Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Se mantiene por 40 años la tradición del paseo en calandrias por la Costera del puerto

Salvador Serna

 

Uno de los atractivos turísticos mas solicitados por los visitantes durante el periodo vacacional de la semana de pascua, es el paseo en calandrias.

A partir de las 6 de la tarde, familias de turistas gustan de contratar este servicio que se ha dado en el puerto de Acapulco, desde hace un poco más de 40 años.

“El paseo más preferido por los turistas es el tramo que va desde la glorieta de la Diana hasta playa Tamarindos y de ahí de regreso. Especialmente son los niños los que les dicen a sus papas que quieren pasear en la carroza, porque les llama la atención el caballo” dijo el caballerango Eduardo Solís, con más de 10 años de trabajar en la avenida Costera.

En esta ocasión, fue la familia Campos Vélez de Guadalajara quienes se animaron a rentar la calandria, debido a los dos niños de la familia, quienes animados por la curiosidad, convencieron a sus padres de rentar la calandria del tramo de La Diana hacia la glorieta del Club de Golf, de ida y de regreso.

El precio varia según la distancia, pero la diversión está asegurada, ya que el trotar del caballo es lo que llena el espíritu de los turistas el imaginarse que están en un ambiente muy distinto al citadino.

“El principal obstáculo son los camiones que de tanto ruido y rebase, pues matan la magia del paseo. Por eso le pedimos al operador que se conduzca un poco más despacio de lo habitual, para disfrutar mas tiempo, pero hay demasiados camiones y taxis en Acapulco y siento que a veces no respetan” dijo el jefe de familia Pablo Campos.

“A mis nietos les gusta el paseo. Ya son 3 veces que nos subimos en la semana, Siempre lo abordamos afuera de la gran plaza” dijo la abuelita Esperanza Martínez.

Cómodamente sentados van los turistas, en espera de que no se termine el paseo. A decir de los que saben, el paseo en calandria tal parece que esta condenado al olvido.

“Los empresarios siempre han argumentado eso, llevan años diciéndolo, pero no ha sucedido. El paseo en calandria es una tradición y a los turistas mexicanos y extranjeros les gusta. Hemos atravesado tiempos de crisis, pero siempre seguimos adelante. El turismo es lo que nos sostiene, la gente local muy poco, pero también se suben, todo es cuestión de animarse” dijo Eduardo Solís, al termino del paseo.

El operador señala que la alimentación del caballo es lo más caro de mantener una calandria. De ahí prosigue el mantenimiento de la carroza en cuestión de refacciones y llantas. Comprar los adornos no es tan caro, algunas carrozas no los traen, pero la mayoría sí.

“La edad productiva del caballo es entre 25 a 35 años. Claro que el trabajo es arduo, pero bien alimentados y descansados rinden una buena jornada de trabajo. Por lo general se trabajan distancias cortas, pero también llegamos hasta el zócalo, “al cliente lo que pida, los turistas mandan”. Viene la temporada baja y pues tenemos que seguir galopando con el caballito, porque muchos de nosotros no tenemos un trabajo extra”, finalizó el caballerango Solís, antes de partir al establo para alimentar su caballo, porque ya era hora de un justo descanso.

468 ad