Protestan frente a Peña por reformas que atentan contra el Estado laico
Daniel Velázquez
Integrantes de la Iglesia de Dios Vivo protestaron ayer contra la reforma del artículo 24 de la Constitución, en el acto de campaña del candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, en el salón Teotihuacán del Centro Internacional de Acapulco.
Jóvenes, mujeres y hombres extendieron playeras blancas con letras azules en las que se leía “No a la reforma al artículo 24”, “la libertad religiosa sin un Estado laico no es libertad religiosa”.
La polémica por la reforma se debe a que intelectuales y miembros de diversas asociaciones religiosas consideran que beneficia a la iglesia católica, pues con ello recuperaría privilegios en el campo de la educación pública y grupos religiosos podrían solicitar concesiones de canales de televisión y estaciones radiofónicas.
José Jiménez dijo que las protestas son en todo el país y las hacen como ciudadanos, “podemos ser priistas pero no estamos de acuerdo con la reforma al artículo 24, porque privilegia a ciertos grupos”.
Opinó que es “innecesaria” la reforma porque “al artículo 24 no le hace falta nada” y con esas modificaciones lo que se pretende es devolver al país “120 años atrás”.
Otro de los participantes de la protesta indicó que forman parte del Foro Cívico México Laico, que se identifican como cristianos y la protesta en el acto de campaña de Peña Nieto es porque saben que el priista es promotor de esas reformas.
Aclaró que no tienen previsto hacerlo en los mítines que otros candidatos presidenciales realicen en Acapulco.
Los manifestantes se mantuvieron en las gradas de pie durante todo el mitin con las playeras en alto y después siguieron al candidato hasta el estacionamiento, donde extendieron sus playeras y un miembro del equipo de seguridad del candidato se acercó a preguntarles sobre su protesta, pero con el fin de bloquear con su cuerpo las playeras que los jóvenes extendieron sobre las vallas.
El artículo 24 señala: “todo hombre es libre para profesar la creencia religiosa que más le agrade y para practicar las ceremonias, devociones o actos de culto respectivo, siempre que no constituya un delito o falta penados por la ley”.
La reforma propone: “todo individuo tiene derecho a la libertad de conciencia y de religión, y a tener o adoptar, en su caso, la de su agrado. Esta libertad incluye el derecho de practicar, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, las ceremonias, devociones o actos del culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley. Nadie podrá utilizar los actos públicos de expresión de esta libertad con fines políticos, de proselitismo o de propaganda política”.




