Jeremías Marquines
APUNTES DE UN VIEJO LEPERO
La mentira, kultura política
Lo que hizo perder al PRI de Guerrero en la pasada elección del 6 de octubre, no fueron las malas estrategias ni la abusiva forma en que gobiernan sus alcaldes y su gobernador, el factor principal de esa derrota y de otras más que vienen fue la mentira; la gente lo único que hizo fue manifestar su hartazgo ante tanta mentira.
En el PRI sus políticos aún creen que el mejor remedio para todos los males sociales es mentirle a la población, ocultar la información, inventar distracciones, reprimir o pagar para que nada se sepa. Amparados en esta lógica que sirvió de Biblia durante muchos años a los distintos gobernantes priístas del país pero que la mayoría ha ido abandonando por la presión de la sociedad y la opinión pública, en Guerrero –donde todo llega tarde– todavía los gobernantes priístas creen que la Biblia del viejo PRI aún está vigente y, creen –ingenuos–, que todavía es posible mentirle a mansalva a una población más informada y más participativa.
Los priístas de Guerrero, estupidizados por el autoritarismo y la impunidad que han practicado con gran eficiencia durante décadas, jamás se percataron que la población maduró y aprendió a usar los medios a su alcance para liberarse de abusivos y mentirosos, por el contrario, los priístas siguieron en la lógica de la mentira y la imposición sin escrúpulos.
Tan no han aprendido la lección, que recién el jueves de la semana pasada se reunió la cúpula priísta con el gobernador René Juárez en la residencia oficial del gobierno del estado para tratar asuntos de la derrota de su partido en Guerrero y destituir a su dirigente estatal Juan José Castro Justo.
Sin embargo, aparte de lo irregular de este cónclave como tituló El Sur a la indebida reunión en Casa Guerrero, lo más grave es que aun cuando fueron pillados in fraganti, la dirigencia priísta y el propio gobernador, intentaron armar una torpe mentira como esa de que la reunión fue de gabinete para tratar lo del presupuesto del 2003. Por favor priístas, qué no se dan cuenta que por ese tipo de mentiras estúpidas perdieron. ¿Acaso Castro Justo, Astudillo, Jesús de la Rosa, Israel Nogueda, Angel Aguirre y Rubén Figueroa, son del gabinete de Juárez?
A pesar de que los señores priístas fueron sorprendidos y fotografiados en desnudo, se negaron a aceptar que su reunión fue para tratar asuntos de su derrota. En lugar de eso, sus mentes brillantes pensaron que lo más fácil era mentir y que la gente –tonta como es– no se daría cuenta de la torpeza que cometieron. Por eso los priístas perdieron, y mientras sigan pensando que la mentira es la mejor estrategia política que tienen, los electores les seguirá negando el voto.
Otra de las severas mentiras que ejemplifican por qué perdió el PRI en Guerrero es la declaración de René Juárez del 17 de octubre.
Luego de lamentarse por el recorte presupuestal y porque “la incapacidad de resolver las demandas sociales provoca inconformidad”, y de afirmar que “nosotros tenemos problemas presupuestales muy serios en el estado”, el gobernador, contra toda evidencia asegura: “Hoy tenemos en Guerrero como nunca un flujo de inversión privada creciente (…) hoy en Guerrero tenemos estabilidad política, tenemos confianza y certeza jurídica para impulsar la inversión productiva (…) en los 3 años y medio que tengo al frente del gobierno hemos podido mantener la cohesión social, la tranquilidad y la armonía”.
Cuando Juárez dice “hoy en Guerrero tenemos estabilidad política, tenemos confianza y certeza jurídica”, se le olvida que desde que asumió la gubernatura han sido designados cuatro procuradores de Justicia y también cuatro distintos directores de la Policía Judicial, y casi todos han sido señalados de proteger a narcotraficantes y secuestradores o han salido seguidos de severos escándalos de corrupción. De qué confianza y estabilidad habla pues Juárez. Ahí usted juzgue.
