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La versión sobre el envío de regalos de Amado Carrillo a Figueroa Alcocer

 * La declaración que involucra al ex gobernador con el narcotráfico proviene de quien fue jefe del Grupo Chihuahua de la Policía Judicial del Estado en Acapulco, encargado de la detención de delincuentes y en particular de políticos opositores y presuntamente cercanos a la guerrilla en la época de la guerra sucia

 Aurelio Peláez * Una versión de un ex colaborador del general Mario Arturo Acosta Chaparro, Gustavo Tarín Chávez, difundida ayer por el diario Reforma, involucró al ex gobernador Rubén Figueroa Alcocer con Amado Carrillo Fuentes, jefe del Cártel de Juárez, quien presuntamente falleció hace dos años.

Según versiones de testigos protegidos por la fiscalía que lleva el juicio contra los generales Acosta Chaparro y Francisco Quirós Hermosillo por su relación con el narcotráfico –difundidas ayer en ese diario de circulación nacional– el ex gobernador Rubén Figueroa Figueroa –padre de Figueroa Alcocer– también habría estado involucrado en actividades del narcotráfico a mediados de los años setentas.

Rubén Figueroa Alcocer habría recibido regalos de narcotraficantes y protegido la venta de drogas en la entidad. “Esta versión es sostenida en declaraciones ante la fiscalía. El ex capitán Gustavo Tarín Chávez, testigo protegido con el nombre clave de Alfredo, declaró a la Procuraduría de Justicia Militar que Figueroa Alcocer sostuvo una reunión con el extinto capo Amado Carrillo Fuentes, en el Hotel Presidente de Acapulco”, refiere la nota.

Hace dos años, recién detenido Acosta Chaparro acusado por la PGR de estar relacionado con el narcotráfico, el diario Milenio publicó la versión de que a través de Acosta Chaparro capos del narcotráfico habrían enviado una camioneta blindada a Figueroa Alcocer. Esto a principios de 1995, cuando Rubén Figueroa era gobernador.

La camioneta, según esa versión, nunca había llegado a Rubén Figueroa y se la habría quedado Acosta Chaparro.

La nueva versión precisa que la unidad fue recibida finalmente y que se la habría regalado Amado Carrillo Fuentes, con quien Figueroa se habría reunido en Acapulco.

Este testimonio provendría de las declaraciones de Gustavo Tarín, quien con Acosta Chaparro como jefe de la Policía Judicial y de Policía y Tránsito de Acapulco fue jefe del Grupo Chihuahua, grupo que tuvo como encargo la detención de delincuentes, pero en particular de políticos opositores y cercanos a la guerrilla.

A ese grupo, en el que también estuvieron tres hermanos de Gustavo Tarín: Manuel, Otoniel y Alfredo, así como su sobrino Alfredo Tarín Chavira, y que tuvo 26 elementos, se le adjudican la ejecución de ciudadanos durante los años setentas. Sus elementos eran de la confianza de Acosta Chaparro.

Según la versión recogida por Reforma, el testimonio de Tarín refiere que el encuentro (entre Figueroa Alcocer y Amado Carrillo) ocurrió en 1995, “año en que el narcotraficante –por medio de Acosta Chaparro– le envió de regalo al entonces gobernador una camioneta Suburban blindada, con armas, cartuchos y radios de comunicación. El obsequio supuestamente no lo entregó a tiempo el general”.

“Michael Roger Batista Beebe, uno de los testigos contra Raúl Salinas, aseguró que Figueroa padre estaba relacionado con la distribución de heroína desde los años 70 y que incluso, Acosta Chaparro le hizo una oferta a su padre Nilo Batista para vender droga con la protección del Gobernador en 1976.

“Estas declaraciones forman parte de los 17 testimonios que el próximo lunes serán tomados en cuenta en el Consejo de Guerra, en donde se decidirá la sentencia contra Quirós y Acosta por delitos contra la salud y, en el caso del primero, también por cohecho.

“Tarín y Batista coinciden con los periodos de gobierno de los Figueroa, ya que el padre fue mandatario estatal de 1975 a 1981; mientras que Figueroa hijo inició su mandato en 1993 y fue depuesto en 1995, por la masacre de campesinos en Aguas Blancas”.

La “reunión”

“El 11 de enero del 2000, en el Consulado de México en El Paso, Texas, Tarín Chávez relató a las autoridades que el supuesto vínculo del ex jefe del Cártel de Juárez con Figueroa Alcocer lo conoció porque ambos hablaban por teléfono.

“Amado le había enviado a Rubén Figueroa Alcocer, por conducto de Acosta Chaparro, una camioneta Suburban blindada, 50 rifles AK-47, 30 pistolas, 20 radios, 10 mil cartuchos para AK-47 y 5 mil cartuchos para pistolas. El general Acosta, en lugar de hacer llegar el envío se quedó con todo y no lo entregó a Rubén Figueroa Alcocer”, declaró Tarín.

“De esto se enteró Amado Carrillo porque a mediados de 1995 se entrevistó con Rubén Figueroa Alcocer en el cuarto piso del hotel Presidente de Acapulco. Durante la plática, Amado le preguntó por los obsequios que le había hecho llegar por medio del general Acosta, se sorprendió y le contestó que no había recibido nada. Acosta no tuvo otra alternativa que entregarle la camioneta”.

A mediados de 1995 Acosta efectivamente habría estado en Guerrero, según refieren testimonios recogidos durante la investigación de la masacre de Aguas Blancas, quienes afirman que el ex jefe de la policía de Acapulco estuvo incluso la víspera de la masacre de 17 campesinos en el vado de Aguas Blancas, el 28 de junio de ese año. El general que tenía más de 15 años fuera de la vida pública del estado fue visto en el restaurant VIPS de la avenida Costera junto a Walmart. En diversos testimonios se le acusó como el asesor de Figueroa para reprimir movilizaciones como la de la OCSS, lo que derivó en esa matanza.

En cuanto al regalo, “el testigo añadió que el auto era modelo 1993 o 1994 y que al parecer, todavía hace dos años la seguía utilizando Figueroa. “Michael Roger Batista Beebe, en un testimonio que amplió el 1 de octubre de 1998, aseguró que entre mayo y junio de 1976 el entonces jefe de la Policía y Tránsito en Guerrero, Arturo Acosta Chaparro, llegó a su casa para hacerle una oferta a su padre Nilo Batista, a nombre de Figueroa. “Acosta se identificó como Mario y de inmediato sacó de entre sus ropas un envoltorio con tres bolsas de plástico que contenían una sustancia color tamarindo en forma de piedra que es del tipo de heroína o goma de amapola, en ese instante mi padre se sorprendió mucho. “Acosta le dijo: ‘Nilo, aquí está una muestra, sé que tienes clientes y tenemos la cantidad que tú requieras, por lo que mi padre le preguntó que quién lo enviaba, respondiéndole que lo había enviado su patrón el entonces gobernador Figueroa y que se lo comentaba para que no tuviera temor. La propuesta nunca se concretó”, dijo Batista. “Pese a las imputaciones, la credibilidad de estos testigos sigue a discusión, ya que Tarín declaró antecedentes laborales falsos y omitió hablar de al menos tres homicidios que se le atribuyen desde 1975. “Batista Beebe relacionó a Raúl Salinas con el narcotráfico, pero la PGR nunca ha utilizado su testimonio para proceder en contra del hermano del ex presidente”, dice la nota de Reforma.

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