Por su tendencia al fracaso, Onetti bien podría entrenar a la selección mexicana: Juan Villoro
*Presenta su nuevo libro Balón dividido publicado por Planeta
Jorge Ricardo / Agencia Reforma
Ciudad de México
Al minuto 90, México tenía asegurado su pase a la segunda fase del Mundial. Y como dicta la tragedia, Gento, el extremo izquierdo español, entró como un cohete, tiró un centro que acabó en los botines de Peiró y así la Patria quedó fuera de Chile 1962.
El momento lo tiene presente Juan Villoro (DF, 1956) como el inicio de su pasión futbolística. “Ahí acabaron las ilusiones de un niño de seis años y surgió una sufrida vocación literaria”, dice.
Pero si México sumó otra decepción a su historia, ganó al autor de Dios es redondo (2006), y que ahora publica Balón dividido (Planeta).
Las obsesiones de Villoro son las mismas: la atención maniaca al detalle (en La Bombonera del Boca caben 57 mil 395 espectadores, todos números impares de acuerdo al odio); las metáforas irrebatibles (“Ibrahimovic es un gigante acostumbrado a la soledad”), las frases que definieron una época: “¿Además de jugar tengo que correr?”, preguntó César Luis Menotti.
Pero ha afilado la pluma contra el negocio del futbol mexicano: “La verdadera alineación del Tri –escribe– está hecha de cervezas, refrescos y galletas. Mientras nadie toque a esos protagonistas, los que sudan en la cancha serán prescindibles.”
“En México se gana mucho jugando mal”, dice en entrevista el antiguo extremo derecho juvenil de los Pumas. Villoro saca lecciones donde otros solo ven tacos y pasto. La liga española, afirma, se ha convertido a la imagen de un país en crisis: sólo dos o tres luchan por ser campeones, y ocho o diez, por evitar el descenso.
El libro abre con el recuerdo de Juan Carlos Onetti que de joven vendía entradas en el Estadio Nacional de Montevideo. “Él que era tan desencantado, que hacía que sus personajes fracasaran –dice Villoro– fue también un vendedor de ilusiones”.
Que además dijo: “Sé que todo va a acabar en fracaso. Yo mismo. Vos también”.
“Desde luego –dice Villoro–, Onetti bien podría ser el entrenador de la selección mexicana”.
En Balón dividido destacan un perfil largo sobre Messi, una crónica del primer partido que vio en el estadio del Boca o un recuento de los entrenadores de la selección, con especial atención en Hugo Sánchez. “Es una persona que en cualquier situación se siente en el área chica –dice–, y ve al destino como un defensa que lo está marcando”.
Tiene Villoro esa manera de contar las cosas como si estuviera narrando una epopeya. Da la impresión de que lo que cuenta en realidad siempre fue un poco menos divertido: “Al ser humano le gusta preguntarse cosas improbables que no siempre le afectan: ‘¿hay vida en Marte?, ¿existe Dios?, ¿Messi tiene inconsciente?’”.




