Destruyó el viento, la lluvia y el frío el maíz y el frijol de los pueblos me’phaa
* En septiembre, pueblos de la montaña se quedaron sin alimentos para todo el año, informan dirigentes de la Organización de Pueblos Indígenas Me’phaa (Kambaxo Xuaji Guini Me’phaa) * Les queda sólo la jamaica, y demandan financiamiento para comercializar
Maribel Gutiérrez, Ayutla de los Libres * Los indígenas de la región me’phaa de este municipio viven una situación de desastre. Un fuerte viento, el 28 de septiembre, seguido por lluvias a destiempo y frío, destruyó sus siembras de maíz y frijol. Perdieron todas sus cosechas y no tienen para comer.
De sus productos del campo sólo les queda la jamaica, pero no tienen dinero para sacarla a vender, para no caer en manos de los acaparadores locales, que la pagan a 10 pesos el kilo. El otro camino que les queda es abandonar sus pueblos, con sus familias, para buscar trabajo en otras regiones. Pero esa posibilidad también se redujo ahora, porque una fuente de empleo son los campos de melón en la Tierra Caliente, y este año también allá hay crisis por el cierre de las fronteras de Estados Unidos a esa fruta de Guerrero.
Esta situación de emergencia viene a complicar la pobreza en que viven las comunidades me’phaa, afirman los dirigentes de la Organización de Pueblos Indígenas Me’phaa, que en su idioma se llama Kambaxo Xuaji Guini Me´phaa, que es parte de la Organización Independiente de Pueblos Mixtecos Tlapanecos (OIPMT).
Dicen que han visto anuncios en televisión y declaraciones en periódicos del presidente Vicente Fox y del gobernador René Juárez, que hablan de que hay programas de ayuda para las comunidades marginadas y más pobres de Guerrero, y han elaborado proyectos productivos para tener otras fuentes de ingresos, y demandan financiamiento para esos proyectos.
En estos días el campo en Ayutla está pintado de rojo, por los sembradíos de flores de jamaica. Por estas fechas, los campesinos comienzan a cosechar y despicar la jamaica, que es cuando quitan las flores de los tallos. Por eso están buscando vender la jamiaca sin tener que pasar por los acaparadores de Ayutla, pero para eso necesitan dinero para transportarla fuera de la región.
Explica Otilia Eugenio Manuel que los proyectos más urgentes son para la comercialización de la jamaica. Tienen otros para la cría de ganado caprino, vacuno y codornices, producción de nanches, de chiles, y elaboración de tejidos artesanales.
Estos últimos no tienen qué ver directamente con la situación de emergencia por el viento y el frío, pero “también son urgentes”, porque dicen que tienen que buscar la manera de tener otros ingresos y de garantizar la sobrevivencia en sus pueblos.
Este martes, una comisión de la Organización, de las comunidades de Barranca de Guadalupe, Ciénega del Sauce, Barranca Tecuani, Barranca Bejuco y Caxitepec irá a Chilpancingo, donde ya tiene una cita en la Delegación de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) federal, para demandar el financiamiento a sus proyectos productivos, que fueron elaborados por ingenieros y maestros que apoyan a la Organización Independiente.
El coordinador de la OIPMT, Arturo Campos Herrera, dice que desde hace meses, la Organización ha pedido una entrevista con el gobernador René Juárez Cisneros. “Nos interesa hablar directamente con el gobernador para que nos diga cuántos proyectos nos van a autorizar”, dice.
Explica: “En Ayutla no hemos visto proyectos de Sedesol, ni en la zona tlapaneca ni en la mixteca. En sus programas, el estado no nos reconoce como zona marginada de La Montaña, tienen a todo el municipio de Ayutla como Costa Chica, a pesar de que las comunidades indígenas están en La Montaña”.
Sostiene que las comunidades indígenas de Ayutla están bien organizadas para que los proyectos productivos tengan éxito, para poder sobrevivir y pensar en mejorar el nivel de vida, sólo que para eso necesitan recursos del gobierno, que anuncian en los medios, pero que aquí no han llegado.
Este domingo, como cada semana, de las comunidades me’phaa llegan mujeres indígenas a la cabecera municipal de Ayutla, que bajan a vender rajitas de ocote que sirven como combustible para prender fuego. Cargan a la espalda 25 o 30 kilos de ocote, caminando casi ocho horas para bajar de la montaña, y si logran vender su carga en el mercado sacan unos 50 pesos, que les sirven para comprar jabón, sal y aceite.
Queda sólo la jamaica
“En septiembre, el aire tiró las milpas, el viento destruyó el maíz y el frijol, y dicen las personas: ahora qué nos queda, nos queda la jamaica. Por eso estamos buscando financiamiento para la comercialización de la jamaica”, dice Otilia Eugenio Manuel.
El viento también derribó las matas de plátano, y tampoco tienen esta fruta, que en otras ocasiones les sirve de complemento de las tortillas. “Por eso nos urge el apoyo del gobierno”, dice.
El viento fuerte duró tres días, y luego vinieron las lluvias de manera tardía, llovió casi todo el mes de octubre en la región me’phaa, y la temperatura era muy fría.
Otra joven de la Organización, Andrea Eugenio, dice que este año en la región me’phaa se retrasó la lluvia, y a fines de septiembre el maíz todavía estaba tierno, casi era elote, cuando llegó el viento y todo se perdió, y muchos campesinos ya no recogieron maíz.
Los cultivos que desaparecieron
Los graves problemas causados por los desastres de este año se suman a la crisis del campo que lleva décadas, por los bajos precios de los productos agrícolas y el libre comercio mundial que acaba con la agricultura de los más pobres.
En la última década, de los campos de Ayutla desaparecieron cultivos antes tradicionales de esta zona, dice el profesor y ex síndico del ayuntamiento, Samuel Calderón, y explica que es parte de un problema nacional, provocado por el libre comercio que da lugar a la llegada de productos del extranjero, a precios más bajos que los locales, sin importar sus cualidades y características nutritivas.
Se perdió en los campos ayutlecos el cultivo del ajonjolí, cacao y arroz, incluyendo una variedad de arroz morado. Y están a punto de desaparecer la caña de azúcar, y ha disminuido la superficie de jamaica.
Todo se debe a los bajos precios, que acaban con los cultivos comerciales, y van dejando sólo los de autoconsumo, como el caso del maíz, que se sigue cultivando, a pesar de que desde hace cinco años tiene el mismo precio de comercialización, aunque el costo de producción aumentó.
Explica Calderón: “Un litro de maíz, que tiene poco más de 4 kilos, desde hace cinco años vale 8 o 10 pesos. En cambio, los productos que tienen que comprar los campesinos valen más cada año”.




