Se quejan turistas del acoso de los vendedores ambulantes en Acapulco
Salvador Serna
“Estuvimos seis días en Acapulco y todos, pero todos los días fuimos molestados por los vendedores ambulantes. Son una autentica plaga y jamás vimos a alguna autoridad que regulara”, se quejó la turista originaria del distrito federal Karla Morfín.
“Solamente vimos a policías y marinos haciendo recorridos en la playa, pero se limitaban a vigilar y observar. Aunque les compres un producto el día anterior, al siguiente llegan y te lo vuelven a ofrecer, es molesto”, agregó.
Durante el último fin de semana de vacaciones correspondiente a la Pascua, turistas nacionales se dieron cita en la playa El Morro para nadar y disfrutar de su gastronomía.
El interior de los restaurantes La Gamba, El Chaneque, Coco Loco y El Morrito lucieron casi llenos; también en las áreas para servicio de comida en la playa, los turistas consumieron alimentos y bebidas de temporada, con precios desde los 100 hasta los 300 pesos, en algunos casos hasta con el pago de propina incluida.
Entre los platillos más solicitados figuraron el ceviche, las almejas, los camarones y los ostiones, mientras que los niños se inclinaban por el filete de pescado empanizado.
“Tenemos que aprovechar al máximo hasta el ultimo día de vacaciones porque este domingo desde muy temprano nos regresamos por autopista hasta Pachuca, Hidalgo” dijo ayer el turista Germán Santana, que estuvo acompañado por tres amigos de la empresa donde labora.
En la franja de arena de playa El Morro se localizaron algunos montículos de basura, pero de inmediato fueron retirados por los prestadores de servicios turísticos de diversas cooperativas acuáticas.
Ayer por la tarde en playa Papagayo, los turistas nacionales tuvieron un comportamiento de consumo bastante aceptable para los prestadores de servicios gastronómicos.
Los restaurantes La Unión, El Morro, La Mojarra Majadera, El Amigo Miguel 2 y El Nono, lucieron al 85 por ciento de su capacidad.
En la franja de playa Papagayo y Carabalí, el comercio ambulante se hizo presente en todas sus vertientes, sin dar ni pedir cuartel para el reposo de cientos de turistas nacionales que buscaban relajarse por algunas horas antes de emprender el camino de regreso a casa.
Algunos comerciantes regulados que ofrecieron sus productos en los mercados de artesanías aledaños, también obtuvieron dividendos durante la semana de Pascua, porque los turistas no cesaron de comprar todo tipo de recuerdos, como dulces típicos de la región y ceniceros, botellas, llaveros, pisapapeles y algunas playeras para sus parientes.




