Da confianza la sentencia contra los generales, dice el arzobispo
* “No cabe duda que Guerrero es una sociedad que ha sido golpeada por acontecimientos históricos del pasado y no tan pasados, pues hay unos muy cercanos”, indicó
Ossiel Pacheco * El arzobispo de Acapulco, Felipe Aguirre Franco, consideró que el juicio a los ahora ex generales del Ejército Mario Arturo Acosta Chaparro y Francisco Quirós Hermosillo, sentenciados por narcotráfico, “nos da confianza a la sociedad, porque es muestra que en una institución tan respetable como el Ejército existe una ley que los protege a todos o que los sanciona a todos”.
Entrevistado ayer al término de la misa dominical en la catedral, Aguirre Franco opinó que se dio un paso en cuanto a la aplicación de la ley, es un respaldo para evitar caminos desviados en el servicio de la seguridad que los mexicanos tanto necesitamos.
Reconoció el “histórico” trabajo del tribunal militar, porque aplicó sus normas y su capacidad para juzgar a los generales Mario Arturo Acosta Chaparro y Francisco Quirós Hermosillo, por los delitos de narcotráfico, quienes además fueron degradados.
Lamentó que los militares, encargados de la seguridad nacional se corrompan y se vuelvan enemigos de la sociedad, “en quien confiar, si aquellos que están a cargo de nuestra seguridad, son los de los que nos tenemos que cuidarnos, es muy difícil vivir aquí en paz, esto es un respiro”.
Consideró que los ahora ex generales, –también involucrados en la guerra sucia de los 70, por los familiares de desaparecidos–, deben ser tratados con el mismo respeto que cualquier otro reo.
Dijo que la sentencia contra los generales “es un respiro por la herida causada, no cabe duda que Guerrero es una sociedad que ha sido golpeada por acontecimientos históricos del pasado, y no tan pasados, pues hay unos muy cercanos”, indicó.
Por otro lado, respecto a la determinación del Tribunal Estatal Electoral (TEE) que devolvió las constancias de mayoría a las diputadas locales electas, Gloria Sierra López y Yolanda Villaseñor Landa, celebró que se haya clarificado todo, pues “ese polvorín que se levantó, que bueno que todo volvió a la normalidad y las aguas volvieron a su cauce”.
Consideró que está determinación de los magistrados es un reconocimiento a la voluntad popular, y conminó a las diputadas electas perredistas a hacer efectiva su estancia en el distrito para que así puedan servir mejor, pues para servir a los ciudadanos de los distritos por los que fueron electas, es necesario conocerlo, y para conocerlo hay que vivir en él como lo estipula la ley.
Caminar con los pueblos indios
Por otro lado, Aguirre dio a conocer que en la reunión del Consejo Episcopal Latinoamericano efectuada del 21 al 25 de octubre pasado, los obispos católicos determinaron caminar al unísono con los pueblos indígenas, pues en este momento irrumpen en la sociedad y en la iglesia, reclamando el reconocimiento de su identidad cultural.
El prelado católico afirmó que los pueblos indígenas están presentando su propio modo de vivir y entender la experiencia de Dios en una teología propiamente indígena.
Dijo que los obispos aseguran que ante la avalancha de culturas advenientes y de modelos que imponen tanto los medios de comunicación social como los sistemas económicos, cuando no están al servicio de las personas, sobre todo de los más débiles, la iglesia quiere estar presente con respeto.
Y a su vez, con actitud crítica para ayudar a los indígenas a rescatar los valores de sus tradiciones para conocerlos mejor, valorarlos, vivirlos y conservar el tesoro de una memoria histórica viva y entre estos valores, destacan el de su experiencia religiosa y el modo de expresarla en una teología propia, con categorías y lenguaje propios.Informó que la comisión de pastoral social de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) puso en marcha el pasado 4 de octubre la primera Campaña de Solidaridad 2002, como una respuesta “a la preocupación de los obispos por el alto índice de pobreza en México”.La campaña que tiene como eslogan Su plato sigue vacío… ¿y tú corazón? Llénalo con tu solidaridad, –dijo– y en el que participan 55 diócesis, está centrada en el problema de niños que padecen hambre y desnutrición en el país.




