Rafael Aréstegui Ruiz
2 de octubre no se olvida
El mejor homenaje que podemos hacer a los caídos en la lucha por la democracia en nuestro país, es recoger su bandera y con más bríos y mejores estrategias, asumir las tareas que quedaron pendientes.
Hoy se lucha por castigar a los responsables de la matanza del 2 de Octubre, pero no sólo a ellos, también a los responsables de desapariciones y asesinatos de la guerra sucia en los setenta, que en muchos de los casos va a resultar que son los mismos.
La lucha por la democracia, encontró su etapa de mayor movilización social, pero también la mayor represión fue en el movimiento popular y estudiantil de 1968, que si bien tuvo como centro del conflicto a la capital sus repercusiones rebasaron ese ámbito y alcanzó dimensiones internacionales.
No es posible entender el movimiento cardenista de 1988 sin tener el referente del 68, como no es posible entender el triunfo de Fox, sin tener el referente del 88. En México como en el resto de Latinoamérica la lucha por la democracia la movilización y la sangre las han aportado las fuerzas democráticas y de izquierda y las ha capitalizado la derecha.
Hoy existe en México la posibilidad de la alternancia como resultado de los procesos electorales, pero si bien esta es una condición necesaria para que exista democracia, no es condición suficiente.
Pero la alternancia política, en nuestro país ha estado acompañada de la continuidad de las políticas públicas que adoptan el modelo neoliberal desde 1984, han sido profundizadas en la década de los noventa y han agudizado los índices de la pobreza en la mayoría de la población, la globalización no produce la pobreza, declara Fox y lo repiten los economistas neoliberales, no la produce es cierto, pero si la reproduce magnificándola.
Desde la mirada de los geógrafos como Bassols Batalla en 1987, nuestro país se divide en ocho regiones, el Pacífico-Sur o Sur, comprende a los estados de Guerrero, Oaxaca y Chiapas, estados que no sólo son región por su posición geográfica, lo son también por sus grandes semejanzas culturales, políticas económicas y sociales, en esta región la miseria y el rezago son históricos y estructurales.
Recientemente en una de sus giras de apoyo a sus candidatos el gobernador de Guerrero, René Juárez Cisneros sostuvo que ha habido avances significativos en materia de combate a la pobreza, agregó que el estado ha avanzado de manera importante en su posición relativa en materia de rezago con respecto a otros estados de la República, nada más falso.
Veamos un cuadro que he construido con datos oficiales de INEGI: la primera cifra corresponde al porcentaje de la población o de las viviendas en ese rubro en el año de 1990, la cifra en paréntesis es el lugar relativo a nivel nacional en ese año y de la misma manera la segunda cifra corresponde al año 2000.
Región Pacífico-Sur. Algunos indicadores de calidad de vida.
Como se puede ver, ocupamos el penúltimo lugar en empleo, el segundo en analfabetismo, último en cobertura de salud, antepenúltimo en vivienda con drenaje, último en vivienda con agua entubada y antepenúltimos en vivienda con energía eléctrica.
Estas y no otras han sido las causas de la violencia política en estas entidades y si a ello le agregamos la constante violación a los derechos humanos, se entiende que la violencia es producto de la desesperación. La democracia tiene que abarcar la calidad de vida, el sur profundo reclama esto para sus habitantes.
Después del 6 de octubre, seguramente el PRD llegará a gobernar a la mayoría de la población en Guerrero, al obtener los triunfos de Acapulco, Iguala, Zihuatanejo, Teloloapan y alrededor de veinte municipios más, por lo tanto tendrá el reto de gobernar con honestidad y eficacia, si así lo hace podrá dejar atrás el síndrome del ayuntamiento perdido, que significa que del total de los ayuntamientos en los que ha obtenido el triunfo, más del 60 por ciento en la siguiente elección los pierde.
De lo anterior se desprende una regla, que como toda regla puede tener sus excepciones: Cuando se gobierna bien, como ha sido el caso de Acapulco, Alcozauca y Teloloapan, la población califica al presidente y al partido que lo postuló otorgándole su voto de confianza, si la población no ve en la gestión municipal resultados satisfactorios, reprueba al edil y retira la confianza al partido.
Los gobiernos municipales que resulten electos, tienen el reto de gobernar y trascender en su gobierno para revertir las cifras negativas que nos indican un nivel de vida inaceptable, el hacerlo será el mejor homenaje a los caídos en la lucha por la democracia en todo el país, pero sobre todo a los cientos de guerrerenses que dieron la vida por una sociedad más justa.
PD.–Conozco a Juan Angulo desde las luchas estudiantiles de los años setenta, siempre ha sido un hombre de principios y honesto por definición, por ello indigna la acusación que se le hace y que en el fondo pretende golpear al medio de comunicación más objetivo que existe en nuestro estado y es de preocupar que justo se haga en una coyuntura que va a ser definitiva para el rumbo de la entidad, solidaridad con El Sur y con su director.




