Héctor Manuel Popoca Boone
Otra vez nos dieron palo
El gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica (EUA) ha cerrado sus fronteras para el melón mexicano. Como siempre, lo hicieron en forma unilateral y sin previo aviso; pretextando que el producto está contaminado con presencia de salmonela en la fruta. Antes, la misma medida la habían aplicado al aguacate, la fresa, el jitomate y otros productos de exportación mexicanos.
La medida no fue tomada a partir de pruebas de laboratorio entre otros prerrequisitos, tal y como lo establece el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (Telecan) y los acuerdos de cooperación entre EUA y México.
Aun cuando la presunta fruta contaminada no tiene su origen en Guerrero, nuestro melón sufrirá las consecuencias derivadas de este acto de prepotencia y soberbia económica. Las empresas que trabajan en Guerrero acatan un programa para la aplicación y certificación de buenas prácticas agrícolas y de manufactura, que contempla acciones constantes de capacitación, asesoría y asistencia técnica, auditorías y certificación del producto. Nuestro melón se caracteriza por su buen estatus en sanidad, calidad e inocuidad.
Ocupamos el primer lugar de producción nacional en el ciclo otoño-invierno. Se cultiva principalmente en la región de Tierra Caliente en cerca de 4 mil hectáreas; con una producción aproximada de 73 mil toneladas, de las cuales 55 mil son exportables: el 64 por ciento se va para EUA y el 36 por ciento al Japón.
Son cinco las principales empresas agroexportadoras que trabajan en Guerrero. Rentan los predios a poco más de mil 250 pequeños propietarios y ejidatarios y ocupan a cerca de 3 mil familias de jornaleros indígenas que anualmente bajan de la región de La Montaña. Son alrededor de cinco millones de dólares los que se dejarán de percibir por las exportaciones canceladas.
Lo anterior no es amarillismo. Son datos duros de una realidad que se torna adversa; se aprecia que el cerrar las fronteras al melón mexicano por parte del gobierno vecino del norte, suscitará fuertes efectos adversos, económicos y sociales, en tierras guerrerenses.
Una vez más, se constata en los hechos, que EUA cierra sus fronteras cuando le conviene; pasándose por el arco del triunfo lo estipulado en el Telecan. Lo hace para proteger a sus granjeros de la competencia de productos externos, entre ellos los mexicanos. En el caso que nos ocupa, para proteger a los productores de melón de allende el río Bravo. Ah, pero eso sí, exige que nosotros mantengamos abiertas las fronteras de par en par, para inundarnos de los productos agropecuarios de sus granjeros y rancheros; avasallando económicamente a nuestros nacionales.
Una vez más, comprobamos que el libre comercio mundial es una argucia engañabobos, para hacer prevalecer los intereses de los países y empresas transnacionales más poderosas, económicamente hablando, a costa de las economías, empresas y productores locales más débiles.
Muchos mexicanos nos preguntamos ¿hasta cuando los tecnócratas neoliberales del gobierno se percatarán que de no revisar las cláusulas agropecuarias del Telecan y la libérrima importación de productos primarios, le seguiremos dando en la torre a la agricultura mexicana?
Ante este enésimo atropello económico a las exportaciones de nuestros productos agropecuarios, seguramente que no pasaremos de elevar únicamente una abúlica protesta oficial para continuar siendo baqueteados.
PD1.–Con el presidente Fox, ni adulaciones abyectas, ni denostaciones contumaces. Se acabaron los tiempos priístas de reverenciar la figura presidencial. Por el bien de México ejerzamos la crítica constructiva, propositiva, sensata, fundamentada y pertinente con todos nuestros gobernantes.
PD2.–Florencio Salazar Adame fue reducido a ser servidor público de tercer nivel en la Secretaría de Gobernación. ¿Querrá esto decir que el golpeteo político, que semana tras semana hace en la prensa, en contra del gobernador René Juárez, constituye un mensaje institucional hostil del secretario Santiago Creel?




