Carlos Pérez Aguirre
Temporada de huracanes
La temporada de huracanes está iniciando y de hecho se pronostica la formación de 14 de estos fenómenos en el Pacífico, lo que habrá que subrayar una vez más, que traerán lluvias que son benéficas para las actividades agrícolas, pero también podrán causar afectaciones severas si no se difunden las alarmas correspondientes e informan en tiempo y se toman las necesarias precauciones para el resguardo de la población.
Esperemos que ahora el gobernador Ángel Aguirre suspenda sus fiestas para que esté atento a cumplir con su deber de avisar y atender a la población, por que no sería tolerable un nuevo episodio en donde el gobierno federal le recordara que emitió y le comunicó al gobernante estatal en tiempo la magnitud del fenómeno, para que su gobierno se preparara y avisara, pero por estar de fiesta el gobernador se olvidó durante varios días que la población estaba gravemente afectada por las intensas lluvias que provocaron huracanes.
Como consecuencia de ello, la solidaridad nacional, sobre todo del DF, se volcó de nuevo con un gran altruismo enviando toneladas de víveres, despensas, agua, electrodomésticos y diversidad de artículos. Pero esta ayuda se distribuyó tardíamente y a cuenta gotas, lo que ocasionó airadas y legítimas protestas de diversas localidades y colonias en todo el territorio estatal.
Contrastando o tal vez aclarando lo que los damnificados demandaban, que era esclarecer dónde había quedado la ayuda y por qué no se distribuía, meses después fueron descubiertas –apareció la ayuda negada– escondidas despensas y electrodomésticos en bodegas del DIF y de la Secretaría de Finanzas, alguna de esa ayuda ya echada a perder.
Este hecho que aún está pendiente de ser explicado por el gobernador, fue tratado de ocultar incluso amenazando y reprimiendo a aquellos que difundieron este hallazgo. Hasta la fecha no sabemos qué ha pasado con esas despensas y esos artículos, por ello se ha prestado para que la población especule, imaginando que dichos alimentos se están usando en las campaña de los hijos de los actuales funcionarios –como fue el caso del camión de carga lleno de despensas que repartía Jorge Salgado, el junior del secretario de Finanzas.
Otra versión fue que se estarían escondiendo para obsequiarlas en algún festejo burocrático, cuando esos obsequios se facturan en los presupuestos gubernamentales, o sea, podría ser un negocio redondo. Todas estas especulaciones se generan por la falta de transparencia y evidente falta de entrega de esa ayuda que fue otorgada por los donantes, con un solo destinatario: los damnificados, pero ese receptor no fue respetado en el caso de la ayuda descubierta, en almacenes diversos del gobierno estatal.
Por otra parte está el presupuesto del gobierno federal para las obras de reconstrucción que con gran difusión se anunció, y resulta ahora que no se han realizado las reparaciones y obras necesarias en una gran cantidad de localidades. Como un evidente ejemplo –por estar en zonas urbanas que son las primeras que atiende el gobierno federal y estatal, al estar a la vista de todos– está la reparación del encauzamiento del río Huacapa en Chilpancingo cuenca que atraviesa de sur a norte esta ciudad. La obra no está terminada y lo que se ha realizado denota errores y problemas graves, tan alarmante es el caso, que algunos tramos se han vuelto a colapsar.
Como este ejemplo, en toda la entidad existe una actitud omisa –en este caso del gobierno federal–, en la ministracion y aplicación de los recursos.
¿Cuál es el problema? Lo único que se palpa es negligencia de las dependencias federales responsables de realizar esos trabajos de reconstrucción, rehabilitación y amortiguamiento de los impactos de las secuelas causadas por las lluvias.




