Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Félix Castellanos Hernández

Don Virgilio Caballero, maestro y periodista ejemplar

Cuando estudiaba la secundaria, allá por el norte de la ciudad de México, a la par que aprendía mis lecciones de la educación media básica y de mis primeras enseñanzas sobre la lucha social y socialista, también abrevaba de las posiciones imparciales, transparentes y profesionistas de grandes periodistas que se abrían espacio en la televisión comercial de aquel entonces, tal era el caso de Don Virgilio Caballero.

Quien no recuerda a Don Virgilio, en los años 70, en aquel canal del Politécnico, en el glorioso Canal 11, cuando por las noches aparecía con esa sobriedad y esa gallardía para dar a conocer, es decir, a informar (y a formar) de los principales sucesos políticos, sociales y económicos que se habían presentado en México y en el mundo.

Todos recordamos con tristeza esa época difícil, no sólo para la lucha social, sino también para el ejercicio del periodismo independiente que persistía en esa década, acaso ya olvidamos que ante la falta de espacios de auténticos periodismo que había en las hoy dos grandes televisoras, (Televisa y Televisión Azteca), y que ante la falta de objetividad y transparencia de los “majestuosos” (lo digo por la majestuosidad en que vivían y viven) periodistas que había en esas televisoras, el único reducto visible y creíble era precisamente el noticiero de Canal 11 conducido por Don Virgilio Caballero.

Pero además de informar, Don Virgilio tenía y tiene la virtud de enseñar, recordemos aquellos programas y reportajes que nos transmitían sobre la guerra fría, sobre la guerra sucia, sobre las luchas del hermano pueblo cubano o sobre la indignante guerra que libró el heroico pueblo de Vietnam, todos estos documentales a muchos se nos quedaron no sólo grabados en el corazón, sino también, y lo más importante, en la mente, por eso decía que también recibí lecciones de Don Virgilio.

Desde su salida del Canal 11, este canal a la fecha no logra obtener ni la audiencia, la transparencia ni mucho menos la credibilidad que Don Virgilio había logrado cosechar, pero como es su costumbre, Don Virgilio tuvo que ir a sembrar, a informar y a enseñar a otros lados, como diría el Che, otras tierras de México requirieron el concurso de sus modestos esfuerzos, y así fue a construir un nuevo paradigma de periodismo a uno de los lugares más marginados y pobres del país, me refiero a nuestro hermano estado de Oaxaca, y ahí edificó lo que ahora es el Instituto de la Televisión Oaxaqueña, que vale decir, ante su profesionalismo, fue de las pocas televisoras estatales a la cual el EZLN y el subcomandante Marcos les concedieron varias entrevistas, de sus conversaciones aún conservo varias versiones estenográficas.

A principios de 1999 tuve la suerte de conocerlo personalmente y bien recuerdo que me dijo: “ingeniero, no me diga Don, yo sólo murmuré para mis adentros”. No a cualquiera se le dice Don, lo conocí en un evento en donde se requería de la participación de los mexicanos, de esos, de los bien paridos, para transformar lo que había sido en los 70, el combativo Comité Mexicano de Solidaridad con Vietnam, en lo que ahora es el Instituto de Amistad y Cooperación México-Vietnam, ahí junto con otras destacadas personalidades (y uno que otro colado) constituimos este instituto, que junto con la participación de su primer presidente el doctor Gerardo Bueno de Cirión (ex-embajador) y Don Virgilio, hemos llevado las enseñanzas del pueblo vietnamita por varios rincones de nuestro país.

El destino nos volvió a juntar más adelante, en septiembre del año 2000, un servidor acababa de tomar protesta como diputado federal y Don Virgilio recién había sido nombrado director general del Canal del Congreso, ahí en su programa Los puntos sobre las ies, empezamos a debatir junto con otros diputados lo que serían los retos y desafíos de la 58 legislatura, de nueva cuenta me asombró su profesionalismo, su objetividad, pero sobre todo su humildad y sencillez, es decir, volví a abrevar de sus enseñanzas.

A lo largo de dos años, Don Virgilio se caracterizó por dirigir impecable e incuestionablemente el Canal Legislativo, con los escasos recursos que se le dotaban trasmitía las sesiones del Senado, de la Cámara de Diputados, informaba de los trabajos de las casi 100 comisiones legislativas, de las actividades de los diputados en los estados y en sus distritos, de las actividades que los legisladores hacen fuera de México, de igual manera transmitía los foros, seminarios, paneles, informes, etc., etc., etc., miles de horas de transmisión, miles de horas de trabajo, todas ellas de la más alta calidad, y con el más profundo compromiso periodístico.

Hace un año, las fuerzas de derecha y conservadoras, las políticamente más atrasadas, de esas que ya no tienen cabida ni en las televisoras comerciales más retrogradas, tuvieron su primera intentona de removerlo de su cargo, pero su trabajo y la defensa que de él hicieron los grupos parlamentarios comprometidos con un periodismo objetivo y transparente no lo permitieron.

Ahora, con el pretexto de haber transmitido en vivo y en directo las escenas donde un puñado de hombres mexicanos radicales, desesperados por la falta de atención a sus demandas, entre ellos los del Barzón y los maestros de la CNTE, pretendían entrar por la fuerza al recinto parlamentario y en donde otro grupo de mexicanos, ellos diputados, también radicales y también desesperados por seguir entregando la nación al imperio, todos ellos del PAN, hacían una defensa absurda de las puertas del recinto, estas imágenes que efectivamente debíamos conocer los mexicanos para que no se vuelvan a repetir y para que no permitamos que los extremos se entrelacen, sólo por ello, ahora pretenden despedirlo.

Que quede claro, las fracciones parlamentarias comprometidas con la sociedad, comprometidos con los más marginados, comprometidos con las mejores causas del pueblo mexicano, tenemos la obligación ahora de defender a este hombre ejemplar, maestro y gran periodista, Don Virgilio, no esta sólo.

468 ad