Fin a la violencia en Guerrero, pide el arzobispo en su mensaje de navidad
Ossiel Pacheco * En su mensaje de Navidad 2003, el arzobispo Felipe Aguirre Franco dijo que uno de los anhelos más sentidos de la arquidiócesis de Acapulco, que abarca además Costa Grande y Costa Chica, son el cese de los actos violentos, los secuestros, la inseguridad, las amenazas de los grupos armados, el narcotráfico.
“Ya no queremos más agresiones a la ciudadanía con paros, bloqueos de calles y carreteras, ni violaciones a los derechos humanos de todos”, dijo esto la tarde de ayer en conferencia de prensa en la casa diocesana.
En un documento pastoral que signa también el arzobispo emérito Rafael Bello Ruiz, pero que leyó Aguirre Franco, quien manifestó que una de las aspiraciones más profundas es que desaparezca toda amenaza de guerra en cualquier parte del mundo, como la que se viene anunciando como posible entre Estados Unidos e Irak.
Sin embargo, el prelado católico dijo que la palabra de Dios y la doctrina social de la Iglesia nos recuerdan constantemente que no puede haber paz donde hay injusticia: “No hay vida tranquila cuando unos abusan de otros, y no les permiten vivir dignamente como personas y como hijos de Dios”.
“La sociedad padece constantes sobresaltos y angustias, cuando unos pocos tienen de todo y de sobra y muchos no tienen lo mínimo para vivir. No podemos vivir en paz así”, dijo.
Pidió para que en esta Navidad sea como la quiere Jesús, y pidió ratificar el compromiso de trabajar por la paz y la justicia. “Cada uno, según el propio carisma y vocación, hagamos cuanto esté de nuestra parte para que haya justicia, cimiento indispensable de una paz duradera”.
Y agregó: “El amor al prójimo es condición indispensable para ser salvo, se ha de traducir, en luchar por la justicia y la paz”.
Dijo que como arquidiócesis han reiterado la decisión de dar prioridad al trabajo por la reconciliación en las comunidades, promoviendo el respeto, la tolerancia y el amor entre grupos, organizaciones, partidos, tendencias y religiones.
Aguirre Franco llamó a los feligreses a dar gloria a Dios celebrando esta Navidad procurando que todos vivamos en paz: en las familias, en las comunidades, en los estados, en las naciones, en el mundo, pues una Navidad sin paz no es dar gloria a Dios, no es venida de Jesucristo.
Consideró que la paz, no se reduce a un sentimiento superficial y transitorio, a un buen deseo y a una frase de ocasión, pues se construye con obras de justicia y culmina con el amor fraterno. “Sin justicia, no hay paz duradera y profunda, sin justicia y sin paz, no hay Navidad, aunque hubiera muchas y bellas celebraciones religiosas y familiares”.
Y sustentó de acuerdo al Concilio Vaticano II que la paz no se puede lograr si no se asegura el bien de las personas y la comunicación espontánea entre los hombres de sus riquezas de orden intelectual y espiritual.
“Es absolutamente necesario el firme propósito de respetar a los demás hombres y pueblos, así como a su dignidad, y el apasionado ejercicio de la fraternidad en orden a construir la paz. Así, la paz es también fruto del amor, el cual sobrepasa todo lo que justicia puede realizar”, estableció.
Asimismo, marcó: “Nada aprovecha trabajar en la construcción de la paz, mientras los sentimientos de hostilidad, de menosprecio y de desconfianza, los odios raciales y las ideologías obstinadas, dividen a los hombres y los enfrentan entre sí… tenemos todos que cambiar nuestros corazones”.




