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Chilpancingo, de las ciudades con menor cobertura de agua potable en el país

Marcos Méndez Lara

Más de 65 mil personas que viven en Chilpancingo carecen del servicio de agua potable en sus viviendas, y un número indeterminado lo recibe de manera irregular.
El problema es complejo y no tiene visos de resolverse en el corto plazo; detrás de él, existe el desinterés de los sucesivos gobiernos municipales, que han “capoteado” el asunto, y hoy tiene diferentes expresiones como una infraestructura obsoleta y en mal estado, la necesidad de traer el agua de fuentes cada vez más lejanas y el exceso de personal del organismo operador del sistema de agua capitalino.

Los números de la escasez

Chilpancingo es una de las ciudades con menor cobertura de agua potable en el país. En 2010, según el Inegi, las viviendas que contaban con el servicio fueron el 74.4 por ciento, lejos del promedio nacional que en 2009 alcanzó 90.7 por ciento.
Pero las cifras federales y locales no coinciden; de acuerdo con datos de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Chilpancingo (Capach) –obtenidas a partir de una solicitud de información–, en 2009 se tenía una cobertura del servicio de 59 por ciento, y en 2010 se incrementó a 65 por ciento de la población, casi diez puntos menos de lo que indica el Inegi.
Según los datos del organismo operador de Chilpancingo, significa que 65 mil
537 habitantes de la capital no cuentan actualmente con el servicio, por lo que se abastecen por medios informales como tomas clandestinas, pipas y manantiales para cubrir sus necesidades básicas.
Y es que la ciudad de Chilpancingo, según Gerardo Nabor Ojeda, director general de la Capach, requiere de un abasto de 620 litros por segundo, y actualmente sólo se suministran 320 litros; es decir, hay un déficit de 48.3 por ciento.
La capital se abastece de 14 fuentes de captación distintas, lo que hace compleja y costosa la producción de agua. Las que aportan mayor caudal son las fuentes de Mochitlán, cuya producción es de 105 litros por segundo; Omiltemi, que actualmente aporta 90 litros, pero que está en grave riesgo de disminuir el gasto debido a la deforestación; y Acahuizotla, que tiene una producción de 58 litros por segundo, pero es una fuente localizada a más de 50 kilómetros de la capital.
Es paradójico que la fuente de captación más cercana, y que seguramente fue el motivo para el establecimiento de los primeros pobladores en Chilpancingo, el río Huacapa, se encuentra contaminado, por lo que ha sido necesario traer el agua de fuentes cada más lejanas con el consiguiente encarecimiento de su producción.

El tamaño de la ineficiencia

La mayoría de los organismos operadores de agua en México tienen deficiencias administrativas, financieras y operativas que propician altos niveles de agua no contabilizada y baja recaudación.
En el caso de la Capach, según datos de ese organismo, las pérdidas físicas y las tomas clandestinas alcanzan 40 por ciento del agua producida, aunque esto es sólo un cálculo, no hay forma de corroborarlo, pues, por ejemplo, el organismo descubrió 400 tomas clandestinas en un fraccionamiento recientemente construido llamado El Edén.
Los ingresos de los organismos operadores por lo general no cubren los costos de prestar el servicio. Esto se debe en mayor o menor medida a los bajos niveles tarifarios, a la deficiente recaudación o a ineficiencias operativas.
En 2009, la Capach facturó 35.7 millones de pesos por el servicio de agua potable, pero sólo recuperó 25.3 millones. Al año siguiente, la facturación global fue de 46.9 millones y sólo pudo cobrar 30.8 millones de pesos. Es decir, en dos años, el organismo dejó de recibir 26.5 millones de los usuarios que no pagan o debido a las ineficiencias en el cobro.
Esto se ha vuelto un círculo vicioso, reflexiona el director de la Capach, porque en la ciudad no hay agua porque no hay dinero para invertir en el mejoramiento del servicio, pero la gente no paga simplemente porque no tiene agua.
Pero además de la morosidad, hay otros problemas que pegan directamente a las finanzas del organismo, como el consumo de energía eléctrica, que en tiempo de lluvias cuesta del orden de un millón de pesos, pero que en estiaje se dispara a 2.6 millones, porque el sistema de Acahuizotla y los pozos profundos de Mochitlán (cuyas profundidades son de entre 250 y 300 metros), además de varios rebombeos  que hay en la ciudad para la distribución de agua, consumen altos volúmenes de electricidad.
El otro es el pago de laudos laborales a personal que demanda al organismo operador. Explica Ojeda de la Peña que tan sólo en la presente administración de la Capach se perdió un inmueble que era propiedad del organismo, y se han pagado casi 2 millones de pesos en laudos.