Sin embargo, no sólo en el PRI existe el problema de la mentira y la imposición, también en el PRD existen diestros en este oficio envilecedor del ejercicio público y la política. En los próximos días cuando el nuevo alcalde de Acapulco Alberto López Rosas dé a conocer a los funcionarios de su gabinete tendremos la oportunidad de demostrar cómo los compromisos de campaña se olvidan una vez logrado el objetivo de conseguir el poder.
Y es que recién, el señor López Rosas dijo que pondría bajo el escrutinio público a los funcionarios designados de su administración, pero no dijo si ese escrutinio público podrá servir de algo en caso de que alguno de sus elegidos no cumpla con las expectativas de la población, una cosa es decir, y otra muy distinta es cumplir. En fin, ya veremos como el oficio de mentir y de imponer no es particularidad del PRI. Y es que las versiones de que muchos personeros de los que invirtieron dinero en la campaña lópezrosista van a ocupar los principales cargos, son cada vez mayores.
Se dice que esta invasión de “recomendados, amigos y aliados”, desplazará a militantes del PRD que en un principio cedieron a sus aspiraciones de elección popular por la promesa de ocupar cargos en el ayuntamiento. Se escucha fuerte la versión que el reparto de las principales secretarías recaerá en personeros de Chavarría, otras para algunos de la “sociedad civil”, que con eso cobrarán su inversión, y alguna que otra para el grupo de los coordinaron su campaña, quedando fuera de esta administración o reducidos a algo periférico aquellos que no son del primer círculo o que fueron aliados incómodos.
Estas son las cosas que ya se ven y que esperamos se confirmen en los siguientes días. Pero también es ya un indicador de cómo será la administración del alcalde López Rosas; y si alguien pregunta si con este equipo podrá superar lo que hizo Zeferino Torreblanca, sólo vea usted la capacidad y el perfil de los dos síndicos: uno no es administrador, ni el otro no es abogado. Uno es narcisista y el otro apenas sabe hablar. De ahí para bajo qué más se puede esperar. Sólo espero equivocarme.
La contra: Es reprobable la apatía de la sociedad y la actitud de los luchadores sociales progresistas del estado frente al problema de los jóvenes que por intentar ingresar a estudiar a la Facultad de Medicina de la UAG y que para ello se han declarado en huelga de hambre; es reprobable que una protesta de este tipo se vea aquí como una normalidad a la que no se le debe de dar importancia. Pero sobre todo, indigna más que los funcionarios y profesores zánganos de la universidad traten de desprestigiar una lucha honesta por el derecho a la educación y busquen provocar a los huelguistas mandando a los alumnos regulares a violentar esta protesta. En lugar de mentir a la sociedad sobre de que no hubo recomendados en Medicina, el rector debe proponer que a los aspirantes rechazados se les haga un examen público y se de a conocer a las medios de información la evaluación final, y si no pasan, pues que ahí se acabe la protesta y los que aprueben que sean aceptados. Que no mienta, 10 o 15 alumnos de más no echará a perder el proceso de certificación de Medicina, el proceso está perdido porque sólo uno o dos de los profesores de esa escuela están capacitados para impartir clases, los demás son médicos chambones y profesores zánganos, y por supuesto, ninguno hace investigación… Durante todo este año el gobierno del estado se negó a entregar los recursos para hacer efectivo el convenio con el Conaculta, sin embargo, para la fiesta de la mal llamada “erección” del estado, por fundación del estado, el IGC pagará miles de pesos a los faranduleros Pedro Fernández y Pandora, a quienes anuncia como artistas de gran talla. Anuncia también una serie de actos mediocres de la talla de la imaginación del Hubert de la Vega y Sonia Amelio. Y sigue pendiente el dinero desaparecido para cultura y seguimos esperando la voz de los diputados de “opositores”. Patrañas, nada más.




