Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Florencio Salazar Adame

Mosaico

Los dioses ciegan a los que quieren perder. Proverbio.  

En los días recientes ha habido diversos acontecimientos políticos, que merecen comentarse. Por razones de espacio trataré de abordarlos de manera breve, aunque bien se sabe que la brevedad es una de las más  difíciles tareas en la escritura. Antes de entrar en materia recordaré aquella anécdota atribuida a Churchill. Le preguntaron cuánto tiempo ocupaba en preparar una conferencia de tres horas:

–15 minutos –contestó.

–¿Y de 15 minutos?

–Tres días –respondió el estadista inglés.

Cambios para no cambiar. La reciente designación del presidente y de la secretaria general del PRI es más de lo mismo. No es un cuestionamiento a Héctor Apreza ni a Silvia Romero, sino a los procedimientos, que son los mismos instaurados por Plutarco Elías Calles. Para los jerarcas priístas nada ha pasado en Guerrero. El gobernador puso al presidente del PRI y éste correspondió como debía, llamando a René Juárez “líder del partido”. La diputada Romero es la cuota de Rubén Figueroa. El autoritarismo guerrerense debería cambiar su lema de “Democracia y Justicia Social”, por uno que verdaderamente lo pudiera representar, por ejemplo: “No se mueve la hoja de un árbol sin la voluntad del jefe”, aunque alrededor haya un ciclón.

Político ingenuo. Así han calificado al joven ex diputado Roberto Alvarez Heredia, por  haber propuesto en la última sesión del Consejo Político Estatal del PRI que su partido asumiera dos líneas de acción: i) ejercer la contraloría política al gobernador del Estado; y, ii) alejar los apellidos Figueroa y Aguirre. El mundo se le vino encima. “Debe recapacitar”, dijo el senador H. Vicario. Pero los chayocolumnistas, –Cuauhtémoc Saavedra dixit–, pegaron el grito en el cielo, con una indignación propia del más recalcitrante de los prinosaurios. Ciertamente, Alvarez Heredia es un ingenuo. ¿Cómo se le ocurre proponer extirpar el  patrimonialismo político? Sin los ex gobernadores, dijo por ahí un priísta de nombre no memorable, “el PRI perderá las elecciones” (¡!). Como aprendiz de analista me sumo al propósito de que los caciques se mantengan en el PRI, son importantes contribuyentes de la democracia guerrerense. Gracias a ellos seguirán perdiendo las elecciones. El pueblo los recompensará.

El Tigre de Huitzuco. Interrogado Rubén Figueroa sobre las declaraciones de Roberto Alvarez Heredia, dijo ser respetuoso de las opiniones de los demás. Figueroa es un político hábil, que cumple sus compromisos. Eso lo ha hecho, hoy por hoy, el priísta de mayor influencia en el estado. Qué importante que los políticos sepan dar valor a su palabra. Rubén fracasó como gobernador porque le tocó vivir un cambio de paradigma que él no pudo, no supo, reconocer. Su ejemplo a seguir fue su papá, don Rubén Figueroa, quien se hizo en la política bronca, cuando no existía pluralidad, respeto a los derechos humanos, ONG, ni los medios tenían su protagonismo actual. Cambió el ciclaje en la política nacional, con un presidente Zedillo que siempre despreció a los políticos priístas. Aguas Blancas fue un mal cálculo de contención social y es la tragedia que cargará toda su vida. Su cacicazgo llena vacíos de poder usando los procedimientos con los que creció. Si Figueroa no existiera los priístas tendrían que inventarlo. Pese a todas las diferencias que se puedan tener, se reconoce en él a un verdadero político, pasado de moda y todo, pero político al fin y al cabo. “A los políticos los retira la política”, expresó Reyes Heroles. Y Figueroa no será excepción.

La medalla Eduardo Neri. Una buena noticia es la convocatoria que ha emitido la Cámara de Diputados al Congreso de la Unión para recibir propuestas de candidatos que puedan recibir la Medalla al Mérito Cívico Eduardo Neri. El periodo de registro será del 15 de noviembre al 31 de diciembre, habiéndose de otorgar dicha presea en sesión solemne en el mes de abril de 2003. Don Eduardo Neri, a quien tuve la oportunidad de conocer y tratar, al frente de un grupo de diputados del llamado Bloque Renovador –si mal no recuerdo– pronunció un breve y valeroso discurso, condenando la desaparición de los diputados Serapio Rendón y Gurrión, así como la del senador Belisario Domínguez. Fue él quien llamó por primera vez chacal a Victoriano Huerta. Esa intervención hacía temer que el licenciado Neri pagara también con su vida la crítica al usurpador Huerta. Por fortuna, sólo fue encarcelado junto con otros legisladores. Originario de Zumpango de Neri, Don Eduardo fue nieto del general Canuto A. Neri, sobrino del sabio ex gobernador Rodolfo Neri y padre del probo jurista Eduardo Neri Acevedo. Acierto de la LV Legislatura local fue crear el Instituto de Investigaciones Parlamentarias que lleva su nombre. Ojalá los actuales legisladores sepan honrar a tan ilustre paisano.

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