Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Exorciza la autora Laura Athié la enfermedad que padece con la escritura

*Su libro Calva y brillante como la luna. Diario de una loba contra el lupus es un conjunto de crónicas de vida

Óscar Ricardo Muñoz Cano

El escritor y periodista Arturo Pérez Reverte alguna vez comentó: “la vida es muy traicionera, y cada uno se las ingenia como puede para mantener a raya el horror, la tristeza y la soledad. Yo lo hago con mis libros…”, y tal parece que la idea de Reverte fue replicada por la también escritora Laura Athié, quien enferma de lupus, se dio a la tarea de mostrar una parte del mundo a través de su experiencia.
No obstante, como nos dice en breve entrevista telefónica, es un asunto de convivencia más que de supervivencia, por lo que luego de que hace un año presentara Calva y brillante como la luna. Diario de una loba contra el lupus, se da cuenta de la importancia que el libro ha tenido hasta la fecha para con mucha gente y para con ella misma.
“El libro se presentó en abril de año pasado en un congreso internacional, y yo no sabía que había tanta gente que padecía una enfermedad… Y es que a veces sucede que uno guarda silencio y no habla al respecto sobrellevando esto (la enfermedad) en soledad, acostumbrándose…”, nos dice.
De tono amable y alegre, la escritora recuerda que el libro editado por Brainst y con ayuda, entre otros, de la editora Sol Levín, surgió luego de que en el año 2000 le fuera diagnosticado este mal que en términos generales daña los tejidos en cualquier parte del cuerpo, es mortal y a la fecha carece de cura, teniendo como día de recuerdo, el 10 de mayo.
“Al principio fue muy duro, muy desconcertante porque los doctores son crueles y hay doctores que son muy duros, mi doctor lo primero que me dijo es que jamás podría ser mamá, que probablemente moriría en estas fechas, y todo esto asusta pero después me fui metiendo a un trabajo, a otro, haciendo un montón de cosas y es la fecha en que me levantó, desayuno, sé lo que tengo que tomarme y ya, no estoy todo el día pensando en eso…”.
Y no es para menos; Athié, que transita ahora por los 40 de edad y con el compromiso de cuidar, educar y querer a su pequeña hija de 12 años, efectivamente no está para lamentos; “no, no es una cuestión que me obligue a pensar en ello todo el día”, apunta.
No obstante, el libro no trata sobre la enfermedad en sí, no es una serie de lamentos, son un conjunto de crónicas de vida donde la enfermedad aparece como cuando sale la luna para los hombres lobo.
“No es un libro que hable exclusivamente de  la enfermedad, sino al contrario, son crónicas que desde hace mucho tiempo venía escribiendo aquí, allá, y que hace como cuatro o cinco años, una amiga de Baja California me pidió que las reuniera”, al tiempo que reveló que en algún momento de este proceso encontró un diario de su infancia.
Es por ello que el lector encontrará textos sobre su familia que llegó del Líbano, sobre su padre y sus negocios en el barrio de la Lagunilla, su madre, el nacimiento de su hija o hasta la pérdida de su hermana; viajes por América del Sur, Europa y anécdotas que a lo largo de su vida fue contando a la par de la aparición de la enfermedad y que entre periodos pareciera no existir.
En ese sentido, agrega: “cuando tenía 14 o 15, recordé que ya sentía dolores pero me atendí hasta muchos después, cuando estaba en la universidad, y cuando se lo conté a mi doctora, me animó a contar mi experiencia luego de que además hizo una introducción en el texto, y hasta me invitó a Buenos Aires (Argentina) porque dijo, era importante contar mi historia a la gente”.
Al preguntarle si es más fácil sobrellevar la enfermedad ahora que tuvo la oportunidad de compartir su experiencia con otros, Athié nos comenta: “la enfermedad está descansando, quizás tiene ya unos tres o cuatro años de descanso pero sé que en verano no me debo asolear y que en invierno me esperaría mucho dolor de huesos, pero ahora no me sucede igual”, aceptando con calma que tarde o temprano la enfermedad tendrá que emerger.
De entre las cosas a las que tuvo que ceder por la misma enfermedad, nos comenta, ésta el hecho de haberse cortado el pelo que junto con sus ojos, han sido sus más preciados tesoros.
“Me gustan los dos, pelo y ojos mucho, mucho, pero cuando empezó la enfermedad lo primero que empecé a perder fue mi cabello y en alguna de las crónicas lo mencionó y mencionó una carta donde me dicen que aunque fuera calva sería brillante como la luna, frases que le dan nombre al libro” que a final de cuentas, fue un asunto de releer, descubrir y de aceptar las cosas como son.
Por eso, el arranque del libro: “Mi nombre es Laura y tengo 43 años, una hija adorable toda luz, un padre al que amo que me ha acompañado siempre y no concibo la vida sin actividad. Desde muy pequeña el movimiento me acompaña, el tiempo me persigue: me paro, me siento, tengo varias ideas en la cabeza, hago una lista de pendientes diario que crece y se achica y jamás deja de evolucionar, así fue que terminé escribiendo: asuntos por hacer, compras del mandado, pendientes, sueños que habrán de llegar, metas, medicinas, dolores”.
“Soy como cualquier otra, por la calle, en una junta, en una reunión, nadie imaginaría que me cuesta levantarme, que durante las mañanas los huesos de mis piernas son como de plomo, que voy perdiendo el cabello o que tengo úlceras dolorosas al interior de la nariz. Nadie nota que me duele la cabeza, los ojos, el cuello, las manos, que cada día veo menos, que las manchas del cuerpo asoman y esconden conforme me van dando el sol. Nadie sabe que soy Laura-Loba porque yo he aprendido a vivir mi condición y sé que valgo mucho más que ella. Padezco Lupus Sistémica Eritematosa desde hace muchos años, aunque fue en el año 2000 cuando me dieron el diagnóstico fatal”.
Laura Athié, comunicóloga de profesión y que actualmente colabora con la Secretaría de Educación Pública, concluye que al paso del tiempo una de las cosas con las que le gustaría que el lector se quedara tras leer  Calva y brillante como la luna. Diario de una loba contra el lupus, “es que después de todo resulta sencillo contar todo lo que uno vive través de la escritura sin importar si eres o no escritor pero sobre todo, que contar tu experiencia ayuda un poco a conectarte con otros, a liberar lo que llevas”.

468 ad