Exceso de personal

Otro de los indicadores para medir la eficiencia de un organismo operador de agua es la relación entre el número de tomas de agua registradas y el número de empleados por cada mil tomas. En Chilpancingo, se registraron 31 mil 898 tomas y 309 empleados en 2009, para un promedio de 9.7 empleados por cada mil tomas.
Esta proporción coloca a la Capach entre los organismos que más personal ocupan, porque sólo hay cuatro ciudades del país, de un total de 95 que incluye el informe, que rebasan los 10 trabajadores por cada mil tomas, según el estudio Situación del Subsector Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento, 2010 que edita la Comisión Nacional del Agua.
En general, los organismos operadores de agua potable guerrerenses –excepto el de Iguala– , son de los que ocupan un mayor número de empleados de todo el país, como es el caso del de Acapulco, que tiene 10.3 trabajadores por cada mil tomas, y el de Zihuatanejo, que tiene 17.6 empleados, lo que los coloca también entre los más ineficientes.

No alcanza ni para la nómina

El déficit financiero que cada año presenta la Capach no sólo se traduce en deudas para el pago de salarios y energía eléctrica, sino que no se puede invertir un solo peso en mejorar el servicio.
No hay dinero para producir más agua, pero tampoco lo hay para cambiar las tuberías parcialmente taponadas por los minerales que contiene el agua proveniente de los pozos de Mochitlán, o la que tiene una antigüedad de más de 40 años y por la que se fuga un volumen importante del agua; faltan recursos para adquirir nuevos equipos de bombeo que permitirían reducir el consumo de electricidad, y tampoco hay para instalar medidores a los usuarios domésticos y comerciales que evitaría cobros injustos.

Acciones del ayuntamiento de Chilpancingo

Según el artículo 115 de la Constitución, la responsabilidad del abastecimiento de agua potable recae en el municipio, pero es precisamente el orden de gobierno que presenta mayores debilidades para asumir el compromiso.
El Plan Municipal de Desarrollo de la actual administración se propuso el objetivo de “Contribuir a la mejora de calidad de vida, dentro de un marco de desarrollo integral sustentable, proporcionando más agua y de mejor calidad en los hogares con acciones concertadas en la esfera institucional y/o organismos internacionales, que nos permitan gestionar inversiones para garantizar el abasto de agua, saneamiento y alcantarillado, en zonas urbanas y rurales”.
Sin embargo, las inversiones que hace el Ayuntamiento de Chilpancingo al rubro de agua potable y alcantarillado no corresponden con lo que propone el Plan. Por ejemplo, la inversión del Fondo de Infraestructura Social Municipal (FISM) de 2009 registra un total de 15.5 millones de pesos destinados a 47 obras de agua potable en todo el municipio; y en el ejercicio 2010 no registra ninguna obra de agua.
Sin embargo, en los videos que publicitan el segundo informe del alcalde Héctor Astudillo, se mencionó que se invirtieron 103 millones de pesos en obras de agua potable y alcantarillado, “58 millones más que el año pasado”, presume el video. Sin embargo, los recursos del FISM asignados a Chilpancingo fueron de 91.6 millones de pesos y 94.2 millones para 2009 y 2010, respectivamente, según datos de la Secretaría de Finanzas y Administración del gobierno del estado, por lo que si hubo alguna inversión en el sistema de agua de Chilpancingo, ésta fue del gobierno estatal o federal.
Uno de los problemas más graves de la Capach es la inestabilidad en los cargos directivos y técnicos. Los directores del organismo operador son nombrados por el Cabildo –más propiamente por los presidentes municipales– por periodos que en general resultan extremadamente cortos, que coinciden con el trienio del Ayuntamiento.

Desafíos

La Capach tiene el reto de ampliar la cobertura de agua hacia todos los habitantes que viven en la periferia de la ciudad, mejorar la calidad y eficiencia operativa del organismo e incrementar el tratamiento de las aguas residuales.
Y aunque se requieren cuantiosas inversiones para ampliar la cobertura de los servicios de parte de la federación y el gobierno del estado, el organismo operador debe incrementar el autofinanciamiento del sector, mediante mejoras en la eficiencia comercial, reestructuración de tarifas y reducción de costos, a través de mejoras de la eficiencia técnica.
En general, son pocas las opciones para lograr extender la cobertura y mejorar el servicio, pero la peor es seguirla escuchando como promesa de campaña cada tres años.

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