapia, corresponsal en Chilpancingo del Seminario de Cultura Mexicana y quien agregó que a pesar de los recientes cambios y esfuerzos aún hay camino por andar, por lo que la tarea no será ni fácil ni corta.
Durante su intervención en el XIII Coloquio Nacional Cultura y nación hoy en la mesa redonda Historia y presente 1914-2014, el poeta destacó además el alejamiento de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) y el gobierno del estado al tiempo que aplaudió los esbozos de unión entre promotores culturales de la sociedad civil y los encargados de la cultura en el estado.
Previamente, recordó ante unas ochenta personas que se dieron cita en el teatro Juan Ruiz de Alarcón, que durante el siglo pasado la cultura fue uno de los campos menos atendidos por los gobiernos; “antes de 1983 lo habitual era que las actividades artísticas y culturales estuviesen en el último lugar dentro de las prioridades políticas y sociales y este descuido, sino es que franca omisión, no era algo privativo del gobierno estatal, sino también de los gobiernos municipales”.
“La costumbre, dicho así, consistía en que el gobierno estatal realizara eventos y que éstos sólo fuesen aislados e irrepetibles pues no había un compromiso de continuidad” señalando que la política cultural de aquellos años empezaba y terminaba con el gobernante en turno y criticando los ires y venires que daban como resultado que por ejemplo, durante todo un año se presentaban obras de teatro y al siguiente y sin más, sólo espectáculos de música y al otro, la publicación de manera discrecional de libros a de gente más relacionada al poder que con las artes.
“Se trataba pues, de una política cultural que respondía a las circunstancias y los compromisos personales y políticos del encargado o los encargados de la cultura en el estado”.
Luego de aplaudir la promoción y la gestoría cultural de la sociedad civil durante esta época, relató la creación del entonces Instituto Guerrerense de la Cultura y la creación de la Ley para el Fomento a la Cultura en 1988, promulgada por el entonces gobernador José Francisco Ruiz Massieu.
No obstante, Cortés Tapia criticó que todavía en ese entonces la política se basó en la creación de festivales como las Jornadas Alarconianas o la Feria de la Bandera y no en los programas destinados a sostener y divulgar el multiculturalismo de Guerrero.
Luego de mencionar y celebrar la reciente creación de la Secretaría de Cultura de Guerrero (Secultura) apenas el año pasado, refirió que respecto al papel que desempeñó la UAG en todos estos años como coadyuvante en la elaboración y la ejecución de la política cultural en el estado “habría que responder que éste fue durante casi todos estos años un papel deslucido”.
“La razón: el distanciamiento entre la propia universidad y el gobierno del estado durante una época de discrepancias políticas muy acentuadas y esto por decir lo menos”, argumentó.
En Guerrero y finalmente, apenas y vamos dejando atrás modelos antiguos de gestión cultural, dijo Cortés Tapia, “que sumados a la aparición de la sociedad civil junto con sus propios gestores culturales comienzan a unir sus planes y acciones con los de los gestores oficiales, sean éstos los del gobierno del estado, de la universidad, de los municipios o de los órganos encargados de la cultura a nivel federal”.
Tras referirse al trabajo realizado en Chilpancingo, sede de su corresponsalía, concluyó en que si bien abundaron las políticas de circunstancias y de compromiso, actualmente se sabe que hay un proyecto de políticas culturales exitoso “cuando se articulan las políticas del gobierno con las propuestas y las acciones de los distintos sectores sociales y de la empresa privada”, convirtiendo al gobierno en socio, aliado y facilitador de las iniciativas provenientes de la sociedad civil, situación que recién se presenta en algunos municipios de Guerrero y por lo cual hay mucho camino por recorrer.
Óscar Cortés Tapia Cortés Tapia, egresado de la Uiversidad Nacional Autónoma de México, estuvo acompañado por la corresponsal en Coatepec, Veracruz, María Guadalupe Mora, quien realizó una relatoría sobre el estado actual del trabajo cultural en su municipio, y José Napoleón Guzmán Ávila, corresponsal en Morelia, quien se refirió al porfirismo, desde una nueva reinterpretación, y quien lamentó que debido a la situación por la que atraviesa el estado de Michoacán es posible que en Apatzingán no se celebre la conmemoración de la Constitución de Apatzingán, promulgada por José María Morelos y Pavón en octubre de 1814.




