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Por el crimen organizado cae producción en la cuenca de Burgos

Además de arrastrar un marco jurídico que no incentiva la explotación del gas natural, la Cuenca de Burgos debe enfrentar el acoso del crimen organizado.
Los secuestros, robos y ataques que se registran en esta zona productora de Nuevo León, Tamaulipas y Coahuila han provocado que las empresas que subcontrata Pemex se nieguen a trabajar o sus empleados acudan protegidos por el Ejército y además que apliquen un sobrecosto de hasta 20 por ciento por sus servicios.
La presión de la delincuencia también la resiente el personal de la paraestatal.
“Los trabajadores de las empresas contratistas están amenazados, los trabajadores de Pemex tienen miedo, sus familias viven con la máxima preocupación”, afirmó una fuente de la paraestatal.
“Esto ha afectado económicamente los contratos de Burgos”, ahondó. “Por ser zona conflictiva, el costo de cada obra se eleva en aproximadamente 20 por ciento al tener las empresas contratistas que invertir en guardias, sistemas de seguridad y autos blindados”.
Según directivos de Pemex y las compañías privadas, la criminalidad está agravando la falta de competitividad de la región debido a que dificulta el mantenimiento de pozos y la exploración de nuevos yacimientos.
“Los pozos requieren de un constante mantenimiento”, dijo el informante de la paraestatal, “y a la fecha la inseguridad ha provocado que haya zonas en donde los mantenimientos se han diferido o emproblemado, como en los campos Arcos, Arcabuz, Velero y Venado.
La producción de gas en Burgos liga tres años consecutivos con caída, pues de mil 515 millones de pies cúbicos diarios en promedio que generaba en el 2009, bajó a mil 478 millones en el 2010; a mil 344 millones, en el 2011, y a mil 313 millones en el primer trimestre del 2012.
Reforma publicó ayer que la región apenas produce el 6.1 por ciento de lo que las cuencas gasíferas en el vecino Texas a pesar de compartir reservas similares del combustible.
Especialistas lo atribuyeron, principalmente, a que Estados Unidos cuenta con una legislación que promueve que particulares exploren nuevos yacimientos y se beneficien de las ganancias, mientras en Pemex monopoliza la búsqueda, producción y beneficios.
A esto se suma la inseguridad, que entorpece y encarece el aprovechamiento de Burgos. (Alejandra Buendía / Agencia Reforma / Ciudad de México).

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