Humberto Musacchio
LA REPÚBLICA DE LAS LETRAS
Un nazi en el Cenapred
Para recordar la tragedia de Chernóbil, el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) publicó un artículo en su página de internet, pero el anónimo autor le puso un epígrafe de Adolfo Hitler (“La Naturaleza no conoce fronteras políticas: sitúa nuevos seres sobre el globo terrestre y contempla el libre juego de las fuerzas que obran sobre ellos. Al que entonces se sobrepone por su esfuerzo y carácter, le concede el supremo derecho a la existencia”). Como puede verse, la cita del mayor asesino y depredador de la historia exalta la sobrevivencia del más fuerte. La catástrofe de Chernóbil costó la vida de hombres y mujeres, de adultos, niños y ancianos, quienes según la abominable cita no tendrían “derecho a la existencia”. El Cenapred, del que es director general Carlos Miguel González Valdés, es una dependencia de la Secretaría de Gobernación, la que ya ordenó retirar el texto pronazi. Falta que se aclare quién incluyó la cita de marras, cabal expresión de la ideología nacional socialista y de su desprecio por la vida. Si fue el señor González Valdés debe ser cesado inmediatamente. Si el autor del desaguisado es alguien que está en nómina, debe procederse a despedirlo, pues hay otras canalladas, por ejemplo, una de las opciones que ofrece internet es Centro Nacional de Prevención de Desastres –W (tipos blancos y negros como se ilustra)–, donde se lee que “Su función es fastidiar nada más a los residentes de desastres posibles…” Todo hace pensar que la Secretaría encargada del orden interior de la República no se cuida bien a sí misma, pero eso tendrán que aclararlo en la oficina del señor Osorio Chong.
El Polyfórum seguirá en pie
A lo largo de la semana se habló de que los dueños del predio donde está el Polyfórum –los hijos de don Adolfo Suárez y una empresa estadunidense– pretenden desmontar el Polyfórum para construir en ese lugar un edificio tan alto como el World Trade Center. Hubo protestas de vecinos, declaraciones de las autoridades y mucho espacio en los periódicos hasta que el señor Alfredo Suárez, directivo del conjunto, salió a declarar que no se tocará el Polyfórum pese a que su protección y mantenimiento –dice– cuesta 5 millones de pesos mensuales, lo que resulta más que dudoso o francamente falso. Lo cierto es que sí existía (¿o aún existe?) la intención de desmontar la obra artística, demoler el inmueble y construir uno igual a la orilla del predio, suponemos que al filo de la avenida Insurgentes. Desde septiembre de 2010, la anterior administración del Instituto Nacional de Bellas Artes dio su aprobación, condicionada a que los estudios se hicieran con el Cencropam (Centro Nacional de Registro y Conserva-ción del Patrimonio Artístico Mue-ble). Igualmente, la Seduvi (Secre-taría de Desarrollo Urbano y Vivienda del gobierno capitalino), en 2011 dictaminó afirmativamente el proyecto. Ahora, la nueva administración de Bellas Artes, mediante su vocero Plácido Pérez Cue, declaró que no se permitirá modificación alguna ni el traslado del Polyfórum, en tanto que Miguel Ángel Mancera instruyó al titular de la Seduvi para que elabore la declaratoria de “patrimonio cultural urbanístico arquitectónico” a favor del monumento creado por Siquei-ros. Veremos en qué para este asunto.
Los Indios Verdes a Reforma
Circula en internet la petición para que los Indios Verdes sean regresados al lugar donde estuvieron inicialmente, en Paseo de la Reforma y avenida Juárez. El texto atribuye a Porfirio Díaz haberlas llamado “adefesios”, “ridículos” y “antiestéticos muñecotes”, de lo que no hay testimonio, y le endilga la decisión de retirarlas, lo que en realidad fue una determinación tomada en 1899 por Guillermo de Landa y Escandón, el aristocrático gobernador del Distrito Federal. El anónimo autor también dice que siguen en el lugar a donde fueron enviadas hace 113 años –en realidad 115–, lo que es inexacto, pues al quitarlas de Reforma fueron enviadas al Paseo de la Viga y en los años 30 a la avenida Insurgentes, en la salida a Pachuca, de donde han sido movidas dos veces más, siempre sobre la misma vía. Las esculturas de Alejandro Casarín fueron objeto de una campaña de prensa ferozmente racista. Pero esas creaciones, más allá de su calidad estética, nacieron cuando el arte mexicano andaba en busca de lo que se llamó “la expresión nacional”. Las figuras en arcilla fueron modeladas antes de 1887, año en que Casarín emigró a Estados Unidos, y se quedaron en una bodega hasta que en 1889 fueron vaciadas en metal para instalarlas en 1891 en el arranque del Paseo de la Reforma, el lugar al que ahora quieren regresarlas.
El INAH, ollin y olín
En la página de internet del Instituto Nacional de Antropología e Historia un apartado promete aclarar lo que simboliza el logotipo de la institución y la respuesta es que “representa el ‘ollin’”, que es “el centro mismo de la cosmogonía mexica, pues alude al orígen (síc con tilde) de la vida y el comienzo del tiempo”, y señala que se debe pronunciar “olín”. Por supuesto, no dudamos del significado de la palabra, pues el INAH tiene profesionales altamente calificados. Lo que resulta extraño es que los lingüistas del citado instituto escriban elle y digan que se pronuncia como ele. Si la palabra aguda olín responde a la transcripción fonética del náhuatl, pues escríbase así, y no ollin, con tilde y doble ele, pues en español la palabra sería grave y se debería pronunciar “oyin”, con acento prosódico en la o. Ya volveremos sobre otros caprichos ortográficos del indigenismo.
Breviario…
El grupo toluqueño Tunastral celebra sus primeros 50 años de vida (¡Salud, Roberto Fernández Iglesias!), y lo hace con unas “mesas de lectura” que empiezan hoy y que el próximo miércoles tendrán la presencia de Roberto López Moreno, veterano en estas lides, y Nahum B. Zenil, célebre pintor de quien desconocíamos su interés por las letras. Más informes en [email protected] @@@ El miércoles 18 de junio se presentará en el Auditorio Nacio-nal Ennio Morricone acompañado de la Orquesta Sinfónica de las Américas. Al compositor romano se debe la música de películas como Los intocables, El bueno, el malo y el feo, Sacco y Vanzetti y Cinema Paradiso. Seguramente tendrá casa llena.




