Desdeñan acapulqueños la salsa de Willy Chirino; sólo van 500 a playa Tamarindos
Karla Galarce Sosa
Con asistencia de apenas unas 500 personas, el salsero de origen cubano Willy Chirino cantó una hora en playa Tamarindos, en la que fue la penúltima presentación del festival Acuérdate de Acapulco.
Pese a la calidad musical del intérprete y autor radicado en Estados Unidos, una tercera parte de los asistentes salió antes de que el concierto de una hora de duración terminara.
El concierto comenzó en punto de las 9 de la noche al grito del cantante: “¿Cómo está mi gente de Acapulco?”, que abrió su participación con la pieza Hechizo de luna llena al ritmo de las congas y las trompetas, sonidos que caracterizan a la salsa como género musical.
En seguida, cantó un popurrí que incluyó canciones como Lágrimas negras y la famosa Soy.
Aunque las autoridades estatales previeron un acto tumultuoso, puesto que había un camión de bomberos cerca del escenario, la gente apenas si se acercaba al concierto que continuaba.
Vestido con una sobria camisa negra manga larga y pantalones de mezclilla, Willy Chirino dijo “nosotros en éste escenario somos todos cubanos” y comenzó a cantar Guajira: “yo soy de Pinar del río, tierra del tabaco y la miel”.
La Cuba mía, fue la canción que le siguió al repertorio de la que hizo alusión que cantó a dúo hace algunos años con la desaparecida reina de la salsa, Celia Cruz.
La zona del concierto, frente al escenario estaba delimitada por rejas con tres accesos, de las cuales la mayoría de los asistentes se sostenían desde afuera.
La delimitación con rejas estuvo custodiada por policías estatales.
El cantante tarareó la canción Acuérdate de Acapulco, que antes comentó que desde que había llegado el viernes pasado la canción del autor Agustín Lara le estaba “rondando por la cabeza” y con un silbido comenzó a tararearla, lo que despertó aplausos del escaso público.
“Gracias por acordarte”, “gracias por tu apoyo” le gritaban los asistentes que ocupaban los espacios más cercanos al escenario, donde más gente hubo.
Adelante, Déjate querer y Soy guajiro, fueron otras canciones que el cantante interpretó.
Durante el concierto hubo espacio para las melodías que rayaron en el jazz latino, aunque ese espacio musical sirvió también para que algunos asistentes comenzaran a salir del área de vallas.
La famosa canción de Joaquín Sabina Medias negras al ritmo de la salsa y en voz de Willy Chirino desató comentarios y aplausos entre los escasos asistentes, quienes comentaron “esto es música, somos afortunados”, aunque la gente que entraba a la delimitación custodiada era menos que la que salía.
La última parte del concierto fue el homenaje que ofreció a una de sus bandas preferidas, Los Beatles, y sólo interpretó dos canciones de su más reciente producción discográfica, una de ellas fue El submarino amarillo.
“Para nosotros, es una noche muy grata con ustedes, en esta bella ciudad”, comentó en el escenario y en seguida cantó Los campeones de la salsa, una pieza que a pesar de la jocosidad, tampoco logró mantener a la gente que continuaba saliendo poco a poco.
Un par de muchachos disfrutaban de la salsa desde la plaza Estados Unidos, mucho más lejos del escenario y bailaban ese género musical en pareja.
Pasadas las 10 de la noche, el intérprete se despidió del público y salió del escenario.




