Rafael Trejo Moreno
Preparatoria 7, 30 años
(Primera de tres partes)
El pasado 23 de octubre la escuela Preparatoria 7 cumplió 30 años de fundada; sin embargo, su creación no obedeció a un acto magnánimo de gobernador o rector en turno que cortara un vistoso listón enfocados por decenas de cámaras fotográficas y grabadoras y en medio de una muchedumbre que clamara agradecimientos por tal evento; por el contrario, fue el resultado de un esfuerzo denodado de una generación de jóvenes y maestros dispuestos a hacer lo necesario para no ser excluidos del derecho a educarse. A 30 años de distancia la batalla continúa.
Durante el mes de agosto de 1972, la Preparatoria 2 de la Universidad Autónoma de Guerreo (una de las seis que en aquél entonces formaban parte de la UAG) dio a conocer la relación de aspirantes aceptados a primer ingreso así como también la de aquellos que fueron excluidos bajo el argumento de “bajos promedios”, “falta de cupo”, o por “insuficiente resultado” en el examen de admisión.
Esto era normal año con año, pero lo nuevo e inesperado en esa ocasión, a diferencia de los años anteriores, los rechazados, en lugar de resignarse a su suerte y dispersarse, esta vez decidieron protestar, permanecer juntos y organizados para emprender una meta que parecía imposible: crear una alternativa de educación preparatoria manteniendo y defendiendo su derecho a continuar sus estudios.
Con el apoyo desinteresado de algunos profesores, entre otros, Fernando Castañón Astudillo, Fernando Pineda Ménez y Pablo Sandoval Ramírez (recientemente fallecido), resolvieron fundar una preparatoria popular que funcionó a partir del 23 de octubre de ese año en los corredores de la Escuela Primaria Adolfo López Mateos, situada por el rumbo de Tambuco, gracias a la generosidad de su entonces director profesor José Luis Mayoral, también finado.
Las incomodidades fueron numerosas y complejas. Pero había que persistir. La siguiente tarea tampoco se antojaba sencilla: lograr el reconocimiento oficial por parte del Consejo Universitario. Las coyunturas internas de la UAG y dentro del gobierno estatal favorecieron el arribo a la Rectoría del doctor Rosalío Wences Reza, que tomando distancia respecto de los grupos identificados con los intereses gubernamentales, imprimió un espíritu popular a la educación universitaria. Esta compleja situación fue favorable a las pretenciones de la preparatoria en ciernes. Así el 23 de octubre de 1972 el H. Consejo Universitario por unanimidad aprobó la creación oficial de la preparatoria asignándole el número 7.
¿Por qué el nombre?
El doctor Salvador Allende Gossens relevante demócrata chileno al frente de la Unidad Popular (alianza electoral democrática) obtuvo un resonante triunfo electoral que lo llevó a la presidencia de aquél hermano país en 1970 y con ello renacieron las esperanzas de los pueblos latinoamericanos en la defensa de la soberanía nacional y la lucha frontal contra la desigualdad.
La reacción del imperialismo norteamericano en complicidad con los sectores más reaccionarios y conservadores sabotearon al nuevo gobierno popular y conspiraron de todas formas posibles para malograr esta esperanza latinoamericana, lo cual lograron solo mediante el golpe de estado en la que finalmente cayó abatido el presidente legítimo un 11 de septiembre de 1973 provocando con ello una indignación de dimensiones mundiales y la imposición de una dictadura que se prolongó por 17 años. Las víctimas de persecución, encarcelamiento y desaparición forzada de los mejores hombres se contaron por miles.
Nuestra flamante escuela no fue ajena a esta indignación y en homenaje a ese mártir de la democracia y al hermano pueblo chileno, el primer director de nuestra institución, Fernando Castañón Astudillo (QEPD), propuso al H. Consejo Universitario que nuestra escuela llevara el nombre de este prócer: Salvador Allende Gossens, solicitud que fue aprobada por unanimidad.
La fundación solemne de la escuela se realizó el mes de septiembre de 1974 con la presencia de destacadas personalidades del exilio chileno en México y del entonces presidente del Comité Nacional de Solidaridad del exilio chileno, hoy director de la Jornada Semanal del periódico La Jornada y del rector de entonces Rosalío Wences Reza.
La batalla por el espacio
La Preparatoria 2 trabajaba por aquél entonces en un ruinoso edificio, en el terreno que hoy ocupa nuestra escuela. Durante una gira que realizó por Acapulco el presidente de la República Luis Echeverría Alvarez (1972), fue interceptado por un grupo de estudiantes encabezados por el estudiante David Rumbo Alejandri, a la altura de la Diana obligándolo a apearse del autobús presidencial. Le presentaron un pliego de peticiones entre las que se demandaba la construcción de una nueva escuela dado el deterioro de las instalaciones que ocupaban. En un “arrebato de generosidad” impulsado mas por su afán de reconciliarse con los universitarios del país después de su papel protagónico en las masacres estudiantiles del 2 de octubre de 1968 y el 10 de junio de 1971; no sólo el presidente aprobó la propuesta sino ordenó su construcción inmediata allá por la avenida Ruiz Cortínes en un tiempo record de 63 días.
Casi terminada la Preparatoria 2, ésta se mudó dejando vacante el espacio. Esto motivó que los políticos locales se apresuraron a especular con el ya alto valor del terreno por su ubicación, pero antes que pudieran concretar cualquier negocio, nuestros batalladores estudiantes y profesores se posesionaron del edificio y lo defendieron con valor y tozudez. Fue imposible desalojarlos. Nunca lo perdonaron. Pues en lo sucesivo con cualquier pretexto eran los estudiantes víctimas de la represión gubernamental y bueno, a tanto, también aprendieron a defenderse este puñado de valientes pioneros. Y así se conquistó la escuela y sus instalaciones.




