Exigen parar la explotación forestal en el ejido de Cordón Grande, Tecpan
Maricela Santos, corresponsal, Zihuatanejo * Ejidatarios y campesinos del ejido Cordón Grande en la sierra de Tecpan de Galeana, alarmados por la falta de agua, exigen frenar el saqueo forestal y suspender los permisos de explotación que hay en ese núcleo agrario.
El grupo de inconformes con la explotación forestal denunció que en aquella zona del filo mayor les niegan el servicio de transporte en represalia por su defensa de los bosques de ayacahuite, ocote, pino y encino que están talando para aprovechar estas maderas con permiso del presidente del comisariado ejidal de Cordón Grande, Israel Méndez Núñez.
Alertaron que la extracción de madera ya no es viable, que “el río se corta” y que sus cultivos “se secan” por la falta de agua que atribuyen al corte de árboles que hace “el grupo del comisario” para aprovechar la madera.
En una conferencia de prensa que dieron en Petatlán, el ejidatario de Cordón Grande, Ernesto Castañeda Beltrán, señaló que en esta zona “hay verdaderamente un desastre” y existe “inconformidad precisamente entre campesinos que no son ecologistas pero que simpatizan con ese movimiento para exigir que ya no haya destrucción”. Precisó que por eso acudió a Petatlán a pedir apoyo de las organizaciones ecologistas porque en Cordón Grande carecen del apoyo de las autoridad para parar el “corte” de madera.
La preocupación de los ejidatariso es que en las últimas semanas han visto a personal de Servicios Técnicos Forestales en el ejido y “andan con intenciones de marcar los árboles para que sigan sacando madera y nosotros lo que queremos es que no dejen que corten porque a leguas se ve que el bosque está muy mal, que ya casi se lo acabaron”.
Ernesto Castañeda dijo temer a que se den problemas entre los defensores del bosque y los saqueadores, y dijo: “No queremos que se den problemas con la misma gente” e incluso recordó que ante la presión que se hace contra quienes defienden el bosque en esta zona negándoles servicios, “muchos mejor se fueron, pero nosotros queremos quedarnos y que se busque un medio para que no se trabaje el corte de madera hasta que se corrijan los huecos del bosque que ya están avanzados”.
Afirmó que “sólo hay partecitas pequeñas que quedan con árboles todavía, pero es muy poco; incluso el grupo de madereros del comisariado ejidal va repasando donde ya cortaron”.
Explicó: “La bronca es que para completar los 7 mil metros cúbicos de madera que tienen autorizados al año con unos arbolitos de 30 centímetros de diámetro, van a tener que acabar con todos los árboles porque no van a poder completar y tratarán de hacerlo aunque sea con troncos flacos y eso es lo que preocupa a la gente”.
Se opone a la explotación de madera pese a ser ejidatario “porque el problemita es que sólo algunos son beneficiados con el trabajo y el resto somos los perjudicados porque se acaba el agua. Los que ganan son nada más los del equipo del comisario y los que trabajan en el monte pero la gente no se beneficia para nada. Allá arriba ocupamos el transporte y a los que estamos en contra de que corten madera nos hacen que paguemos, nos sancionan, nos dejan de dar apoyo y no nos dan facilidades para bajar a la cabecera municipal con el tranporte del ejido”.
Ernesto Castañeda Beltrán declaró que este año perdió casi una hectárea de maíz por la falta de agua “por eso nos estamos metiendo a denunciar”, así como a solicitar el apoyo de organizaciones ecologistas que protegen los bosques “porque allá no nos hacen caso, no tenemos apoyo de la autoridad”.
Dijo que la extracción de madera de ocote y ayacahuite es presuntamente para arreglar los caminos “pero el caso es que el camino siempre está en malas condiciones, yo desde que desperté y me di cuenta de que cortaban el bosque fue hace como 25 años y desde entonces están reparando el camino, cuando los arreglos llegan directamente del gobierno y del ejido no sale nada más que las cuentas que publican con puros números” respecto a las ganancias y gastos.
Esta situación –dijo– está provocando conflictos sociales “este año por ejemplo no llovió, y los que siembran maíz lo perdimos todo porque no llueve por la falta de vegetación y eso empieza a precupar a la gente”.
El ejido de Cordón Grande está a cuatro horas de la cabecera municipal de Tecpan, hacia el Filo Mayor y está formado por 150 ejidatarios con permisos de explotación que oscilan entre 5 mil y 7 mil metros cúbicos anuales.
Entre los datos de confrontacióin que hay entre explotadores del bosque y defensores, Ernesto Castañeda recordó que hace dos años pretendían cortar madera en una parcela de dos hectáreas de su propiedad de donde pretendían extaer dos mil metros cúbicos de madera “pero no los dejé y por eso me ven mal”.
El presidente del PRD municipal y ex dirigente de la Organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catatlán, Maximino Pineda Barrientos, ante la denuncia de los ejidatarios de Cordón Grande a quienes acompañó en la conferencia, reclamó que el pasado 5 de diciembre se difundió un boletín oficial del gobierno estatal en el que el secretario de Desarrollo Rural, Héctor Manuel Popoca Boone, anuncia que “para mejorar los sistemas de explotación de madera y conservación de los bosques se implementará un programa piloto de manejo forestal”, precisamente en el núcleo agrario de quienes piden frenar ya el saqueo ante las pérdidas de servicios ambientales que han tenido.
Dijo que el caso de Cordón Grande es similar a los lugares donde se explota la madera “quienes sacan ganancia del bosque no viven en la sierra y no sufren las inclemencias del tiempo, la falta de servicios, de educación, salud y electrificación, mientras que los campesinos son engañados para que dejen que saquen madera con la promesa de que van a apoyarlos, y desgraciadamente se están acabando los bosques mientras que los caminos están en peores condiciones”.
Advirtió que en este lugar podrían repetirse experiencias como la de El Mameyal, Arroyo Frío, La Botella, El Durazno, Las Humedales y el ejido de Corrales en la sierra de Petatlán, Coyuca de Catalán y Tecpan porque los proyectos para la explotación de madera son justificados “a modo” y fueron suspendidos provisionalmente “hasta que se acabaron las maderas”.
Pineda Barrientos adelantó que continuarán “luchando por la defensa de los bosques porque tanto Semarnat como Profepa se hacen uno con los servicios técnicos y no hacen nada por el cuidado de los árboles y como ejemplo cuestionó la reactivación de los permisos forestales de Las Humedales y El Durazno.




