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Benito Alberto Ucán

Marcos desencapuchado

 Para los agelastas que no saben disfrutar de la comedia  humana Marcos andaba en busca de una buena cobertura mundial para su imagen, y la encontró en el juez español Baltasar Garzón y en el movimiento separatista ETA.

Su palabra desenmascaró su ideología arcaica, su voluntarismo atroz, que todavía se encuentra entrampada en el viejo dogma de la lucha de clases. El activismo político galopante de Marcos no tiene fronteras, aunque hoy le han salido mal la cosas, todo por su afán desmedido del culto a su personalidad.

Marcos es ya una imagen clásica del pop art que está esperando a su Andy Warhol. Ya tiene sus quince minutos de fama, ¡y con creces! Por lo menos, ya se ganó su lugar junto a Marilyn Monroe, o al lado de un alata de sopa Campbells.

Siendo fiel a su papel de profeta, apegándose a la terrible verdad del evangelio, rodeado de una aura de santidad, sacrificando su propia vida por nosotros, Marcos, el sub vuelve a recordarnos su misión en este mundo. Su palabra flamígera hace temblar, otra vez a los impíos. La infabilidad de su acto lo vuelve más terrible: no hay más camino que el suyo. Marcos es el espíritu encarnado de la historia (si Hegel volviera a nacer vería en él al espíritu de la historia montando a caballo). El es la palabra y el destino. Es la voz de los pobres como en el origen del cristianismo, y es “la palabra”. De aquí al mesianismo sólo hay un paso. En está ocasión nos dice, con tono admonitorio (nosotros que poco sabemos de la condición humana): “Una oportunidad para la palabra”, remata. ¿Por qué no podemos darle una oportunidad a la palabra? Tarea sencilla. Una petición más civilizadora no la puede haber. No hay nada mejor que el diálogo desde Sócrates (aunque  Marcos lo entienda como una dialéctica entre el sí y el no; o más bien, como el no que se esgrime como única arma beligerante de los oprimidos).

Sin embargo, el reparo surge, la actitud dubitativa se hace presente cuando traemos a colación el contexto en que se hace la petición (habernos vuelto suspicaces en relación a las intenciones del interlocutor, es culpa de los teóricos de la comunicación). Entonces la inocencia se diluye, las buenas intenciones muestran las uñas y Marcos  aparece, ¡oh paradoja!, como el mejor psicólogo de la publicidad. El se promociona como un producto más en la sociedad de consumo; detrás de su posicionamiento, existen intenciones subliminales. Y ese es el juego de Marcos. Qué diferencia puede haber entre él y Alazraki. Sin quitarse la máscara, esta vez, ha quedado desenmascarado. Ya no necesita el debate contra el juez Baltasar Garzón. Antes del inicio del mismo juego ha perdido por hacer trampas.

¿Cuál era el juego de Marcos? La provocación, usar una figuara reconocida como el juez español Baltasar Garzón para montar un escenario ad hoc. Y hace algo semejante al Zapatour, pero con cobertura internacional. Un verdadero reality show del guerrillero de la paz. Hasta estos momentos, no sé si los etarras se vayan a prestar al juego. Otro que estaba incluido en el mismo es el escritor portugués José Saramago. Por lo que ha declarado a la prensa no creo que se deje utilizar,  no es casual que Marcos esté montando todo el teatro en las islas Canarias, más en concreto en la isla de Lanzarote, lugar donde vive el escritor portugués. Todo estaba fríamente calculado. Y todavía el Sub se atreve a imponer condiciones (de qué quieres tu helado mi Sup. Todo esto es el lado lúdico de la imaginería de Marcos que no por eso deja de ser perverso; y que además no tiene mucha diferencia con lo que hace el diputado Pancho Cachondo. Los dos se aprovechan de lo que sea para convertirse en un espectáculo atractivo, que tanto necesita la frivolidad televisiva, pero lo grave, ¿dónde queda la verdadera situación trágica de los indígenas? Como siempre sucede en la historia, sólo sirven como elementos decorativos de los grandes escenarios del devenir humano.

Hoy, la opinión misma de los intelectuales progresistas está contra el Sup Marcos. Monsiváis se ha atrevido a criticarlo, José Saramago considera lamentable el respaldo al grupo terrorista ETA. El escritor portugués reconoció que “fue un error político tremendo”. Por su parte, el escritor español Fernando Savater calificó la pastoral de Marcos de impostura e indignado señaló: “Como subproducto subversivo del subdesarrollo, el subcomandante es aceptable y útil: como subterfugio para subalternos europeos con mala conciencia subrepticia roza lo subnormal”.

Con este affaire, queda la duda para muchos de sus simpatizantes de cuál es la “causa justa” de Marcos. ¿Son sus palabras o sus actos románticos el verdadero rostro de Marcos? Lo que sí ha quedado claro es que el Sub necesita del escándalo, del histrionismo, para seguir en la imagen mediática del mundo global. Esto lo ha conseguido, que es lo primordial para él. Lo demás, es otra historia, trágica, la otra cara de la comedia, PD. El famoso dedo obsceno de Marcos, me temo que se le insubordinó, y para hacer de las suyas no respetó la jerarquía del Sup.

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