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Jaime Castrejón Diez

La polémica sobre lo transgénico

Mucho se ha hablado, casi siempre con gran ignorancia del uso de alimentos que han sido obtenidos a través de ingeniería genética. Estos productos que han caído dentro de una clasificación llamada transgénica han sido satanizados, especialmente por grupos ecologistas muchos de los cuales tienen un gran desconocimiento sobre los aspectos biológicos de lo que están combatiendo.

La combinación de genes a través de ingeniera genética para tener mayores rendimientos o frutos de mayor tamaño, ha sido uno de los grandes filones de investigación científica que hemos tenido en los últimos tiempos. Esto es natural, a medida que aumenta la población, los métodos tradicionales de cultivo y los vegetales conocidos no se pueden producir en suficiente cantidad para satisfacer la gran demanda de alimentos que está presentando la humanidad en nuestros tiempos con esta explosión de población.

Los cambios inducidos por la ingeniería genética es introducir ciertos genes o fragmentos de DNA en los organismos para que se establezcan como parte integral de su conformación genética. Una vez establecido y multiplicado se tiene una nueva especie o subespecie que permite lograr estos grandes adelantos en producción.

Lo que se está haciendo es en cierta forma acelerar y dirigir algo que ha venido funcionando normalmente a través de la historia de la Tierra. Todas las variedades que encontramos en la naturaleza son productos de evolución, la que se dio por cambios en los complejos sistemas genéticos que fueron agregando funciones fisiológicas o destruyendo algunas para generar las nuevas especies que poco a poco se fueron estableciendo. El cambio genético no se puede frenar por decreto y eso es algo que se debe entender, tampoco se puede frenar por manifestaciones y desplegados de grupos interesados que tratan de frenar el avance de esta ciencia.

Muchos de los argumentos son falacias, por ejemplo el que se debe respetar a las especies que ya están establecidas porque son parte de la creación. Esto es realmente falso, ya que las especies que conocemos hoy ha sido demostrado a través de estudios paleontológicos y de embriología comparada son muy distintos a los que eran hace un millón de años, es decir las funciones son las que dan origen a nuevos seres y este ha sido un proceso de evolución constante que ha vivido el mundo orgánico a través de la historia de la Tierra.

El otro argumento es que ingerir estos trasgénicos va a producir efectos adversos a la salud de quien los ingiere. Esto también es ignorancia. Es bien claro que lo que uno come no se absorbe en su totalidad, esto es que no se incorporan genes enteros al capital de ácido nucleico de un organismo en forma directa. Está comprobado por los fisiólogos desde hace un siglo que la parte de ácidos nucleicos que proviene de lo que comen los seres vivos es digerida y transformada y excretada finalmente, muchos de los compuestos de ácido nucleico o ribonucleico, es decir de los materiales genéticos  terminan en forma de ácido úrico y son acumulados en lo que llamamos la bilis y de ahí excretados hacia afuera. Si no fuera así la incorporación de materiales genéticos por ingestión habría hecho un caos de las especies, entonces sí habría lugar a esta objeción.

Está comprobado que el material genético se debe casi todo a de novo síntesis, es decir a la formación nueva del DNA y RNA . La biosíntesis de los componentes son las bases que componen el ácido desoxirribonucleico y ribonucleico. Este proceso es controlado a través de la memoria genética del propio individuo, es decir cada individuo genera sus propios nucleótidos a través de síntesis nueva, no incorpora las nucleítidos del alimento directamente a su organismo.

Es por eso que tanto lo que se refiere al uso de las células madre,  como lo que se refiere al uso  de materiales transgénicos o la investigación sobre ingeniería genética es realmente absurda. Es necesario  una mayor información de las verdades biológicas antes de dejarse ir por desplegados o por posiciones defensoras de la naturaleza hechas en perfecta ignorancia. Los desplegados, marchas o decretos no convierten en verdad lo que construye la ignorancia.

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