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Conmemora el ERPI en la sierra el 28 aniversario de la caída de Lucio

  * La lucha armada va a seguir, porque sigue habiendo miseria, los pobres están cada vez más pobres, mientras que los caciques siguen siendo más ricos y porque sigue habiendo represión, fue el mensaje del grupo armado * Presentación con vida de los desaparecidos de ayer y hoy y castigo a los culpables que diseñaron y aplicaron la guerra sucia, demandas actuales

 Zacarías Cervantes, enviado, Sierra de Guerrero * Una columna de milicianos del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) apareció este primero de diciembre, en la zona donde fue rescatado el ex gobernador Rubén Figueroa, en la parte baja de la sierra de Atoyac. Los guerrilleros conmemoraron con un acto político militar el 28 aniversario de la muerte en combate de Lucio Cabañas.

Por caminos inhóspitos, barrancas y montes vírgenes, la columna de guerrilleros llegó a las 3 de la tarde de este primero de diciembre al paraje donde, en palabras del miliciano Daniel el Partido de los Pobres  Ajusticiamiento sufrió un “duro golpe” al ser rescatado hace 28 años el ex gobernador –entonces senador de la República– Rubén Figueroa Figueroa.

Eran poco más de 30 hombres y mujeres vestidos con camisola verde olivo, pantalón café, negro o verde, con cachucha y cubiertos del rostro con paliacates, mochila a la espalda y su cuerno de chivo en ristre.

Por distintas vías y mediante un contacto desconocido, hicieron llegar al mismo lugar a dos reporteros y un fotógrafo, sin explicación a detalle de qué se trataba, para cubrir el evento.

La ceremonia político militar duró poco más de una hora y consistió en la formación de tropa, la colocación de la bandera, presentación de armas, lectura del comunicado número 28 por el miliciano Daniel, intervención del coronel Emiliano, disparo de 28 salvas y retiro de la bandera.

Daniel explicó que fue ahí en donde en 1974 el Partido de los Pobres “recibió un duro golpe militar” al ser rescatado Rubén Figueroa, secuestrado por la Brigada Campesina de Ajusticiamiento.

En su intervención el miliciano recordó que la “derrota militar” se debió a “errores dentro de la organización. En ese tiempo el compañero Lucio (Cabañas Barrientos) les dijo a los compañeros con los que andaba: ‘Muchachillos anoche tuve una pesadilla y presiento que nos van a matar a uno de nuestros compañeros’ y la noticia triste a través de los días fue que habían rescatado a Rubén Figueroa”.

“En esa acción cuando los compañeros se dieron cuenta ya estaban rodeados, antes de actuar el Ejército un helicóptero empezó a rondar por la zona, los compañeros habían juntado lumbre y estaba haciendo mucho humo, al oír el ruido corrieron a apagar la lumbre y aún así el humo era demasiado, por eso los localizaron”.

Recordó que también fueron localizados porque uno de los guerrilleros días antes había sido detenido por el Ejército y en la tortura dio el lugar donde estaba el campamento; los compañeros decidieron cambiarse pero no lejos y dejaron huellas y fue como dieron con ellos.

Recordó que en la acción militar murió Sixto Huerta, o Sabás, quien fue el primero que reaccionó. “Era uno de los que tenían la comisión de ajusticiar a Figueroa en caso de que quisiera escapar y ser rescatado, pero el compañero se parapetó detrás de una piedra, sacó demasiado el pecho y una ráfaga lo acribilló, era un chaparrito, muy valiente; en ese tiempo no había claridad política pero sí un arrojo, una identificación hacia nuestro enemigo y la simpatía que había hacia el compañero Lucio era lo que hacía que lo siguiéramos”.

El miliciano que fungió como maestro de ceremonias dijo que a 28 años de esos hechos “la lucha no ha muerto porque sigue habiendo miseria; los pobres están cada vez más pobres, mientras que los caciques siguen siendo más ricos y porque sigue habiendo represión”.

Por ello, agregó, “mandamos de aquí el mensaje de que la lucha armada va a seguir. Mucha gente piensa que la guerrilla no existe, sí existe porque sigue habiendo pobres y esta es la mejor manera de recordar a los caídos, a los desaparecidos, a los torturados y principalmente a nuestro compañero Lucio Cabañas, la mejor manera de recordarlo es seguir adelante con la lucha, con nuestra capacidad, nuestra voluntad y no desmayemos”.

