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El cine de Hollywood busca sólo el lucro: Woody Allen

 * El cineasta afirmó que de las últimas producciones que le han gustado está la cinta Amores perros

 Notimex, Madrid * El director, guionista y actor estadunidense Woody Allen criticó ayer el cine que se hace en Hollywood por “carecer de inspiración y originalidad”, y buscar sólo el beneficio económico, más allá de la belleza del arte.Allen ofreció una rueda de prensa en Oviedo, al norte de España, un día antes de recibir el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, cuyo jurado destacó que sus 32 películas, “han hecho de él (Woody) un hombre clave en el último tercio de la historia del cine”.

En un multitudinario acto, retransmitido por internet, Allen dijo que el cine estadunidense está “en un punto muy bajo desde hace tiempo”, y recomendó a los cineastas de su país que miren a Europa, Medio Oriente y Asia para inspirarse y saber lo que es el arte.A su juicio, la mayor parte de los proyectos de Hollywood “tienen una base banal, carecen de inspiración y originalidad y su objetivo principal es ganar dinero”.Allen, quien goza de una legión de fieles seguidores de su cine en Europa, rechazó también la “tendencia predominante” de los últimos 10 años en Hollywood de tener la tecnología como “objetivo final”, no la comedia o el drama, y opinó que “esto es malo”.Al rendir un tributo a la tradición cinematográfica europea, el guionista y actor indicó que “en mi país, cuando quieres ir al cine y piensas un poco, casi siempre vas a ver una película que no es de Estados Unidos”.Entre las últimas producciones cinematográficas que le han gustado citó dos películas mexicanas “maravillosas”, aunque sólo nombró, de forma errónea, La vida es un perro, en referencia a la película Amores perros, del director Alejandro González Iñárritu.

Señaló que sólo se considera un “seductor” cuando tiene que buscar financiamiento para sus proyectos, ya que en Estados Unidos sus películas no generan muchos ingresos aunque sus costos de producción también son muy bajos, entre 15 y 20 millones de dólares.

Al ser cuestionado sobre la posibilidad de rodar una película en Europa, comentó que le encantaría pero que aún no se le ha ocurrido “una idea que encaje de forma natural” en el viejo continente.

El cineasta aseguró, ante los más de dos centenares de periodistas presentes en la sala, que no deja de sorprenderse cuando cualquier cosa que hace “tiene éxito”, porque siempre está convencido de que todos sus proyectos van a ser “un fracaso total”.

Por eso, se mostró convencido de que tiene “una enorme suerte” y dijo que cuando se enteró de que le habían concedido el Premio Príncipe de Asturias pensó que se trataba de un “error”.

En este sentido, y por su conocido rechazo a la hora de ir a recoger premios otorgados por la industria cinematográfica de Estados Unidos, subrayó que es “un halago tremendo” aunque no crea que el arte “sea una competrncia”.

Al referirse a su cinta Un final made in Hollywood, indicó que la idea de su final “se le podría haber ocurrido a Charles Chaplin o a Buster Keaton, al imaginarse a un director de cine ciego que tuviera que engañar a todos” para que no descubrieran su problema.

No obstante, Allen rechazó compararse a Wilder, Chaplin o Lubitsch, “aunque algunos críticos lo hayan hecho”, porque consideró que la “profundidad artística de todos ellos es mucho mayor que la mía”.

El afamado cineastas anunció que en los días previos a su desplazamiento a Oviedo había finalizado el montaje de su más reciente película titulada “Cualquier otra cosa”, una comedia “un poco más seria que las últimas”.

Allen hizo referencia a otros asuntos que aquejan al mundo, y consideró que el problema “más profundo y terrible” a nivel internacional es “la indiferencia generalizada ante el sufrimiento humano, el sufrimiento de los demás”.

Por ello, busca con su obra comprometerse “con la gente que sufre y estar con ellos”, así como “llevar el problema a la gente para que pueda pensar en él”.

El director cinematográfico comentó que sus películas tratan de reflejar su propia perplejidad ante los problemas y más que “mensaje” en su obra prefirió hablar de “exploración de ideas”.“Trato de reflejar el vacío de la existencia. Ese vacío es el problema de raíz sobre el que se desarrolla una realidad tan desagradable. En poco tiempo envejecemos y no tenemos ni idea de nuestro objetivo en la vida”, subrayó.Asimismo, hizo gala de su buen amor e ironía y lamentó que su actividad sexual esté “decreciendo” a pesar de que él se ve “aceptable”.“Ahora tengo 66 años y sigo teniendo el mismo apetito y las mismas apetencias, hago ejercicio todos los días y tomo todo tipo de vitaminas, pero las oportunidades se han reducido mucho”, dijo.“Es una pena que al alcanzar una etapa en la que resulto aceptable mis opciones se vean reducidas”, comentó.“Ojalá hubiera tenido éxito y confianza en mí mismo cuando tenía 21 años, en vez de cuando tengo 66, pero no ocurrió así”, dijo el cineasta entre las risas de los presentes.

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