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Llama Arnoldo Kraus a lograr un reparto más equitativo del conocimiento y la tecnología

Óscar Ricardo Muñoz Cano

Taxco

Con un llamado a ver al hombre desde la perspectiva de la pobreza y ponderar la dignidad, la justicia, la preocupación por el otro y la calidad de vida, el doctor Arnoldo Kraus presentó su ponencia Bioética, filosofía del siglo XXI para abrir los trabajos del último día de actividades del XIII Coloquio Nacional Cultura y nación hoy.
Ante un centenar de miembros del Seminario de Cultura Mexicana, organizador del coloquio, recordó que se debe distribuir el conocimiento de manera más equitativa, al igual que la tecnología, a pesar de que en la realidad esto no ocurre.
Tras definir a la bioética como una ciencia viva e imprescindible que busca recuperar el humanismo en la ciencia y fomenta los principios que hacen al ser humano tal, Kraus cuestionó cuál es entonces la utilidad del conocimiento si no se comparte.
“Es una labor de todos aquellos que tenemos voz”, se respondió al tiempo que arrojó cifras.
“Más o menos somos 6 mil 500 millones de personas en el mundo, de las cuales 2 mil 800 millones, es decir casi la mitad de la población vive con menos de dos dólares al día; 900 millones carecen de agua y hay aproximadamente 45 millones de refugiados en el mundo y si se siguen viendo las cifras, se comprobará lo anterior”.
Tras ello, recordó a gente como Aldo Leopold o Van Benssealer Potter, quienes a mediados del siglo pasado sentaron las bases de la nueva ciencia, y comparó sus textos, sus voces, con gente en el campo de la cultura como el maestro del teatro Samuel Becket, Eduard Munch en la pintura o Lezama Lima en la literatura, quienes vieron desde su arte el verdadero mundo “aquel donde es el hombre el principal cáncer del planeta”.
Por eso, argumentó es trabajo de la bioética acortar las diferencias entre las personas y los modos para disminuir las amenazas que aquejan al ser humano y a la tierra destacando la intolerancia, la ineptitud política o el abuso tecnológico.
En ese sentido y a sabiendas de que en la actualidad hay controversias en temas como la homosexualidad, el aborto o las muertes asistidas, apuró a que quienes se dediquen a las humanidades lo hagan alejados de las esferas de la política y la religión.
“Quienes se dediquen a esto deben hacerlo de manera laica, tolarante”, dijo, y concluyó, que si bien ética y tolerancia no son sinónimos comparten muchas ideas y remató con una frase del escritor Robert Walser: La tolerancia hace posible la diferencia, la diferencia hace necesaria la tolerancia.
“La bioética debe balancear lo que tenemos de conocimiento como con los valores humanos”, insistió.

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