En esta primera presentación del ERPI, tras la detención del comandante Antonio, Daniel leyó el comunicado 28, en el que la dirección nacional del ERPI señala que la muerte de Lucio Cabañas hace 28 años marcó una derrota militar mas no política.

Agrega que las causas que motivaron la formación del Partido de los Pobres con su Brigada Campesina de Ajusticiamiento y la Brigada 18 de Mayo persisten “y sólo los gobiernos han cambiado pero la represión y la guerra sucia continúan, sigue habiendo masacres, asesinatos, desapariciones, secuestros políticos. El régimen burgués capitalista y de los caciques se mantiene; la familia Figueroa sigue siendo dueña de vidas en el estado de Guerrero, los pobres son cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos; el imperialismo norteamericano, ahora con una fachada más voraz y guerrerista que nunca, sigue siendo dueño de las principales riquezas materiales de nuestro país”.

“Hoy la manera de hacer política sólo cambia en forma, no en contenido. Hoy existen hasta ‘izquierdistas’ quienes dicen ayer fueron ‘comunistas’ y ahora se pelean entre sí para comer las migajas del régimen. Hoy se habla por los muertos y los desaparecidos de ayer pero no por los de ahora pues parece que la memoria histórica les empieza a funcionar pero no la memoria reciente”.

“Hoy los ricos sólo cambiaron de color de partido porque se dieron cuenta que el que habían usado durante más de setenta años no les servía ya pues se encontraba desgastado e inservible  y ahora tratan de simular una democracia que están lejos de desear y practicar. Hoy la política foxista-salinista de ‘ni los veo ni los oigo’ hace caso omiso a las exigencias de justicia  por parte de campesinos y distintos movimientos sociales”.

En cuanto a la opinión del gobierno foxista, el ERPI advierte en su comunicado que “el gobierno del cambio intenta dar carpetazo al tema de los desaparecidos, primero con la creación de la Fiscalía Especial para supuestamente castigar a los culpables y luego exculpando a altos mandos políticos y militares (en el extranjero para no variar), fomentando así la impunidad y dando el visto bueno a las atrocidades cometidas, en el pasado y en el presente, por el Ejército federal”.

Añade que este 2 de diciembre “con cierta pena hemos recordado en nuestro ERPI, que la estirpe asesina de los Figueroa sigue vive e impune y que no se ha hecho justicia pues esa familia es responsable junto con los mandos y tropa del Ejército federal de cientos de muertos y desaparecidos en el estado de Guerrero y otras partes del país”.

Por ello el ERPI advierte que este 2 de diciembre reafirma y retoma “el estilo de trabajo de Lucio Cabañas: la humildad en su relación con el pueblo, su espíritu combativo, su disposición al trabajo, su audacia, creatividad, y algo muy importante, las asambleas comunitarias y la elección democrática de la dirección del PDLP, planteamientos fundamentales del poder popular y símbolo del PDLP y de la Brigada Campesina de Ajusticiamiento”.

Las exigencias actuales del ERPI son la presentación con vida de los desaparecidos de ayer y hoy, el castigo a todos los culpables, “tanto los que diseñaron como aquellos que aplicaron con una política de Estado de guerra sucia, desde el presidente en turno, su gabinete y el alto mando del Ejército federal, así como el soldado raso y los cuerpos policíacos que ejecutaron dicha política”.

Tras la lectura del comunicado una unidad del ERPI hizo 28 disparos de salva y el estruendo fue repetido decenas de veces en eco por las montañas, posteriormente fue retirada la bandera nacional que había permanecido durante el acto político militar colocada en dos varas que habían sido deshojadas para ese fin.

El evento dio fin con la consigna, “gloria eterna a nuestro comandante Lucio Cabañas” y, con el poder popular, a vencer”. Los dirigentes del grupo guerrillero y los dos milicianos que estuvieron en la guardia armada bajaron de la piedra que sirvió de estrado y luego de romper formación, uno a uno en fila los guerrilleros desaparecieron entre el follaje por el mismo lugar de donde llegaron.

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