El grupo de danza Xochicalli, 25 años de mostrar el folclore de México y Guerrero
Xavier Rosado n El grupo de baile folclórico Xochicalli cumplió el 20 de noviembre 25 años de actuar en las siete regiones del estado de Guerrero, diversas ciudades del país y en naciones como Estados Unidos, Cuba, España y Francia y lo celebraron con una presentación en el Centro Cultural de Enseñanza y Desarrollo Artístico de Chilpancingo.
Sus 32 miembros se reunieron con familiares y amigos para festejar el primer cuarto de siglo de este grupo dirigido por Juan Carranza Soriano.
El programa consistió en la presentación de cuadros guerrerenses como Las guachitas, La rabia y Toro de 11, bailes de la región de la Tierra Caliente. De la Costa Chica presentaron el Palomo, Malagueña Curreña y Alingo Lingo. De la región Centro, de la ciudad de Tixtla, bailaron los sones de tarima El Zopilote, La Iguana y El Palomo.
Concluyeron el espectáculo con lo que ellos llaman “Los bailes de las décadas” que incluyó vistosos números con bailes de antaño como can-can, charleston, vals, contradanza, huaracha, mambo, chachachá y ritmos tropicales.
Además de estos bailes que presentaron durante el festejo y que forman parte de su repertorio, el grupo Xochicalli ha conjuntado un espectáculo de diversos bailes regionales como los sones y gustos de la Tierra Caliente, sones de tarima de Tixtla, chilenas de Costa Chica, así como danzas autóctonas como los Tlacololeros y Manueles, bailes nacionales de Jalisco, San Luis Potosí, Tamaulipas, Chiapas, Tabasco, Veracruz y Yucatán, así como el mencionado “Programa de décadas”.
El baile de la casa de las flores
“Para mí lo mejor del mundo es sentir el placer de zapatear firmemente en el tablado, mover el cuerpo con la música que ensayamos tantas veces y que ya se vuelve como parte de tu memoria; en serio, las canciones se te quedan grabadas y las repites una y otra vez mentalmente”, dijo Concepción Bello Nava, directora artísica del grupo Xochicalli –palabra que viene del náhuatl y que significa “Casa de las flores”.
Recordó que en 1977, en la capital de Guerrero, cuando empezó a gestarse este grupo, se divertían recreando pisadas, inventando números de baile, todo con la ayuda de un viejo tocadiscos y varios discos de música folclórica.
“En la actualidad orientamos a nuestros alumnos indicándoles que la verdadera escuela de la danza y el baile es el pueblo, pero que debemos también de prepararnos con nuevas técnicas y dinámicas grupales, para mantener viva la expresión popular”, explicó la directora artística del grupo.
Agregó que a pesar de que el tema de la danza académica es muy extenso, consideró importante mencionar que todos los integrantes de Xochicalli han estudiado danza y ballet clásico, danza contemporánea, danza folclórica y baile popular.
“Los participantes son dirigidos por coreógrafos que después de sistematizar con ingenio y creatividad se presentan en un escenario”, explicó Bello Nava.
Acerca del baile comentó que lo más agradable es disfrutar del movimiento, el ritmo, la dinámica del tiempo y el espacio, bajo una escenografía e iluminación.
Dijo que las mujeres disfrutan llevar tocados, sonajas, máscaras, “tener doble personalidad, sentir el arte y deslizarse con la coreografía, usando diferentes vestuarios, dar giros, vueltas, inclinaciones, saltos, brincos y actitudes al compás musical. Todo eso es el baile”.
Para concluir dijo que a pesar de que nadie se vuelve millonario bailando en Guerrero, les queda la satisfacción de conocer y bailar en los lugares a donde los invitan, desde un pequeño pueblo de la sierra, hasta una sofisticada plaza en Europa.
De Guerrero para el mundo
El grupo se ha consolidado como representante de la tradición típica guerrerense en un ámbito internacional, según catalogó el director general Juan Carranza Soriano.
“El pasado 20 de noviembre cumplimos 25 años ininterrumpidos de estar actuando en diferentes partes del Estado de Guerrero, la República Mexicana y en el extranjero. Nos han invitado a visitar ciudades de Estados Unidos, Cuba, España y Francia”, indicó el director de Xochicalli.
Agregó que se debe tener mucho “amor al arte” en el estado de Guerrero para trabajar en este tipo de giro cultural porque cada vez es más difícil conseguir apoyo y foros para manifestar su baile.
“Nosotros no ganamos nada económico con esto, siempre estamos solicitando apoyo para los traslados y para el vestuario y el cuidado del mismo, porque nos gastamos mucho dinero en tintorerías; también pedimos para la utilería, para hacer nuestro espectáculo un poco más vistoso. Nuestro principal benefactor es el gobierno del estado, pero hay veces que nosotros tenemos que pagar hasta nuestros boletos de avión”, declaró Carranza Soriano.
Sin embargo consideró que su labor es muy importante tomando en cuenta que las costumbres y tradiciones de las regiones que visitan, al ver a un grupo de artistas interpretando sus propios bailes, les motiva a conocer y hasta a investigar la cultura que se deriva de su región.
“También motivamos a que el maestro de educación artística o director de un grupo folclórico asista a las festividades comunitarias y recurra a informantes para estudiar y poner en escena su propuesta, logrando con su trabajo, la preservación de las costumbres de Guerrero”, indicó el director.
De sus alumnos comentó que a pesar de ser bailes tradicionales los que ejecutan, siempre existen elementos innovadores que agregan a sus evoluciones. “A pesar de que el grupo no cuenta con un salón adecuado para sus prácticas, los bailarines se olvidan de las necesidades y se internan en el maravilloso mundo de la danza”, afirmó.
Dijo que afortunadamente los instructores académicos de danza que han surgido de Xochicalli ya han unificado sus criterios sobre la danza tradicional, “hemos madurado con el compromiso de transmitir la danza folclórica, sabemos que aquel que mantiene un grupo y presenta excelentes espectáculos, es por su dedicación y empeño a su trabajo”.
Acerca de su grupo señaló que representa un espacio para que los danzantes, bailadores y bailarines se conozcan y valoren la rica expresión popular del pueblo guerrerense.




