Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Marcial Rodríguez Saldaña

Hacia la gubernatura

 Los resultados de la jornada electoral del 6 de octubre pasado en Guerrero, todavía no alcanzan a dimensionarse en su trascendencia histórica. Ha sido una larga batalla en donde se han tenido que vencer múltiples adversidades.

La lucha por la democracia en Guerrero, ha sido a veces cruenta; la resistencia al cambio por parte del régimen estatal encabezado por el PRI sometido a los gobernadores en turno, ha dejado saldos en el camino como la pérdida de predicadores demócratas en muchos municipios que sólo han buscado que se respete su voto; así ocurrió en las elecciones de diciembre de 1989 cuando en Teloloapan, en Cruz Grande, en Coyuca y muchos más, los clamores democráticos fueron callados por el fuego de la impunidad surgido desde el poder.

Los ciudadanos de Guerrero, hemos recuperado a base de votos el ejercicio de nuestra soberanía, a pesar de que todavía hay una gran intervención gubernamental para comprar el voto. El triunfo del PRD en los principales municipios del estado como Acapulco, Iguala y Zihuatanejo, el heroísmo de los perredistas de Teloloapan, que han ganado todas las elecciones y su asentamiento territorial en todas las regiones geográficas y políticas de la entidad, nos ubica como una opción verdadera de gobierno.

En la composición del Congreso, los primeros resultados marcan un cambio significativo, el PRI por primera vez no tiene mayoría, sino que pasa a ser la primera minoría; este mismo escenario se presentó en la legislatura federal de diputados en 1997 y con una gran visión política todos los opositores hicieron una alianza parlamentaria coyuntural para conformar una nueva mayoría y gobierno en la Cámara. La integración de la Cámara local (de un total de 47 curules) se perfila con 21 diputados el PRI más uno de su aliado electoral el PVEM, 18 el PRD, 2 el PAN y el PCD, PT, PRS uno cada quien; en total la oposición al PRI puede reunir a 23 diputados frente a 22 de la Alianza PRI-PVEM.

Ojalá los diputados no priístas tuvieran la visión del alcance de su fuerza juntos; pues podrían construir una nueva mayoría en el Congreso, para dar paso a un real equilibrio de poderes en Guerrero, de tal manera que con una reforma a la Ley Orgánica del Congreso se trasformara la Comisión de Gobierno, presidida por el PRI a una Comisión de Concertación Política presidida por un diputado de la nueva mayoría y hacerla rotativa cada año, en donde los demás coordinadores de las fracciones parlamentarias pudieran asumir temporalmente la coordinación, además de tomar acuerdos para el gobierno de la Cámara que tienen que ver con el presupuesto, los principales cargos administrativos como la oficialía mayor y la contaduría mayor de hacienda.

En el caso de los nuevos gobiernos municipales, una primera señal será la integración de su equipo de gobierno, en donde a nuestro juicio, deben incorporar a gente de la sociedad civil que confió en el PRD y a compañeros perredistas con los mejores perfiles profesionales; el siguiente paso será empezar a cumplir con los compromisos de campaña frente a todos los sectores sociales, de tal forma que la confianza recibida en la elección se acreciente ya como gobierno.

Los guerrerenses nos aprestamos a participar en las elecciones de diputados federales en el 2003, hay que mantener la efervescencia democrática para que los electores ratifiquen su voto al PRD, quien está obligado a presentar a sus mejores cuadros políticos y profesionales, a políticos confiables, incluir como candidatos a ciudadanos de alto prestigio en la sociedad civil, no a tránsfugas de otros partidos que busquen posiciones comodinas, que han tenido en otros institutos políticos.En este ambiente se empezará a reflexionar la sucesión gubernamental del año 2005, que parece todavía un poco lejana, pero en realidad está a la vuelta de la esquina; no se trata de adelantar tiempos, sino de poner la mirada en el pasado cuando hemos tenido casi en la mano la gubernatura, para superar lo que hemos hecho. Estoy seguro de que si el PRD sabe administrar correctamente los votos que recibió el 6 de octubre pasado, da confianza en aquellos que por cualquier razón no votaron por nuestros candidatos, resuelve correctamente un proceso interno de selección, sin triunfalismos ni soberbia hace una gran alianza con todos los partidos y las fuerzas democráticas del estado y presenta a su mejor candidato, ganaremos sin ninguna duda la próxima gobernatura.

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