El italiano Morosini muere de un ataque al corazón en pleno partido
DPA
Roma
El mediocampista del Livorno Piermario Morosini murió ayer al sufrir un ataque al corazón en pleno partido de la Serie B entre su equipo y el Pescara, por lo que la Federación Italiana de Futbol suspendió los encuentros del fin de semana de todas las categorías.
Morosini, de 25 años, cayó de rodillas a los 30 minutos de juego e intentó levantarse tres veces antes de colapsar en la cancha, donde falleció de un ataque cardíaco.
“Me lancé al campo de juego inmediatamente, porque comprendí que la situación era grave”, fue citado el asistente médico del Pescara Claudio D’Arcangelo por medios locales.
“Ni siquiera esperé la aprobación del referí. Le realicé un masaje cardíaco y por un momento tuve la sensación que se recuperaba, pero no había nada que hacer”.
Los médicos confirmaron que Morosini nunca recobró la conciencia pese al tratamiento intensivo que recibió en el hospital Santo Spirito de Pescara.
“Hicimos todo lo que pudimos para reanimar al chico, intentamos por más de una hora, pero nunca recuperó la conciencia”, explicó Leonardo Paloscia, jefe de la unidad de cardiología del hospital. Hoy se le practicará una autopsia al futbolista.
Aparentemente un vehículo estacionado demoró la entrada de la ambulancia al campo de juego en el estadio Adriático, pese a que quedó claro que el futbolista ya estaba muerto cuando fue trasladado al hospital.
De todas maneras, la ciudad lanzará una investigación acerca de por qué el automóvil policial bloqueaba el acceso a la cancha y no fue rápidamente sacado del lugar cuando llegó la ambulancia, informaron medios locales.
El duelo se suspendió con ventaja para el Livorno por 2-0. Dirigentes y jugadores del Livorno que lo acompañaron al Santo Spirito abandonaron desolados la clínica. En Livorno, fanáticos se dieron cita para manifestar su tristeza ante el estadio.
Pietro Gnudi, ministro italiano de Turismo y Deportes, dijo por radio que sentía “dolor por la muerte de este joven atleta” y aseguró que estaba “cerca de su familia”.
“Me pregunto si deberíamos considerar realizar pruebas médicas más rigurosas y frecuentes, porque no es aceptable que un joven de 25 años muera de esta forma”, apuntó. Supuestamente Morosini era regularmente monitoreado a causa de sus frecuentes cambios de club.
Morosini nació en la norteña localidad de Bergamo y comenzó a jugar en el club local Atalanta. El centrocampista del Udinese fue cedido a préstamo a varios clubes de divisiones inferiores desde 2005, y había llegado al Livorno en enero.
Jugó con los equipos juveniles de Italia desde 2001 y debutó con el conjunto sub-21 “azzurri” en 2006.
El futbolista había sufrido una serie de pérdidas familiares, ya que sus padres fallecieron cuando él tenía temprana edad.
Su ex entrenador en el Atalanta, Mino Favini, explicó a medios locales que el jugador tenía un hermano discapacitado que se había suicidado, y lo sobrevive una hermana que también es discapacitada.
“Pese a todos estos hechos, en su rostro ligeramente triste había una increíble dulzura y siempre estaba disponible para sus compañeros de equipo”, lo evocó Favini.
“Era educado, justo, muy profesional y todos lo apreciaban”, declaró el dueño del Udinese, Giampaolo Pozzo. “Fue tan traumático que nadie se siente siquiera en condiciones de hablar hoy sobre futbol”, manifestó respecto del partido de su club con el Inter, inicialmente previsto para esta tarde.
La jornada 33 de la Serie A iba a empezar ayer con el Milán-Génova, que fue suspendido poco antes del pitido inicial y con numerosos espectadores ocupando sus ubicaciones en el estadio Giuseppe Meazza. El público le brindó un aplauso al futbolista fallecido.
También el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, se sumó ayer al pesar por la muerte del centrocampista del Livorno a través de un post en la red social twitter. “No puedo estar físicamente cerca de la familia (del futbolista), pero quiero subrayar que mis sentimientos están con ellos en este momento”, twitteó Blatter.
“La tragedia que ha golpeado a quienes lo querían es motivo de dolor para todos los fans del futbol. Son simplemente lágrimas. No hay palabras para expresar lo que sentí cuando escuché sobre la muerte de Piermario Morosini”, añadió Blatter.
El Comité Olímpico Nacional de Italia dispuso además el cumplimiento de un minuto de silencio en todos los eventos deportivos del fin de semana.
Morosini se convirtió en el segundo futbolista italiano profesional en perder la vida en una cancha de futbol. El campeón de 1982 Marco Tardelli recordó ayer por la radio la muerte de Renato Curia del Perugia, también por un ataque cardíaco, a los 24 años.
Tardelli, quien es actualmente ayudante del entrenador de Irlanda Giovanni Trapattoni, jugaba para la Juventus en Perugia en octubre de 1977.
“Hoy es un día triste como lo fue en Perugia, donde sucedió lo mismo con el pobre Curi. No tengo palabras para decir, pero le envío un abrazo a la familia (de Morosini)”.
Un ataque cardíaco también se cobró la vida de Giuliano Taccola de la Roma en Cagliari en 1969. Taccola tenía 25 años cuando colapsó en los vestuarios, sin llegar al campo de juego.




