CARTAS (El fondo del debate: un PRI cerca de la sociedad o lejos de ella, plantea Roberto Alvarez)
Señor director:
A raíz de las declaraciones que emitieron distinguidos priístas al tenor de las posiciones que vertí en reciente reunión de consejeros políticos estatales del PRI, le solicito me permita la oportunidad de verter derechamente mis argumentos, que aspiran a que se aquilate el sentido de mis palabras.
Nunca juzgué la aportación política y partidista de los ciudadanos ex gobernadores, a quienes respeto y admiro. Enjuicié, en cambio, a nosotros mismos. Critiqué una actitud que prevalece y que debe erradicarse. Una postura que pareciera estar implantada en muchos priístas, que no en todos, que es la lucha “sin cuartel” por los cargos políticos, olvidándose de la gente y sus problemas.
El PRI y sus militantes deben acercarse a los intereses de la gente (sociedad) y alejarse de los intereses de las personas (individuos). La reflexión, debo admitirlo, tuvo consecuencias explosivas cuando llevé el razonamiento al terreno de los ejemplos.
La tesis, que está ahí y a la que no puedo renunciar, quiere trascender de la ficticia arena de las insinuaciones a la reflexión profunda de lo que somos y lo que debemos ser.
La derrota del PRI tuvo un mensaje duro para nosotros. El electorado no pidió la aniquilación del partido. Le concedió la oportunidad de regenerarse y producir una reforma partidista que actualice sus destrezas, posibilidades y mejore la percepción que de él tiene la sociedad. Y la renovación no puede postergarse, por más que tengamos encima un nuevo proceso electoral.
Pero todo cambio, que aspira a ser real, inicia desde nosotros mismos. Y ahí está el detalle. ¿Seremos capaces de acercarnos al pueblo, y que ello signifique alejarnos de nosotros mismos? ¿Seremos competentes para hacer nuestro el reclamo popular de ser vigilantes del actuar de nosotros mismos cuando tenemos el poder?
El debate es ese y no otro. No debemos extraviarnos. El dilema es estar cerca de la gente o lejos de ella. Estar lejos significa nuestra derrota, estar cerca es recuperar la confianza social y la preferencia en lo electoral.
Y abrir el partido a la sociedad, como pide Héctor Apreza Patrón, es una invitación a romper inercias, a modificar conductas y estilos, aceptar el cambio de los actuales patrones de reclutamiento y ascenso político. La nueva pauta debe ser: “Quién esté más cerca de la gente, tendrá más oportunidades en el partido”.
Hay que aceptar que el uso del parafraseo no gusta, más bien disgusta. Pero debido al momento que se vive, el PRI debe realizar una hazaña que no corresponde a su genética porque el partido nació del poder y para el poder.
Ahora los tiempos son otros. El PRI debe transitar del partido del poder al partido de la sociedad, si quiere seguir en el poder.
El traslado es un reto de enormes proporciones pero no imposible. Ejemplos sobran en el mundo. Hay que empezar con la reflexión profunda y llegar a la coincidencia colectiva de aceptar que así son las cosas y que no pueden seguir siendo así.
Atentamente
Roberto Alvarez Heredia




