Sigue el congestionamiento en la ciudad pese al regreso de los policías viales
Argenis Salmerón
A pesar de que ayer regresaron a laborar los policías viales tras su huelga de 23 días, en las principales avenidas de la ciudad se vieron graves congestionamientos viales causados principalmente por el transporte público, aunque también ayudaban vehículos privados estacionados en doble fila en horas pico.
Así, ayer las principales avenidas del puerto como la Costera, la Escénica, Cuauhtémoc y Lázaro Cárdenas se saturaron de autos sin que los agentes viales intervinieran para destrabar el tráfico.
En las avenidas mencionadas se observaron cientos de vehículos atrapados en la fila que avanzaba a vuelta de rueda por la falta de coordinación de los agentes viales que preferían ver el intenso y lento tráfico desde la sombra que intentar librarlo.
Las filas eran interminables, los automovilistas quedaban atrapados hasta por media hora en cada tramo de las avenidas en cuestión formando caos vehicular por bloques.
El congestionamiento en la Costera se observó desde el Asta Bandera hasta la glorieta de La Diana. La inactividad de los agentes viales, aunada a los semáforos infuncionales que dejó la pasada tormenta Manuel, lo mantenían frente a dos policías viales, los únicos visibles.
Mientras, en la avenida Escénica el tráfico de por sí lento por las obras de introducción de tubería por parte de la Comisión de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento del Estado de Guerrero, se vio empeorado por los cuatro agentes viales de la zona, quienes fueron incapaces de terminar con el cuello de botella ocasionado por la reducción a un carril en cada sentido de la vía.
En tanto, en la avenida Cuauhtémoc, donde fueron vistos dos agentes viales, se formaron dos bloques de tráfico lento, el primero frente a la tienda Nuevo Mundo, donde una fila de camiones urbanos –ruta Garita- invadieron un carril provocando el caos en esa zona, sin que los policías hicieran por la circulación de los autos.
El segundo bloque de tráfico en la Cuauhtémoc, donde estaban dos policías viales, se formó desde el Ayuntamiento hasta Las Anclas, en este caso por la reducción de carriles causado por las obras frente a la caída barda del Palacio municipal.
Además del interminable ruido ocasionado por el claxon de camiones y colectivos, los automovilistas se quejaron porque no hay vías alternas que redirijan el tráfico vehicular, ya que ni los policías viales ni los semáforos sirven para controlar el caos en las calles.




