Marcial Rodríguez Saldaña
La guerra sucia
La competencia electoral por el poder político no es un encuentro de oración, de plegarias ni de evocaciones religiosas, pero tampoco una batalla campal en donde se valga de todo, porque entenderlo y aplicarlo así, conduce a caminos peligrosos para la armonía social.
Las estrategias electorales son para demostrar la audacia en una confrontación electoral, en donde dentro del campo de la ley y de la ética política se busca obtener una victoria electoral. En el proceso de elección de la Presidencia Municipal de Acapulco, en la medida en que se acerca la jornada electoral de 6 de octubre, empiezan a presentarse fenómenos que degradan la contienda política y que se conocen como la guerra sucia.
¿Qué condiciones provocan la guerra sucia y por qué se acude a ella? Hasta ahora todas las encuestas elaboradas por empresas de prestigio nacional, han ubicado siempre a la cabeza al candidato del PRD, Alberto López Rosas, frente al candidato del PRI, con un margen que ha oscilado entre 18 y 20 puntos.
Se ha corrido por parte del PRI el rumor falso de toda falsedad, de que López Rosas ya se vendió; pero lo más grave en estos últimos días ha sido utilizar a la señora Luz María Segura, viuda de Mondani, madre de la niña que fue asesinada hace algunos años en Acapulco, para tratar de vincular a López Rosas con tales hechos señalando que fue abogado del entonces ministro visitador de la SCJN, Ernesto Díaz Infante.
Cuando ocurrió aquel infame crimen, muchos sectores de la sociedad de Acapulco, Chilpancingo y otros lugares fueron solidarios con la legítima demanda de justicia de la señora Luz María; ello provocó que los magistrados del Tribunal Colegiado de Circuito en la capital de Guerrero, fueran encarcelados por haber puesto en libertad al autor del asesinato de la niña Merle Yuridia; también se le giró orden de aprehensión al ministro Díaz Infante, quien años después fue puesto en prisión.
En 1997, López Rosas fue candidato del PRD a diputado federal y obtuvo un triunfo rotundo frente al candidato del PRI; nada se dijo en aquél entonces de estos acontecimientos ¿Por qué cuando estamos a cuatro semanas de la elección sale el tema? Resulta demasiada casualidad que la señora Luz María esté recorriendo todos los medios de comunicación a su alcance para intentar relacionar a López Rosas con tales acontecimientos.
En el campo de la investigación periodística el asunto es muy sencillo: bastaría que alguien le preguntara a la señora Luz María que exhiba alguna prueba de su dicho, una certificación de los expedientes en donde aparezca como abogado López Rosas, como no la existe, se hace eco sin verificar la infamia ni se entrevista al candidato directamente involucrado.
En el asunto muy lamentable de Merle Yuridia, López Rosas no fue defensor de ninguno de los involucrados. La presencia en los medios de la señora Luz María Segura, obedece a una perversa campaña de difamación en contra de Alberto López Rosas orquestada por el PRI para tratar de confundir a los electores de Acapulco; es una campaña ruin de quienes la promueven y la consienten como una medida de grave desesperación ante la inminente derrota de su candidato.
La campaña del PRI en Acapulco, no se dirige a ganar simpatías con proyectos y propuestas creíbles, sino a demeritar la imagen de López Rosas, quien está acercándose a su triunfo electoral con el apoyo de las fuerzas democráticas del puerto.
López Rosas se ha salido de la arena del golpeteo electoral, para pasar al terreno de las propuestas, como lo hizo con las mujeres de este municipio el sábado pasado, donde ante más de tres mil mujeres se comprometió a impulsar programas de apoyo a la producción que beneficien a la mujer, a promover apoyos en útiles escolares a los niños de escuelas públicas, a fomentar apoyo económico directo a mujeres de 70 años, a gestionar servicios de salud que atiendan la demanda de las mujeres de este municipio.
La guerra sucia es una técnica electoral a la que acuden quienes están en franca desventaja en una elección; es posible que en los próximos días arrecien los ataques y las insidias, pero en Acapulco no va a funcionar, tenemos una sociedad civil electoral madura que en vez de que se confunda va a repudiar este tipo de campaña y a quienes la promueven, negándoles en las urnas el derecho a gobernar por carecer de autoridad moral y política y volverán a depositar su confianza como hace tres años, en quienes ya han demostrado que sí pueden administrar con honradez los recursos del pueblo, hacer mucha obra pública y desplegar su sensibilidad y prudencia política para mantener la gobernabilidad y el desarrollo social.




