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No sabía la Secretaría del Migrante que hay jornaleros de Acapulco y San Marcos, reconoce

*Hay una gran cantidad de enganchadores que no se registran en la Secretaría del Trabajo porque no quieren ser monitoreados, dice Netzahualcóyotl Bustamante

 

El secretario del Migrante y Asuntos Internacionales, Netzahualcóyotl Bustamante Santín reconoció que no había registro de jornaleros agrícolas de localidades rurales de Acapulco y San Marcos, hasta que 16 jóvenes denunciaron que fueron engañados para trabajar en un campo de cultivo en Sonora.
Indicó que los esfuerzos de la comisión intersecretarial, que integraron con otras dependencias del estado, se han enfocado en tres regiones: la Montaña baja, con Chilapa como el más representativo, entre otros municipios circunvecinos; la Montaña Alta, con 18 municipios, y la región amuzga de la Costa Chica.
Aceptó que si el Estado no otorga empleo, la Secretaría del Migrante no puede inhibir que la gente acepte una oferta laboral de un particular, como les ocurrió a los denunciantes, pero intenta generar condiciones para que las empresas no contraten menores de edad y sean respetuosos de los derechos humanos.
Este jueves, jornaleros de Acapulco y San Marcos denunciaron en Chilpancingo que huyeron del Rancho Las Mercedes, en Sonora, por los malos tratos y porque se sintieron amenazados por los encargados.
Señalaron que atravesaron el desierto, donde fueron auxiliados por una agente de la Policía Federal que los llevó a la Comisión de Derechos humanos de aquella entidad.
El funcionario aceptó que hay una gran cantidad de enganchadores que no se registran en la Secretaría del Trabajo federal, que se encarga de la inspección de los campos agrícolas, porque no quieren ser monitoreados.
Añadió que algunas empresas agrícolas hacen contrataciones a través de terceros y las principales quejas contra los jornaleros es que no se les cumple con la oferta ni las condiciones de trabajo.
Informó que sólo la tercera parte de los jornaleros guerrerenses (de cerca de 18 mil registrados) firman contratos con un pago promedio de 90 pesos diarios.
“Otros se van a su suerte y los dejan en Hermosillo, en el Valle del Yaqui, Los Mochis, Sinaloa, sólo porque dicen necesitamos 30 personas, no les cumplen los que les habían prometido, viven en condiciones de hacinamiento y les pagan menos”, dijo.
Sobre los  jornaleros de los pueblos costeros, indicó que el ayuntamiento de Chilpancingo les informó su llegada, pero fueron muy herméticos y no proporcionaron datos de los guerrerenses que continuaban en el campo de uva.
Luego, informó que se habló por teléfono con el encargado del campo agrícola Las Mercedes, Gerardo Valdovinos, en la población de Pesquería en Sonora, que confirmó la contratación de los guerrerenses, pero la versión de la empresa es distinta a la de los quejosos.
Indicó que la empresa dijo que sí cubrió pasajes de ida y vuelta de los jóvenes que denunciaron abusos, pero el chofer del vehículo “de manera irresponsable” los dejó en Chilpancingo, aunque tenía previsto llegar a Tecoanapa.
Por otro lado, el coordinador de Movilidad laboral del Servicio Estatal de empleo, Juan Carlos Nava, que vio a los jornaleros en el ayuntamiento capitalino el día de la denuncia, indicó que este grupo de jornaleros llegó por primera vez a trabajar en la pizca de uva el 5 de mayo.
Sin embargo, según la empresa, el calor y  la vivienda no les agradó y optaron por retirarse.
Añadió que de este grupo aún quedan 22 personas, y la Secretaría del Trabajo del estado instruyó que se haga un reporte a la federación, para se haga una verificación en los campos y, en caso de detectar irregularidad, aplicar la sanción que corresponda. (Lourdes Chávez / Chilpancingo).

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