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Adquiere el Hospital general un aparato respirador para niños

 Alfredo Mondragón * El alcalde Zeferino Torreblanca Galindo entregó 40 mil pesos al director del Hospital General, Marco Antonio Adame Aguilera, para el pago de un respirador volumétrico, aparato de alta tecnología para pacientes en edad pediátrica con problemas de respiración, que –dijo el especialista– puede ser la diferencia entre la vida y la muerte de los infantes. 

En un breve acto, el alcalde visitó ayer por la mañana el nosocomio y se entrevistó con el director, Adame Aguilera, así como jefes de área, en la sala de juntas, para realizar la entrega del cheque equivalente a 4 mil dólares para el pago del respirador, cuyo costo es de 12 mil dólares.

Hace cuatro meses ese hospital, dependiente de la Secretaría de Salud estatal, adquirió en abonos el aparato cuyo costo es de 12 mil dólares (120 mil pesos), y hasta la fecha con las cuotas voluntarias de familiares de pacientes y la aportación del alcalde el nosocomio ha cubierto la mitad del costo.

Sin embargo, necesitan el apoyo solidario de la sociedad para cubrir el resto de la deuda, cuyas aportaciones son deducibles de impuestos.

Actualmente el Hospital General cuenta con tres respiradores volumétricos para niños y nueve para adultos, pero la demanda rebasa la infraestructura debido a que en promedio ingresan dos infantes con problemas respiratorios que necesitan el aparato, o de lo contrario tendrían menos posibilidades de sobrevivir.

El 12 de septiembre, Rosa Alicia Moctezuma Gutiérrez, de 1 año y cuatro meses de edad, jugaba en su hogar cuando de pronto cayó al suelo y sus padres pensaron que estaba cansada, pero al día siguiente sentaron a la menor e intentó levantarse por su propia voluntad, pero ya no pudo. 

Alberto Moctezuma Vázquez, padre de la menor, se dedica a la instalación de aluminio y ventanas, un trabajo eventual con ingresos menores al salario mínimo que no cuenta con seguro médico, y el tratamiento de la enfermedad de su hija tiene un costo promedio en hospitales privados de 15 mil pesos diarios.

Los padres de Rosa Lucía trasladaron a su hija el nosocomio y los pediatras detectaron que tenía el síndrome de Guillain Barré, una alteración del sistema de defensas que le provocó parálisis desde los pies hasta los pulmones y por ende problemas respiratorios, explicó el pediatra Jesús Molina Bravo.Rosa Alicia está en cama en el área de pediatría, y en sus fosas nasales tiene insertadas las sondas del recién adquirido respirador volumétrico, y en su pecho electrodos que vigilan el ritmo cardiaco.El médico Molina Bravo toca y alza la pierna izquierda de Rosa Alicia y descubre que empieza a tener movimientos en los dedos y salen lágrimas de su paciente, pero la controla y felicita por el avance: “creo que estará tres semanas más con el aparato”, expresa.En otro de los respiradores volumétricos está el recién nacido Barrio de los Santos, hijo de una mujer de 17 años de edad y de escasos recursos económicos, quien nació con asfixia severa porque se rompió la fuente antes de nacer debido a que la madre no tuvo un control del embarazo; su vida depende del aparato.

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