Gil Florente Castellanos
Comunicación y práctica docente
(Tercera parte)
La comunicación en el modelo educativo tradicional.
El aula es el laboratorio donde se experimenta la práctica docente, entendida como el conjunto de acciones que realiza el maestro y los alumnos durante el proceso de enseñanza-aprendizaje. En el espacio áulico se presenta el maestro a comunicar sus conocimientos y los alumnos a escuchar para recepcionarlos y responder, con actos y actividades, el requerimiento de la clase (mensaje cargado de contenido y afanes relacionales).El dar clase se convierte en una transacción complementaría (recurrimiento al paradigma comunicacional berniano), donde se agiganta la figura del docente y el que emite el mensaje y se minimiza la del que lo recibe y lo decodifica. El expositor adquiere autoridad por el dominio del saber y hace uso de su estatus para controlar a los integrantes del auditorio a quienes conmina a responder, conductualmente, la petición inherente al mensaje.
La diferente posición estamentaria del educador y del educando justifica el envío de un cúmulo de mensajes informativos que no son interrumpidos debido a la cancelación del diálogo y la réplica, y sólo se admiten preguntas que generalmente se platean al final del discurso. Este hecho convierte al receptor en reproductor mecanicista de saberes y en un ser adaptado, presto a responder dócilmente a las pautas de domesticidad que establece el poderoso. Esta relación prefigura –en el esquema berniano– una transacción complementaria donde el estímulo y la respuesta son paralelos, partiendo el primero del yo padre hacia el yo niño y manteniendo la segunda el sentido contrario. Es preciso señalar que en el paradigma educativo tradicional, mientras el estímulo es verbalista, la respuesta se materializa en acciones y actitudes. Si el oyente está atento, se interesa por el mensaje, si mantiene su interés lo está captando, entiende su contenido, lo está decodificando, si lo comprende, se apropia de los conocimientos y responde adoptando la conducta solicitada; ésta es medida para detectar el nivel de eficiencia y con base en ello se emita un juicio sobre el grado de aprovechamiento escolar.
En esta opción de aprendizaje los productos se miden cuantitavamente. Esto sucede así porque la comunicación motiva un compromiso: es decir: “La comunicación no sólo transmite información, sino que, al mismo tiempo impone conductas” (Virginia Satir, Antología de la comunicación II).El fenómeno educativo tiene momentos; uno de ellos se relaciona con el hacer. Se trata de un hacer relevante que supera al cotidiano. Se compone de un conjunto de acciones necesarias, importantes, indispensables, sistematizadas que conforman la práctica docente.El rol que juega el profesor y los alumnos como agentes interactuantes individuales de los sujetos participantes y en el vínculo relacional que los une se tornan variables determinantes del proceso de enseñanza-aprendizaje.
La comunicación en el modelo de la tecnología educativa
En este modelo de práctica docente centra su accionar el cómo, relegando al qué y para qué. Con ello cambian los roles. Aquí el elemento activo es el alumno; a él corresponde el papel principal del proceso de la enseñanza aprendizaje; pasa del receptivismo al dinamismo; en tanto la figura del maestro deja de ser central en el escenario escolar, aunque no pierde su autoridad, la mantiene por el dominio que tiene del conocimiento y porque él planea las actividades escolares, y además conserva el poder porque domina la técnica.Al respecto dice Porfirio Miranda: “La tecnología educativa en tanto apoyo en los supuestos teóricos de la psicología conductual entiende el aprendizaje como conjunto de cambios y/o modificaciones en la conducta que se operan en el sujeto como resultado de acciones determinadas, y a la enseñanza como conjunto de situaciones en la que ocurre el aprendizaje. De ahí que la didáctica en esta versión puramente instrumental, brinde una amplia gama de recursos técnicos para que el maestro controle, dirija, oriente y manipule el aprendizaje, es decir, que el maestro, así , se convierte en un ingeniero conductual”.
Ahora bien, ¿cómo se da la comunicación en el marco de esta estrategia didáctica?
En esta estrategia de aprendizaje el profesor sigue dando el mensaje. Lo hace a través de consignas que se dan al alumno para que se involucre en la consecución de los objetivos de aprendizaje; éste a su vez se comunica con el maestro emitiendo respuestas mediante la exhibición de la conducta deseada.No podemos decir que en este esquema de aprendizaje se fomente una dinámica interactiva, puesto que la programación por objetos conductuales reclama una respuesta individual con cierto nivel de eficiencia; podemos afirmar que la comunicación es congruente porque nada se improvisa, todo se planifica, también podemos decir que el mensaje es claro, preciso, puesto que lo que se pretende lograr es estudiado y organizado con anticipación al proceso de enseñanza, condición que facilita la decodificación del mensaje y logra la respuesta requerida que se expresa generalmente en la modificación de la conducta.La planificación rigurosa que es un atributo de este sistema de enseñanza establece una secuencia de hechos; puntúa los acontecimientos, programa secuencialmente las acciones sobre la base de la triada estímulo-respuesta-refuerzo (en este orden); al mensaje verbal del profesor.
Esto en voz de Bateson y Jackson se traduce en lo siguiente:
“En los experimentos convencionales sobre aprendizaje, notamos de inmediato que los ensayos sobre aprendizaje equivalen a una diferenciación de la relación entre dos organismos participantes: el experimentador y su sujeto. La secuencia de ensayos está puntuada de tal manera que siempre es el experimentador el que parece proporcionar los estímulos y los esfuerzos, mientras que el sujeto proporciona las respuestas”.En realidad en todos los paradigmas educacionales se da una información puntuada, pero en el de la tecnología educativa es más expresivo, en ella se detectan con claridad los items tanto de emisor como de receptor, quizá porque ni los contenidos, ni las técnicas, ni el procedimiento aceptan el cuestionamiento, por ser establecidos con precisión, antes del inicio del proceso de enseñanza simplemente se imponen como instrumental necesario para alcanzar los objetivos con determinado nivel taxonómico.Ello delinea con claridad en forma y tiempo el mensaje metacomunicativo tanto del ingeniero conductual como del aprendente, con una secuencia bien definida, por lo que en la transacción que mantienen el profesor y el alumno se cumple el axioma metacomunicacional que expresa: “La naturaleza de una relación depende de la puntuación de las comunicación entre los comunicantes”. (P. Wayzlawick).




